En esta tarde gris quiero que la fría lluvia
cubra mi desnudo cuerpo helado.
Cada gota en mi piel será el recuerdo
de un beso por ti dado en otras tardes de lluvia,
cuando el deseo de mi, de poseerme,
te incitaba a tenerme entre tus brazos.
Y me cubrías con cálidas caricias de tus manos
y un manto de besos tejías en mi piel
que se erizaba pronta a ese roce mágico.
Suspiros entrecortados en la premura del momento,
reflejo del deseo contenido en mi,
del ansia de saberte próximo a ser
dueño y señor del castillo de mi cuerpo.
Ah... tu lanza penetrando en mi como afilado acero,
el vaivén de mis caderas de mujer pasional,
montura que cabalgaba frenética
al sentir sobre ella el peso del jinete
que la hacia volar hasta el cielo del placer
en el mismo momento que clavaba su espuela.
Mi pecho de enhiestos pezones como bastiones al viento.
Ah... los recuerdos que me hacen desear de nuevo
tenerte aquí, junto a mi, jugando con el fuego
del volcán que guarda mis entrañas.
Pero sólo son recuerdos... no volverán tus manos,
no volverá el jinete a cabalgar
la yegua desbocada del placer
que desatabas en mi cuerpo.
No volverán tus besos cargados de pasión
a erizar las cumbres desoladas de mis pechos
ni tus labios morderán de nuevo
la fruta prohibida que se guarda en la caverna
oculta donde se pierde para siempre
el recuerdo de tu cuerpo sobre mi cuerpo.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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