Durante la Semana Santa (del domingo de ramos al domingo de resurección), España, al igual que imagino que sucederá en otros lugares del mundo donde se profese la religión católica, sale a la calle en distintas procesiones para venerar su fe.
No se como será en otros lugares, pero puedo decir que en España se viven estos días con verdadera pasión y auténtico fervor.
Son muchísimas las hermandades y cofradías que salen a procesionar con sus Santos, Vírgenes y Cristos. Al igual que mucha es la gente que les siguen.
A mi, son dos las procesiones que me apasionan:
La primera sale a las calles de Málaga el Jueves Santo por la mañana, donde la Compañía de Honores del Tercio Alejandro Farnesio IV de La Legión, porta con honores y devoción al Cristo de la Buena Muerte. Esa manera de sacar del templo a Cristo en su Cruz, a pulso, ese alzamiento al unísono, ese baile de la imagen y por supuesto, esa canción-himno que los legionarios le cantan a su Cristo... pone los pelos de punta y hace saltar las lágrimas:
(La talla del Cristo de la Buena Muerte de la Congregación de Mena, Málaga, pesa 180 kilos y es transportada por 13 legionarios hasta su trono, para iniciar así su recorrido por las calles malagueñas.)
La segunda la protagoniza la Hermandad del Silencio de Sevilla cuando a la una de la madrugada del Viernes Santo, salen con dos pasos: Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Concepción.
Es increíble el silencio que guarda el gentío que se agolpa en las calle para ver pasar estos dos pasos, silencio roto tan solo por el canto de alguna saeta:
Hoy, 8 de marzo, día internacional de la mujer, quiero felicitar a todas las amigas, compañeras, hermanas de Camino. A todas y cada una de las mujeres que aún sin conocernos compartimos la dicha y el orgullo de ser mujer, por lo que significamos para la Creación, por lo que valemos, por los méritos que pese a quien pese, no podrán quitarnos jamás... A todas... ¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!
Y quiero compartiros un bello poema escrito por una mujer y dedicado a todas las mujeres:
Hoy acompañé a mi hijo Carlos a la Casa Rusia cuando iba a apuntarse a un curso de ruso, idioma que ha decidido aprender tras alcanzar un buen nivel de inglés.
Ambos nos hemos quedado muy sorprendidos cuando hemos visto donde estaban ubicadas las clases, pues la verdad es que desconociamos que en Madrid hubiese una Iglesia Catedral Ortodoxa Rusa tan hermosa como ésta dedicada a Santa Maria Magdalena.
La Iglesia de Santa María Magdalena en Madrid, es un templo perteneciente a la Iglesia Ortodoxa Rusa, Patriarcado de Moscú, siendo la sede catedralicia de la Diócesis de Madrid y Lisboa y podemos encontrarla en la Gran Via de Hortaleza.
Sobre ella y su presencia en España os puedo contar lo que encontré en la wikipedia:
"Los antecedentes de la presencia ortodoxa en España, se remontan a 1761 en la embajada rusa donde hubo una capilla con esta advocación que perduró hasta fines del siglo XIX, cuando parte del mobiliario e iconos fueron enviados a Argentina. Una imagen de la santa fue localizada allí y retornada a Madrid para la nueva iglesia.
Las obras dieron comienzo después de la cesión del solar (de 756 metros cuadrados) por las autoridades municipales a la Fundación de la Natividad de Cristo, vinculada al Patriarcado de Moscú, en 2010, El arquitecto moscovita A.R. Vorontsov proyectó el templo, en colaboración con el arquitecto español Jesús San Vicente. En junio de 2013, la iglesia fue abierta al culto de la comunidad ortodoxa residente en Madrid, fundamentalmente rusos, ucranianos, georgianos y moldavos, además de españoles.
Estilísticamente el edificio sigue el estilo bizantino, con cinco cúpulas doradas, que representan a Cristo y los cuatro evangelistas. Consta también de un edificio anexo para residencia y centro cultural Casa Rusia.
El 28 de diciembre de 2018 el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa acordó la creación de la Diócesis de Madrid y Lisboa como parte de la reorganización de la Archidiócesis del Quersoneso en el Exarcado Patriarcal de Europa Occidental, convirtiéndose la Iglesia de la Magdalena en la Catedral de la nueva diócesis.
El 18 de enero de 2019, el arzobispo Néstor firmó un decreto en el cual el templo de Santa María Magdalena se declara la catedral de la diócesis."
Es para que la visiteis si como yo, no la conocéis. Hacen visitas gratuitas guiadas en español los sábados a las 17:00 horas.
8 de marzo, reivindicando el derecho de ser mujer y sentirme orgullosa de serlo. Porque además de madre y esposa, soy una mujer tan válida o más que muchos hombres. Por la igualdad de género sin distinciones.
Hoy nos dejó uno de los grandes, el dichoso covid pudo con él.
Armando Manzanero falleció hoy a los 85 años en Ciudad de México a causa del maldito virus que está asolando nuestro planeta.
Este gran hombre, orgulloso de su origen maya, fue compositor, cantante, actor, músico y productor discográfico. Considerado uno de los más grandes compositores en la historia de la música en español, compuso más de cuatrocientas canciones, de las cuales, más de cincuenta alcanzaron fama internacional.
Sus temas, le hicieron ganar el sobrenombre del "Rey del Romanticismo".
Ganador de un Premio Grammy a la carrera artística.
Descansa en Paz, Armando. Desde hoy podrás seguir cantando junto a los ángeles.
Yo quiero desde mi humilde rincón rememorar alguna de tus canciones. Me gustan todas, pero todas sería imposible de colocarlas aquí, así que, me conformaré con estas tres:
CONTIGO APRENDÍ
PROPUESTA
(Yo te propongo)
COMO YO TE AMÉ
Querido Armando, por siempre vivirás ya en la memoria de aquellos que sabemos lo que es amar.
Luis Eduardo Aute murió hoy, 4 de abril del 2020, a los 76 años en un hospital madrileño.
Músico, poeta, pintor, escultor y director de cine español, fue uno de cantautores más representativos de España. Autor de grandes éxitos. Sus canciones siempre destacaron por la sensibilidad y sensualidad de sus letras, así como por sus críticas sociales.
Nacido en Manila de padre español y madre filipina en 1943 se traslada a mediados de los cincuenta a España estableciéndose en Madrid, donde comienza su interés por el arte.
Se inició musicalmente como guitarrista de los grupos Los Tigres, Los Pekeniques y Los Sonor, hasta que, con 17 años, debutó como cantautor en el programa de TVE Salto a la fama. Aunque su faceta pictórica es menos conocida, la desarrolló también desde muy temprano y en 1960 expuso por primera vez sus cuadros en la Galería Alcón de Madrid. En 1966, con 23 años, Aute se decidió a entrar en el estudio de grabación.
Su primer álbum se tituló “Diálogos de Rodrigo y Jimena” e incluyó canciones como “Rosas en el mar” y “Aleluya nº1”, que ya había hecho populares previamente Massiel. En 1968 sacó al mercado “24 canciones breves” y durante la década de los 70 grabó siete discos. A “Rito” (1973) le siguieron “Espuma” (1974), “Babel” (1975) y “Forgesound” (1976), con temas escritos por Jesús Munárriz y la colaboración de Forges, Rosa León y Teddy Bautista. “Sarcófago” (1977) cerró la trilogía de amor y muerte, junto con “Rito” y “Espuma”; y después llegaron “Albanta” (1978) y “De par en par” (1979).
“Albalanta” supuso un giro en su carrera e incluyó la célebre “Al alba” que Aute había compuesto años antes inspirado por los últimos fusilamientos franquistas. La primera en cantarla fue Rosa León, que la dedicó en sus conciertos a los condenados a muerte. Su producción de los 80 la plasmó en los trabajos “Alma” (1980), último de la trilogía sobre amor y vida, junto con “Albanta” y “De par en par”; “Fuga” (1982); y el doble “Entre amigos” (1983), que fue Premio Nacional del Disco. Le siguieron “Cuerpo a cuerpo” (1984); “Nudo” (1985), último de la trilogía de canciones de amor y locura (con “Fuga” y “Cuerpo a cuerpo”); el doble “20 canciones de amor y un poema desesperado” (1986); el doble “Templo” (1987) y “Segundos fuera” (1989).
En la década de los 90 nacieron “¡Ufff!” (1991), el Disco de Oro “Slowly” (1992), el doble realizado en una gira con Silvio Rodríguez “Mano a mano” (1993), “Animal Uno” (1995), “Alevosía” (1995) y el doble “Aire/Invisible” (1998). Con el cambio de siglo publicó “Alas y balas” (2002) y al año siguiente comenzó una nueva grabación de todas sus canciones, de la que se han editado hasta el momento tres volúmenes dobles bajo el título “Autorretratos” (Sony).
En marzo de 2007 publicó el disco “A día de hoy”, con canciones inéditas y dos años después, sacó a la venta “Memorable cuerpo”, un recopilatorio con los mejores temas de sus cuatro décadas como músico. En 2010 editó “Intemperie”, de nuevo con canciones inéditas, y dos años después, “El niño que miraba el mar”, un disco con doce temas nuevos que venía acompañado de un DVD con la película “El niño y el basilisco”, dibujada y realizada por el propio autor a partir de una fotografía de su infancia. Ese mismo año colaboró con María Dolores Pradera en su disco “Gracias a vosotros”, interpretando a dúo el bolero “Caminemos”.
Aute defendía que la vida es un continuo aprendizaje, que estamos de tránsito y que cuando llega la muerte solo queda lo que uno ha hecho en la vida.
***Información extraída de: https://www.lavanguardia.com/
Por mi parte y como homenaje a este mi cantautor preferido, yo quiero compartir en mi espacio tres de sus canciones:
Ayer, 13 de noviembre, se nos fue otro gran cantante de boleros.
Luis Enrique Gatica Silva, más conocido como Lucho Gatica, actor y cantante de boleros chileno de reconocida fama internacional, falleció a los noventa años dejando tras de sí una dilatada carrera de éxitos.
Hoy le quiero rendir homenaje con estos dos boleros que son de mis favoritos, "Historia de un amor" y "Contigo en la distancia".
Descansa en Paz. Hoy el cielo se gano un ruiseñor para alegrar a los ángeles.
No es propio llamar polillas a las que vuelan durante el día. No estimulan en nosotros esa placentera sensación de noches veraniegas oscuras y de hiedra en floración que la variedad más común, de alas secundarias amarillas y que duerme a la sombra de la cortina, nunca deja de provocarnos. Son criaturas híbridas, ni alegres como las mariposas ni sombrías como las de su propia especie. No obstante ello, el espécimen presente, con sus estrechas alas color paja, orladas con borlas del mismo color, parecía satisfecha con la vida.
Era una mañana placentera a mediados de septiembre, suave, benigna y sin embargo con un aire más nítido que el de los meses de verano. El arado dejaba ya surcos en el campo frontero a la ventana y allí donde la reja había estado la tierra quedaba plana y brillaba de humedad. Tal vigor llegaba de los campos y de las colinas lejanas, que era difícil la exigencia de mantener los ojos sobre el libro. También las cornejas se dedicaban a una de sus festividades anuales; planeando sobre las copas de los árboles hasta simular que una red vasta, hecha con miles de nudos negros, había sido lanzada al aire; la cual, tras algunos momentos, se hundía lentamente en los árboles, hasta que cada rama parecía tener un nudo negro en la punta.
De pronto la red era lanzada al aire de nuevo, en un círculo mayor ahora, en medio de un clamor y una vociferación extremos, como si el verse lanzado al aire y vuelto con lentitud a las copas de los árboles fuera una experiencia tremendamente excitante.
La misma energía que inspiraba a las cornejas, a los labriegos, a los caballos e incluso, se diría, a las leves colinas desnudas, enviaba a la polilla, en plena agitación, de un lado al otro del cuadrado formado por el panel de la ventana. Era imposible no observarla. Se estaba, de hecho, consciente de un extraño sentimiento de piedad por ella. Esa mañana las posibilidades de gozo parecían tan enormes y tan variadas, que sólo tener en la vida el papel de polilla, y encima de una polilla diurna, sonaba a un destino duro, como patético era su celo de disfrutar en plenitud esas magras oportunidades.
Volaba con energía hasta una esquina de su compartimento y, tras aguardar allí un segundo, hacia la opuesta. ¿Qué le quedaba sino volar hasta la tercera esquina y luego la cuarta? Era lo único que podía hacer a pesar del tamaño de las colinas, la anchura del cielo, el humo lejano de las casas y, de vez en cuando, la voz romántica de un vapor allá en el mar. Lo que podía hacer lo hacía. Observándola, se diría que una fibra, muy delgada pero muy pura, de la enorme energía del mundo había sido introducida en ese cuerpo débil y diminuto. Tan a menudo como ella cruzaba el panel podía yo imaginar que se hacía visible un hilo de la luz vital.
Era apenas o solamente vida.
Sin embargo, por ser una forma tan pequeña y tan sencilla de la energía que se iba introduciendo por la ventana abierta y forzando su curso por tantos corredores estrechos e intrincados de mi cerebro y del de otros seres humanos, algo había en ella de maravilloso y a la vez patético. Es como si alguien hubiera tomado un abalorio de pura vida para dotarlo, del modo más ligero posible, de vello y plumas, poniéndolo a danzar y a zigzaguear para mostrarnos la verdadera naturaleza de la vida.
Así expuesto, era imposible olvidar la maravilla de todo aquello. Se es proclive a olvidarse de la vida, viéndola encorvada y dominada y aderezada y oprimida de modo tal que ha de moverse con la mayor circunspección y dignidad. Uña vez más, la idea de todo lo que esa vida pudiera haber sido de nacer con cualquier otra forma, nos hace ver con una especie de piedad sus sencillas actividades.
Al cabo de un tiempo, al parecer cansada de sus danzas, se posó en el borde de la ventana, al sol. Habiendo terminado el curioso espectáculo, me fui olvidando de ella. Luego, cuando levanté la vista, atrajo mi mirada. Intentaba reanudar su baile, pero parecía tan rígida o tan torpe que sólo pudo aletear hasta la base del panel. Y en el intento de cruzarlo de un vuelo, fracasó. Ocupada en otras cuestiones, por un tiempo observé aquellos intentos fútiles sin pensar, esperando inconscientemente que la polilla reasumiera su vuelo, tal como se aguarda que una máquina, detenida por un momento, arranque de nuevo sin buscarle la razón del fallo.
Al cabo de tal vez siete intentos, resbaló del borde de madera y cayó, con un revoloteo de alas, de espaldas en el antepecho de la ventana. El desamparo de su actitud me alertó. De pronto me vino la idea de que estaba en dificultades, de que ya no podía levantarse, de que sus patas luchaban en vano. Pero cuando acerqué el lápiz pensando en ayudarla a enderezarse, comprendí que ese fracaso y esa torpeza eran el acercamiento de la muerte.
Abandoné el lápiz.
Las patas se agitaron una vez más. Miré como buscando al enemigo contra el cual la polilla luchaba. Miré hacia el exterior. ¿Qué había ocurrido allí? Presumiblemente era mediodía y toda labor había cesado en los campos. Calma y silencio reemplazaban a la animación anterior. Los pájaros se habían alejado, para alimentarse en los arroyos. Los caballos estaban inmóviles. Sin embargo y pese a todo allí fuera estaba el poder, masivo, indiferente, impersonal, sin prestar atención a nada en lo particular.
Por alguna razón opuesto a la pequeña polilla color paja. Era inútil intentar algo. No quedaba sino observar los esfuerzos extraordinarios hechos por aquellas patas diminutas contra un destino cercano que podía, de proponérselo, sumergir una ciudad entera y no sólo una ciudad sino masas de seres humanos. Nada, lo sabía, tenía oportunidad alguna contra la muerte. No obstante, tras una pausa de agotamiento, las patas volvieron a estremecerse. Esta protesta última era soberbia; y tan frenética, que la polilla consiguió al fin enderezarse.
Desde luego, nuestras simpatías estaban todas con la vida. Además, no habiendo nadie que se preocupara o se interesara, este esfuerzo gigantesco por parte de una polilla insignificante y en contra de un poder de tal magnitud, para conservar lo que nadie más valoraba o deseaba, conmovía de un modo extraño. De nuevo, de alguna manera, veíamos vida, un puro abalorio. Levanté el lápiz una vez más, incluso sabiéndolo inútil. Pero según lo hacía, asomaron las señales inequívocas de la muerte. El cuerpo se relajó para en un instante quedar rígido.
La lucha había terminado. Aquella criatura pequeña e insignificante conocía ya la muerte. Al mirar esa polilla muerta, me llenó de asombro este diminuto triunfo marginal de una fuerza tan grande en contra de un antagonista así de menor. Tal y como la existencia había sido extraña unos minutos antes, extraña era en este momento la muerte. La polilla, habiéndose enderezado, yacía ahora en un sosiego de lo más decente y resignado.
Ah sí, parecía decir, la muerte es más fuerte que yo.
*La muerte de la polilla (The Death of the Moth) es un ensayo de la escritora inglesa Virginia Woolf (1882-1941), publicado en la antología de 1942: La muerte de la polilla y otros ensayos (The Death of the Moth and Other Essays).
La muerte de la polilla, nos plantea una situación cotidiana que súbitamente se convierte en algo trascendente: ella se encuentra leyendo en un cuarto; de afuera se manifiestan señales de una fuerza, una energía, que no le permite mantener la atención sobre el libro. Es la vida, representada en una simple polilla, quien la interrumpe.
De este modo Virginia Woolf nos transporta en un viaje maravilloso sobre lo grandiosa y patética que es la vida, un viaje que no está libre de peligros; por el contrario: en cada paso, en cada encuentro con la polilla, uno arriesga su propia existencia.
En resumen: podríamos decir que La muerte de la polilla examina de forma fantástica el sentido de la vida y la muerte.
Trabaja como pintor, ilustrador y diseñador gráfico. De 1984 a1989 estudió en la Academia Estatal de Bellas Artes (ASP) en Poznan, en el departamento gráfico. Termina sus estudios con dos valiosos diplomas, con el profesor Tadeusz Jackowski’s en estudio gráfico y con el profesor Jarosław Kozłowski’s en el estudio de dibujo. Tras sus inicios con grabados, gráficos y dibujo, a mediados de los 90 comienza a pintar con óleo sobre lienzo.
Karol Bak es un admirador de la mujer. El es un glorificador de la feminidad. Sus pinturas captan una forma fenomenal y cautivadora de la belleza. Parece que su deseo sea revelar sus almas, y así, mediante diferentes métodos, examina las partes más profundas de su naturaleza. Sus heroínas fluyen en los sueños, aparecen en el inmenso espacio; ellas son ángeles, perlas divinas, la personificación de los elementos; asesinadas reencarnadas (Judyta, Salome) e incluso la muerte (Thanatos).
Pero en Karol Bak, la idea no es mostrar simplemente el lado físico de las mujeres, sino también su forma espiritual, el carácter sensible, amoroso, tierno de corazón y muy emotivo. En otras palabras, la mujer es variable y casi imperceptible. Por otra parte el artista a su manera, se aprovecha de la tradición para sus necesidades. En la mayoría de sus obras muestra una elegante persona que se caracteriza por sus ropas y, últimamente por la ampliación de la cabeza al conceder a sus pinturas una aureola que las hace más místicas y misteriosas. Hay una belleza innegable en sus pinturas que es resaltada con esa faceta mística que rodea la figura femenina, así, todo el conjunto queda envuelto en una halo fantástico que explota en la visión del espectador.
Se les llama “gatos” al que al menos sus dos padres han nacido en Madrid. El origen de este curioso término se remonta a principios de la Edad Media. Os cuento a continuación el por qué de esta tradición:
En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I construyó una fortaleza amurallada en un promontorio junto al Manzanares, en el lugar que ocupa hoy el Palacio Real, para vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y ser punto de partida de las razzias contra los reinos cristianos del norte. Junto a la fortaleza se desarrolló, hacia el sur, un poblado que recibió el nombre de Mayrīt (Magerit en su forma castellanizada).
La muralla del Magerit musulmán se edificó con grandes bloques de pedernal. Tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso: la puerta de la Vega, el Arco de Santa María y la puerta de La Sagra, además de varios portillos.
Los cristianos intentaron conquistar Magerit en múltiples ocasiones. La primera vez fue en el año 924, bajo el mando del conde Fernán González. Más tarde, en el año 968, Ramiro II de León dejó bastante dañada la fortaleza, y el califa Abderramán ordenó fortificarla.
Según la leyenda, en mayo de 1085 las tropas del rey Alfonso VI avanzaban hacia Magerit. Al amanecer llegaron a la puerta de la Vega. Se movían cautelosamente para sorprender al enemigo. De repente, uno de los soldados se separó del pelotón y comenzó a trepar por la muralla, clavando la daga entre las junturas de la piedra. Subió tan ágilmente que todos empezaron a decir que parecía un gato. Cuando comenzó la lucha el soldado ya había llegado arriba. Corrió al torreón de la fortaleza y cambió la bandera musulmana por la enseña cristiana.
En memoria de esta hazaña, el soldado y toda su familia cambiaron su apellido por el de «Gato». La familia llegó a ser tan estimada que no se consideraba nobleza castiza de Madrid a la que no pertenecía a aquel linaje (o al de Los Escarabajos y Los Muertos, que eran los tres más ilustres de la Villa). Con el tiempo, se acabó llamando «gatos» a todos los habitantes de Madrid.
No se si se deberá a eso mi atracción por los felinos... A que me siento "gata" digo.
Amo mi ciudad y amo a esos pequeños animalitos. Tanto que hoy he decidido dedicarles un homenaje en el blog.
Lo que a continuación os dejo, es un poema inédito de Federico Garcia Lorca que aparece en su libro: "Sonetos del amor oscuro, poemas de amor y erotismo. Inéditos de madurez":
CANCIÓN NOVÍSIMA DE LOS GATOS
Mi Mefistófeles casero
está tumbado al sol.
Es un gato elegante con gesto de león,
bien educado y bueno,
si bien algo burlón.
Es muy músico; entiende
a Debussy, más no
le gusta Beethoven.
Mi gato paseó
de noche en el teclado,
¡Oh, que satisfacción
de su alma! Debussy
fue un gato filarmónico en su vida anterior.
Este genial francés comprendió la belleza
del acorde gatuno sobre el teclado. Son
acordes modernos de agua turbia de sombra
(yo gato lo entiendo).
Irritan al burgués: ¡Admirable misión!
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato
feo y semicatólico, huraño y juguetón,
que mayaba celeste a una luna invisible,
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol.
Francia quiere a los gatos como España al torero.
Como Rusia a la noche, como China al dragón.
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene
el enorme prestigio de haber sido ya Dios.
¿Habéis notado cuando nos mira soñoliento?
Parece que nos dice: la vida es sucesión
de ritmos sexuales. Sexo tiene la luz,
sexo tiene la estrella, sexo tiene la flor.
Y mira derramando su alma verde en la sombra.
Nosotros vemos todos detrás al gran cabrón.
Su espíritu es andrógino de sexos ya marchitos,
languidez femenina y vibrar de varón,
un espíritu raro de inocencia y lujuria,
vejez y juventud casadas con amor.
Son Felipes segundos dogmáticos y altivos,
odian por fiel al perro, por servil al ratón,
admiten las caricias con gesto distinguido
y nos miran con aire sereno y superior.
Me parecen maestros de alta melancolía,
podrían curar tristezas de civilización.
La energía moderna, el tanque y el biplano
avivan en las almas el antiguo dolor.
La vida a cada paso refina las tristezas,
las almas cristalizan y la verdad voló,
un grano de amargura se entierra y da su espiga.
Saben esto los gatos mas bien que el sembrador.
Tienen algo de búhos y de toscas serpientes,
debieron tener alas cuando su creación.
Y hablaran de seguro con aquellos engendros
satánicos que Antonio desde su cueva vio.
Un gato enfurecido es casi Schopenhauer.
Cascarrabias horrible con cara de bribón,
pero siempre los gatos están bien educados
y se dedican graves a tumbarse en el sol.
El hombre es despreciable (dicen ellos), la muerte
llega tarde o temprano ¡Gocemos del calor!
Este gran gato mío arzobispal y bello
se duerme con la nana sepulcral del reloj.
¡Que le importan los senos (?) del negro Eclesiastés,
¡Oh gatos estupendos, sed guasones y raros, y tumbaos panza arriba bañándoos en el sol!
Federico García Lorca
Para comprender un poco mejor los versos del poeta e imaginar los delicados pasos de un gato sobre el teclado de un piano, es aconsejable acompañar la lectura con la melodía 'Claire de lune' de Claude Debussy:
Y como colofón, a modo musical y humorístico, un video especial en honor a los gatunos: