Mientras duermo,
mi alma encuentra
el refugio de tus alas
de ángel bueno.
Son tus brazos los
que dulces cobijan
todos mis sueños.
Mientras duermo,
puedo sentir tu calor,
la tibieza conocida
de tu amor verdadero
y una sonrisa pone
pinceladas de risa
en mi atormentado cuerpo.
Mientras duermo,
escucho tu voz
arrullándome dentro,
curando las heridas
de mi corazón maltrecho
y soy feliz, feliz
de que habites mis sueños.
Mientras duermo,
observo lo que me enseñas
y aprendo a ver
mucho más allá de
esos sueños
donde nos tenemos
y sé que se acerca el día
en que volemos juntos de nuevo.
Mientras duermo,
preparo mi alma
para ese nuevo encuentro,
que será el último
porque nada podrá
separarnos de nuevo.
Mientras duermo...
... Y al despertar,
una lágrima agradecida,
resbala por mi mejilla
y va a morir junto a ti
en el centro de mi pecho.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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