¿Quién se llevará mis sueños?
Aunque sean imposibles, los sueños queridos son difíciles de robar. Nada ni nadie puede robar lo que el alma atesora. Los sueños pueden ser silenciados, ocultados, pero jamás se perderán.
Carmen
Aunque sean imposibles, los sueños queridos son difíciles de robar. Nada ni nadie puede robar lo que el alma atesora. Los sueños pueden ser silenciados, ocultados, pero jamás se perderán.
Carmen
Tu silencio...
Tu silencio me habla de ti.
Me cuenta lo que grita tu alma.
Eres en mi pecho el eco
soñado del más bello amor.
Háblame con palabras calladas.
Cuéntame qué sientes, qué ves.
No te fijes en la distancia
que cruel nos separa.
Piensa que el infinito
puede ser grande y pequeño a la vez.
Háblame con esas palabras calladas
que tu silencio encadena tan bien.
Borda tus sentimientos para mí,
déjame sentirte, sentirme
acariciada por tus letras,
cinceladas a golpe de verso
sobre el pergamino de mi piel.
Tu silencio me habla de ti
y donde falta la voz
siento una mirada, un gesto,
que me cuenta con palabras calladas
qué sientes tú por mí.
Tu silencio me habla de ti
y con palabras calladas me cuenta
que eres mío como yo soy de ti.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Carmen
Carmen
Quiero sentir el aliento de tu
boca resbalando por mi piel,
excitando mis sentidos,
elevándome del suelo al cielo
en oleadas de ardiente deseo
saboreando bocanadas de placer.
Quiero sentir el contacto de tus
manos explorando cada
centímetro de mi cuerpo,
mientras en olas de fuego,
entre suspiros, va creciendo el deseo
y me abro a ti como una rosa
deshojada por el viento,
que se sacude en espasmos
de dulce y ansiado pensamiento
y se entrega ya sin miramientos
respondiendo a tu boca con mi boca,
a tus manos con mis manos
y a tus ganas con mis ganas locas
de ceder al empuje de tu sexo,
atrapando en mi cárcel
el duro y firme cetro,
del rey que gobierna mis instintos
más íntimos y perversos,
atrapando con el lazo de mis piernas,
que se anudan a tu cintura,
el vaivén de tus caderas que se une a las mías
en esa frenética danza que culminará cuando
entre risas y suspiros, promesas y ruegos,
estalle el orgasmo al unísono
trayéndonos la calma sosegada
del éxtasis satisfecho y así,
yo en tus brazos, tu en los míos,
abandonarnos al dulce sueño
saboreando la miel del deseo
que nos hará sentirnos uno de nuevo
antes de que las sombras traigan
de nuevo el amanecer.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
No quiero ni puedo sentir
más deseo que tu deseo en mi,
más boca que tu boca
tatuando un rosario de besos,
puro fuego en mi piel.
O tus manos recorriendo
valles y montañas,
coronando entre tus dedos
la cima sonrosada de mis pechos,
elevándome al cielo
del éxtasis y el placer.
No quiero ni puedo sentir
más que el suspiro que brota,
los gemidos que provocas
cuando, como un dios,
penetras enorme y altivo
dentro de mi.
Ni otro vaivén de caderas,
frenética carrera que en
fuertes espasmos me lleva
del cielo al suelo y
me arrastra, me quema,
me hunde en el mismo infierno,
me posee y me libera
y me deja sumida entre
el cansancio y el ensueño
de saberte mi dueño,
de saberme tu dueña,
de sentir que puedo ser por ti
pasión y fuego,
esclava y reina,
mientras tu cuerpo y el mío
se liberan de la pasión contenida
y brotan manantiales de vida
que inundan mi vientre
y me llenan de ti.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Si muero esta noche,
quiero renacer a tu lado,
para sentir la dulzura
de tus cálidos besos
y la profundidad oceánica
de tus fuertes abrazos.
Si muero esta noche,
no moriré en vano.
Me iré con la satisfacción
de haber por fin soñado,
de haber vivido y aún amado.
Si me muero esta noche,
sabré encontrar el modo
para convertirme en estrella
que brille allá en lo alto
y alumbraré en el camino,
día a día, todos tus pasos.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo