No volverán mis ojos a llorar
lágrimas que nacían en mi corazón,
lágrimas de sangre que manaban
de la herida que causo
la certeza de tu adiós.
Tu ausencia lejana y triste,
el recuerdo de un amor que fracaso,
el sabor de tu mentira infame
y el puñal que tu mano me clavo.
No habrá más lágrimas de sangre
ni más lamentos ni más dolor.
Por ti ya mis ojos lloraron
todo el desamor que sembraste
y sólo recogerás la cosecha
del olvido sin perdón.
Sin palabras huiste de mi
mientras me jurabas amor,
ojalá Dios congele en tus labios
tus juramentos de amor
y otra te regale veneno,
el mismo que recibí yo.
Por mi parte te digo que
ya no habrá más lágrimas
que lloren lo que tu mentira me causo.
Que otros labios me dicen te amo,
que otro pecho cobija mi amor
y lo mima y lo acuna en sus brazos
como su más preciada posesión.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo









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