No puedo olvidar aquella
muchacha de vestido azul
que compraba flores
cada mañana en la plaza.
Ni puedo olvidar los
claroscuros y la neblina
de lo profundo de tu selva
que tus manos a mis manos brindaban.
Ni puedo olvidar el timbre de tu voz
mientras me recitabas versos
cuajados de sueños eternos,
de ilusiones que por mi dibujabas.
Ni puedo olvidar la música
que unía en la distancia
dos corazones que sufrían
las mismas soledades amargas.
No puedo olvidar y sin embargo,
todo se vuelve olvido entre tú y yo,
distancia insostenible
cargada de mil preguntas calladas,
mil reproches que nos hicimos.
Yo quisiera que el tiempo pasado regresara,
que se hubiese detenido entonces,
en el mismo momento en que el silencio
comenzó a instalarse en nuestras almas.
Que todo siguiese igual y no existiera
entre tú y yo el abismo de la distancia.
Pero la vida continúa incansable
y tus brazos abrazan nuevas ilusiones
y los míos anhelan un mundo nuevo
donde no tenga cabida el olvido.
Más nunca olvidaré aquella muchacha
ni olvidaré lo que para ella significabas.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
.jpeg)

.jpeg)




.jpeg)
