Desde el principio, ella sabia que el amor que le ofrecía era fingido. Le dejó pensar que la había engañado e incluso le dejó creer que una y otra vez se salía con la suya. Cuanto más mentía él, cuanto más se envalentonaba, más decepcionada se sentía. Cuando su paciencia colapsó, ella le regalo sin pensarlo mucho, la manzana envenenada de la discordia que puso fin a una historia que nunca debió haber sido iniciada.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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