A veces me asaltan los recuerdos
poblados de negros silencios,
silentes como lenguas viperinas
que atacan imparables mi mente
sin poner freno ni medida.
Silencios de acerados dientes
que se clavan en mi como alfileres,
rasgan, arañan, muerden
mi corazón que sangra
por las heridas de mil batallas,
por las cicatrices que nunca
llegaron a sanar del todo
y mis ojos se pueblan de fantasmas
polvorientos de ayer y olvido
que creí enterrados para siempre.
Silencios que se arrastran calladamente
entre la niebla fría y
resbalando por mis mejillas
en lágrimas de cristal,
en mi pecho helado mueren.
Silencios,
en ellos quiero perderme.
Silencios que acallen para siempre
el llanto amargo de la pena,
este olor sin dolor
que es el perfume de la muerte
que ha cubierto mi cuerpo
con el manto negro de su presencia,
esa presencia en mí que presiento
como un sudario hiriente,
un insulto a la vida,
esta vida que vivo de prestado
desde que el tiempo
paró por siempre las manecillas
de este pobre corazón
tan cansado de ser maltratado.
Silencios...
... Silencios callados...
que hoy me hacen desear
con mis fantasmas dormidos perderme.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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