Quiero ser la virgen inmolada
en el altar de tu deseo.
Atrápame con tus caricias,
recórreme con manos temblorosas
tras haber posado tus ardientes labios
en la cima sonrosada de mis pechos.
Déjate llevar así... por un momento...
pierde la noción del tiempo.
Del tiempo en el que me tienes
y el tiempo en el que yo te tengo.
Baja hasta mi cintura
con tu rosario de dulces besos.
Y más allá de todo, de ti y de mi,
de las sombras y las luces de ese valle
donde nace y muere el deseo,
bebe el néctar de la vida y la muerte
que como un licor de dioses te ofrezco.
Te llevaré a volar sublime, etéreo.
Monta la yegua desbocada de deseo,
dame de ti la fuerza que llevas dentro,
la pasión enamorada que te llena,
el huracán desatado por la furia del viento
y reposa luego la paz del guerrero.
sobre mi lecho de amor a ti sublimado.
Plácido sueño sobre mi tenerte
sintiéndote aún vibrar dentro.
Sacudidas que descargan en mi
toda la esencia de tu cuerpo.
Que yo sería por ti la virgen inmolada
en el altar sagrado de tu deseo.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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