Hoy el viento me trajo
de tus manos la caricia,
de ti lo bello del amor.
Hoy el viento agitó mi cabello
y escuche tu risa ligera
mientras susurrabas en mi oído:
" Te deseo, amor".
Más es efímero el deseo,
efímero como el esplendor
de la más dulce flor,
que marchita en el olvido,
desnuda su tallo de pétalos
entregando a la muerte
su esencia y su mejor color.
Hoy el viento gritaba tu nombre,
loco por no encontrar
eco en mi voz.
Mi voz que quedó muda
cuando la abandonó tu voz.
Hoy el viento traía consigo
el aroma de tu piel
que me enloquecía, amor.
Más hoy ese aroma era
pestilencia de muerte,
hedor de desamor.
Hoy el viento errático,
vencido en su propio dolor
al fin te arrastro lejos de mi,
de mi, que te ame sin medida ni razón.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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