Ángel inmisericorde,
sin compasión ni piedad,
otorgame el don
del olvido divino.
No me dejes caer de nuevo
bajo el embrujo
de un amor cargado de frialdad.
No permitas que
por falsas esperanzas,
vuelva a engañarse mi alma
ni permitas que mi corazón,
de nuevo,
vuelva a sangrar.
Ángel inmisericorde,
ante ti me postro
implorando ayuda,
el olvido sin perdón
por toda la eternidad.


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