Mi voz aún te nombra
arañando las sombras
más oscuras y dolientes
que rodean tu recuerdo en mi,
sólo con la esperanza de poder verte.
Mi voz, que fue cristal de luz transparente,
se opacó al paso infame del tiempo
que con dedos helados de muerte,
acarició mortal mi alma sola
y agoniza en la pena de tu ausencia.
Mi voz aún te nombra,
Ángel de alas encadenadas.
Suelta el lastre que te aferra
al terrenal mundo sin piedad
y déjate llevar por mis suspiros a esa
morada que entre nubes nos aguarda.
Allí te esperó,
allí te espera mi voz y mi palabra.
Entre los claroscuros de tu alma y mi alma,
donde las rosas serán nuestro lecho
y mi boca será el agua
que apague tu sed y mis ganas.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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