Te fuiste con el crepúsculo,
elegiste la oscuridad
para no ver el brillo
triste de mis ojos
ni escuchar la desesperación
de mi grito desgarrado
que en vano te llamaba.
Te fuiste en silencio,
entregaste tu vida
al último rayo de sol
confundiéndote con los sueños,
quebrando para siempre
mi alma y mi voluntad.
Te fuiste en silencio,
callado como siempre,
sin avisar, sin pensarlo.
Un segundo de agonía incierta,
sólo un segundo basto
para hundirme en mi propia
agónica soledad de vivir sin ti.
Sólo un segundo basto
para privarme de la luz
acerada de tus ojos
y restarle risa a mis días.
Y quise morir,
quise seguir tus pasos,
correr tras de ti...
Pero estabas lejos,
estabas lejos y me perdí.
Ahora espero cada crepúsculo
que vuelvas a por mí,
tiendo mi mano y espero
mientras mis labios susurran tu nombre,
porque yo no sé vivir sin ti.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
A.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario