Ya nada importa. No importan tus silencios, tus huidas cobardes, tus dudas.
No importan ya los sentimientos que jamás llegaste a sentir, aquellos que con tanto esmero supiste fingir
aunque en el fondo, siempre supe que fueron mentira. Mentiras que ni siquiera llegaron a ser piadosas, sino, crueles y amargas como la hiel. Pero no te preocupes, ya nada de aquello me importa.
Qué tonta fui, qué tonta! Tonta por llegar a creer en ti, en ti que tan solo fuiste un perro vil y cruel.
Un mal hombre que no se merece más que olvido y que el amor verdadero te devuelva lo mismo que tu me regalaste a mi.
Ya nada importa, aunque aún queden jirones de dolor en mí. El tiempo pasa y poco a poco borrara de mi memoria tu presencia, tu imagen y el dolor que sembraste en mi.
Ya nada importa, nada importa.
Frente a mi se abre un horizonte nuevo. Una luz que brilla. Un amor nuevo que va llegando y a su paso va dejando en mi alma semillas de nueva esperanza y el atisbo del amor que a tu lado nunca conocí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario