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Me propones un amor abocado a la locura,
un amor cuyo nombre sólo puede ser desesperación.
Me dices que quieres mi alma y mi corazón
y nunca supiste que eras el dueño de mi razón.
No quiero de ti las horas oscuras,
cuando la desesperación se torne desolación
cuando tu abandono surja hiriente
arrastrando por el fango mi amor.
Desesperación por amarnos,
arrolladora fuerza de posesión
y cuando vuelva la calma a nuestras vidas,
sólo amargura, desengaño, desamor.
No quiero tu amor de prestado,
no quiero que exista ni vencido ni vencedor
ni quiero ser un trofeo más
que adorne tu orgullo de macho campeón.
Desesperación sería mi nombre
si te entregara lo que me pides, amor.
Desesperación que sería mi muerte
cuando tú me dijeras adiós.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo





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