No quiero ni puedo sentir
más deseo que tu deseo en mi,
más boca que tu boca
tatuando un rosario de besos,
puro fuego en mi piel.
O tus manos recorriendo
valles y montañas,
coronando entre tus dedos
la cima sonrosada de mis pechos,
elevándome al cielo
del éxtasis y el placer.
No quiero ni puedo sentir
más que el suspiro que brota,
los gemidos que provocas
cuando, como un dios,
penetras enorme y altivo
dentro de mi.
Ni otro vaivén de caderas,
frenética carrera que en
fuertes espasmos me lleva
del cielo al suelo y
me arrastra, me quema,
me hunde en el mismo infierno,
me posee y me libera
y me deja sumida entre
el cansancio y el ensueño
de saberte mi dueño,
de saberme tu dueña,
de sentir que puedo ser por ti
pasión y fuego,
esclava y reina,
mientras tu cuerpo y el mío
se liberan de la pasión contenida
y brotan manantiales de vida
que inundan mi vientre
y me llenan de ti.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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