Siento tu voz ausente
cada vez más cercana,
reclamando de mi aquello
que un día te entregue
y te fue arrancado de las manos.
Pasó rozándome el filo de tu guadaña
dejando mi corazón mal herido,
con una herida que jamás
ha dejado de sangrar y
siempre me recuerda
que a ti pertenece mi alma.
Nada pudo en esta vida
cicatrizar esa herida
que con cada mentira recibida
se fue haciendo más
profunda y doliente.
Y anhelo tu sueño eterno,
la oscuridad de tu beso,
el despojarme para siempre
de este sudario doliente
que envolvió mi alma y mi vida
desde el mismo instante
que me arrancaron de ti
y de tu abrazo helado.
Estoy cansada, muy cansada.
No soporto por más tiempo
la incierta espera,
la búsqueda del amor que no llega.
No me quedan lágrimas
para llorar los amores perdidos,
las mentiras que me dijeron,
el daño que me causaron.
Y me abandonaré a tu abrazo
que presiento cercano
mientras espero que me
cubra el oscuro olvido de tu manto.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo


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