Aletean las manos apenas
rozando con dulzura nuestros cuerpos
y en el perfil de mi rostro
viene tu boca reclamando,
con premura mis besos.
Se pierde tu lengua en el umbral
de sombras húmedas de mi boca
y estalla el beso que aviva,
la chispa loca que anima,
las hogueras que prenden los cuerpos.
Arrancamos a medias las ropas,
liberando piel y anhelos
y se aceleran nuestros corazones
mientras a bocanadas bebemos
el aire que no tenemos.
Y nos gozamos en un rito de pasión,
exigiendonos caricias, robándonos besos,
requiriendo libertades soñadas apenas
y dejando el deseo cabalgar sin rienda
por la sangre y el fuego que nos va consumiendo.
Incendiamos la estancia con gemidos,
dulce batalla de amor y muerte,
incitándonos con el fragor de suspiros y palabras
alcanzando enaltecidos el espasmo final
que nos lleva a rozar el cielo con las manos.
Y tras el cielo, rozando la luna,
descender en espirales de vértigo.
Saciada la pasión, acalorados los cuerpos,
mirándonos a los ojos, viviendo los instantes,
saboreando el momento.
La entrega completa y satisfecha
para serenar con un dulce abrazo,
los latidos desbocados en nuestros pechos
y beber a bocanadas el aire
que se nos escapa en cada aliento
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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