Y la luz
se hizo presencia
traspasando las nubes
de negra tormenta.
Llegó luminosa,
despejando a su paso
las penas, las dudas,
los silencios, los rencores.
Llegó pintando sonrisas
en mi rostro ceniciento,
dibujando arco iris
de esperanza y consuelo.
Y la luz
se hizo presencia
resucitando todos mis muertos.
Los recuerdos dormidos,
los momentos amargos,
los olvidos sin fin,
los silencios impuestos,
los amores fingidos.
Todos los dolores,
todas las penas
que por ti he vivido.
Y la luz...
Hoy me trajo
la paz divina
que desde siempre,
he merecido.
Carmen


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