Y de repente la nada se hizo ausencia
y volaron hacia ti los pensamientos dormidos
como aves peregrinas de alas rotas.
Dolor, dolor cautivo por siglos.
¡Qué importa que mi vida a tu vida
no pueda sentir y vivir de cerca!
¡Qué importa que pasen los días
acumulando polvo y desidia!
Nada importa si ya no estas
cautivo de las redes de este amor,
este amor en el que sigo sumergida
con la vehemencia del que no olvida,
no reconoce, no perdona
y voy ahogando penas acumuladas,
disimulo de mis horas perdidas,
engañando al corazón que adolece de ti.
Vehemente aguardo el instante
en que vuelvas a mi y a mis brazos,
para arrancar de un tirón tu sudario,
febril en mi delirio de sueños malogrados.
Quiero gritar, gritar, gritar....
hasta rasgarme la garganta en un torrente
de sangre que se pierde por la herida
que dejo abierta en mi tu huida.
Y esperar en mi lecho de muerte,
vencida ya por las lágrimas,
mi alma desnuda ante ti se ofrece.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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