Puedo entender tus silencios,
tus palabras vacías
donde resuenan las mías
como un eco lejano sin sentido.
Puedo entender tu callada manera
de demostrar sentimientos
que se pierden en lo gris
del olvido que va cubriéndonos.
Puedo entender tu necesidad
de poseer mis sueños
que siempre fueron tuyos
aunque jamás supiste verlo.
Puedo entender tus celos,
la necesidad de tenerme siempre,
de ser el centro de mi vida
aunque siempre fuiste mi dueño.
Puedo entender...
Mas entiende tú también...
Entiende como yo entiendo
que esos silencios hieren e hirieron,
que torturaron los sentidos y los sentimientos
y fueron borrando el querer.
Entiende que las esperas vacías
hicieron más y más grande
la desesperanza por no tenerte
y fueron matando en mí la ilusión.
Entiende que el querer que no llegó,
de que te dieras cuenta del momento,
fue levantando un muro insalvable
de dolor inmenso entre los dos.
Entiende que en la lejanía
que hay entre tu alma y la mía,
no tiene cabida la espera
cuando no supiste demostrarme tu amor.
Entiende que yo necesito caricias
que curen mi alma herida,
mi corazón que aún sangra
cuando piensa en el amor que un día se dio.
Por todo ello te digo
que, al igual que yo entiendo,
tú has de entender
que el amor se alimenta de amor
y si no se echa leña al fuego,
sucumbe y apaga la llama
que enardece la razón.
Que los silencios matan el goce
cuando no arrancan suspiros
en la garganta del amor.
Y los lirios de la pena nacen
cuando los inunda el agua del desamor.
Entiende como yo entiendo que,
aunque quisimos aferrarnos a un sueño,
no supimos retener y demostrarnos
cuánto nos amamos los dos.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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