Te busco y no te encuentro.
Te espero y me desespero.
Pasan los minutos
ligeros como patas de insectos.
Me rozan suaves
trayendo las horas
que paren frenéticas
los días desiertos,
despoblados de ti,
de tu amor
de tu deseo.
Me muerdo los labios,
brota la sangre
manchando la imagen
que de ti guardo celosa
en un rincón del alma
entre girones de niebla
y melodías cadenciosas.
Velados recuerdos
que se escurren entre los dedos
como arena, como agua,
sutiles y etéreos.
Quiero y no puedo,
grito tu nombre al viento
que pasa corriendo
con prisa y sin pausa,
célere trotaconventos.
Que trae, que lleva,
los chismes de abuelas,
los dime y diretes,
las envidias, las penas.
Pañuelos mojados
en lágrimas de adioses.
Una boca que calla,
unos labios que besan,
que sellan promesas
de regreso, de vuelta.
Te busco y te espero
sin querer sentir
el cansancio y la angustia
que me hieren sin tregua
mientras pasan los minutos
que matan las horas
y llegan los días baldíos
que traen noches vacías.
Y busco en mi muerte
lo que esperaré toda mi vida,
tu presencia a mi lado
ya para siempre cautiva.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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