Siento sobre mí el velo de tu indiferencia.
Pesa tu silencio sobre mi alma
como pesan los sudarios de los muertos,
aquellos que llevo toda una vida enterrando.
¿Dónde estás silente amor callado,
dónde se esconden tus ojos de verde mar
y esas manos que acariciaban mi alma
con sólo un susurro de tus labios?
Dame la libertad si no has de ser mio,
déjame volar de nuevo y buscar otro nido.
Necesito encontrar el amor perdido,
aquel que tu robaste y maltrataste
hasta dejarlo pisoteado, mudo y malherido.
Mi corazón que lloró lágrimas de sangre,
que se agotó y murió en el olvido,
quiere sentirse de nuevo vivo.
Quiere abrir los ojos a un nuevo día,
a un nuevo sol que lo llene de sentimientos vivos.
Que borre con un soplo de su brisa fresca,
todos tus recuerdos sombríos.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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