Sentí sobre mí, en mi pecho herido,
el peso amargo de los años vividos
donde habitó tan solo
la pena y el dolor.
Donde la mentira fue la reina
y el traidor, el rey que nunca reinó.
Tanto amor me fingieron,
tantas veces me abandonaron,
que aprendí desde temprano
a sobrevivir sin esperar más ayuda
que la que yo misma me doy.
Siento en mí la dureza
y la enseñanza que la vida me dio.
Aprendida la lección,
mi paso se ha vuelto ligero
y hoy siento alegría en mi corazón.
Hoy camino sola este camino eterno
y sé, que la mejor compañía,
La más leal y auténtica,
Es la que me brindo yo.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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