Siento en mi alma el vértigo
que provoca tu presencia
cerca de mi tembloroso cuerpo
cuando con los ojos ciegos
te siento, te presiento,
te huelo y saboreo el peligro
como una presa a punto de ser cazada.
La sangre se agolpa en mi cabeza
acelerando mi corazón maltrecho
mientras trato de adivinar
el momento sublime en que sienta
en mi, sobre mi, el tacto
divino de tu amada fuerza.
Vértigo que me arrastra
a ser ola apasionada
estrellándose una y otra vez
contra el acantilado de
tu indiferencia más absoluta.
Y quisiera gritarte con
mi boca sellada de silencios,
quisiera rebelarme contra ti
y este destino que me arrastra,
que me humilla y me tortura
mientras me enseña el cielo,
me hace acariciarlo con
la punta ansiosa de mis dedos
y de cuajo me lo arranca,
dejando sólo el rastro
del vértigo en mi caída,
la angustia que me mata
del abandono y la duda
que mortifica y no sacia.
Vértigo de ti,
vértigo por sentirme tuya,
vértigo de no saber vivir
sino es en la caída
del abismo de tu mirada.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario