Tuve la fortuna de tener un buen padre, el mejor. Para mí, el mejor del mundo. Me enseñó a leer y escribir cuando era muy pequeña, tanto que a los tres años ya hacía ambas cosas con soltura.
Entre la infinidad de libros que he leído a lo largo de mi vida, uno de los que más han marcado mi existencia y mi manera de enfrentar el día a día ha sido sin duda "Jane Eyre", escrito por Charlotte Brontë.
Charlotte Brontë publicó su libro en 1847. Jane Eyre es una novela gótica de aprendizaje que narra la vida de una huérfana fuerte e independiente, hecha a si misma a pesar de que nadie apostaba ni un centavo por ella. Huérfana, rechazada y maltratada por su tía y sus primos, criada y educada en un austero orfanato de donde sale años después para trabajar como institutriz en Thornfield.
Jane Eyre no tuvo una infancia ni una juventud feliz. Su vida estuvo marcada por las vicisitudes, el dolor y las pérdidas, fue una mujer resiliente que supo desde muy niña enfrentar las duras enseñanzas que la vida le dió y supo superar todas y cada una de ellas.
Fue una mujer que se hizo a ella misma...
La primera vez que leí esta obra tenía 11 años, desde entonces he vuelto a leerla muchísimas veces y debo tener en mi biblioteca cuatro o cinco ediciones distintas. Hoy me acordé de ella y ahí la tengo, lista para ser leída de nuevo.
Y aunque yo particularmente prefiera el libro, también me gusta la película que hicieron y de la cual os dejo un video del trailer final por si alguien quiere echarle un vistazo:
"Yo puedo vivir sola si el respeto a mí misma y las circunstancias me obligan a ello. No necesito vender mi alma a un comprador de felicidad."
Charlotte Brontë (Jane Eyre)


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