Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Te fuiste alejando de mí
como un río impetuoso y bravío,
arrastrando a tu paso mi piel
hacia las arenas de un mar infinito.
Tú, que fuiste furia en el viento,
pasión desbordada en inundaciones
plagadas de deseos.
Tú, que decías ansiar la muerte
siempre a mi lado y conmigo.
¿Qué pasó para que huyeras así de mí?
¿Qué miedos atenazaron tu alma?
Tú, que ponías notas de arcoíris
en lo cristalino de mis lágrimas.
Tú, que pintabas en mis mejillas
rubores de amapola
y encendías mi mirada,
que brillaba en estrellas lejanas.
Tú... tan solo tú.
¿En qué cielos oceánicos
habrás perdido tus pasos?
¿Qué labios ardorosos
robaran tus besos hoy,
esos besos que me pertenecían,
por los que vivía y moría,
dime quién?
Has dejado en mis manos vacías
la barca en la que navegaban los sueños,
los nuestros,
tuyos y míos,
sorteando las nubes de tormenta
por el mar tranquilo del querer.
Tú... cuya presencia arrastra lejos
los vientos del olvido,
del no querer ya ser.
Tú...
¿Dime, dónde estás ahora tú?
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Y la luna se convirtió en mujer
de tez morena y cabellos
azabache de negra noche.
Quiso ser y fue amante,
soñadora que dormida estaba
soñándole a él.
Él que aullaba al cielo llamándola,
que suspiraba buscándola
cuando tímida se ocultaba tras las nubes
deseándole con todo su ser.
Una noche de embrujo plagada
la luna bajo desde el cielo
por un caminito de plata
y arrobada de amores,
quiso morir a sus pies.
Juntos corrieron entre
la jara y el clavel
y en un claro del bosque,
se amaron como
un hombre y una mujer.
Más al llegar el alba,
doliente destino cruel,
la luna corrió a los cielos
y el lobo quedó herido de muerte
porque perdía su querer.
Desde entonces, cada noche,
el lobo llama a su amada,
y ella deja caer sus lagrimas
como estrellas diamantinas sobre él.
Y fue hermosa la noche
en la que se amaron
un lobo solitario
y aquella extraña mujer.
Carmen
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Soy todo lo que tengo
Nació de un sueño jamás soñado.
De los amores muertos,
de los amantes que nunca se amaron.
Nació, mariposa de alas dormidas,
con los ojos vendados
por mil mentiras añejas
de polvo y sangre vencida.
Fue dulce su venida.
La llegada de la vida a la vida,
arrastrando la muerte pretendida,
ganando luz a las sombras,
sembrando a su paso
sólo paz y armonía.
Nació, música de violín
que lloraba confundida,
notas amargas de desdicha.
Nació de nuevo al amor y a la vida,
con el asombro dibujado en sus manos,
los ojos de no querer ver
la mirada perdida
y mariposas que revoloteaban
en su estómago aún helado
cuando él le decía "eres mía".
Nació, real de fuerza infinita,
sueño tanto tiempo esperado,
amado, deseado,
que en un suspiro manifestó
profunda la dicha.
Nació y es presente
real y vivo
el amor que manifiesta,
la dicha de saberse amada
más allá de la distancia
y el tiempo que les aleja.
Más allá de lo irreal
queda un sueño limpio
que será realidad absoluta
rompiendo todas las ataduras
que a la soledad condenaba
su frágil alma etérea.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
No puedo olvidar aquella
muchacha de vestido azul
que compraba flores
cada mañana en la plaza.
Ni puedo olvidar los
claroscuros y la neblina
de lo profundo de tu selva
que tus manos a mis manos brindaban.
Ni puedo olvidar el timbre de tu voz
mientras me recitabas versos
cuajados de sueños eternos,
de ilusiones que por mi dibujabas.
Ni puedo olvidar la música
que unía en la distancia
dos corazones que sufrían
las mismas soledades amargas.
No puedo olvidar y sin embargo,
todo se vuelve olvido entre tú y yo,
distancia insostenible
cargada de mil preguntas calladas,
mil reproches que nos hicimos.
Yo quisiera que el tiempo pasado regresara,
que se hubiese detenido entonces,
en el mismo momento en que el silencio
comenzó a instalarse en nuestras almas.
Que todo siguiese igual y no existiera
entre tú y yo el abismo de la distancia.
Pero la vida continúa incansable
y tus brazos abrazan nuevas ilusiones
y los míos anhelan un mundo nuevo
donde no tenga cabida el olvido.
Más nunca olvidaré aquella muchacha
ni olvidaré lo que para ella significabas.
Carmen
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Soy todo lo que tengo