Que largas son las noches sin ti,
que inmensamente eternas.
Me asaltan todos los miedos
y necesito que me abraces
aunque sea desde tu lejanía,
necesito que me mientas otra vez,
que me digas que sigo siendo tuya,
que siempre he sido tuya
desde el principio de los tiempos.
Necesito esas migajas de amor
que me regalabas cada día,
esas palabras que me daban vida.
Pero ya no estás aquí,
creo que nunca estuviste aquí.
Sólo fui para ti una muñeca,
un mero pasatiempo sin importancia,
un juguete que dejaste roto,
un ave al que le quebraste las alas
para que siempre fuera tuya,
para que no volara más,
para que no te olvidara.
Tengo miedo a revivir las promesas,
a enfrentarme a la evidencia
de tu huída premeditada y fría,
sin un adiós, sin una despedida,
tan sólo un hasta luego
que quedo suspendido en el espacio.
Soy frágil amor, tú lo sabes,
se me acabo la vida cuando te marchaste,
se rompieron los sueños que nacían
y mis ojos que ya creía secos
mojan de nuevo mi almohada
en la oscuridad de mis noches.
Ya no me quedan palabras,
sé que hoy es ya muy tarde,
que se acabo mi tiempo y aún te amo,
aún espero tu regreso como ayer.
En silencio, queda y callada,
me voy... soy débil, quizás cobarde.
Me voy... tengo frío sin ti
y es tarde ya... es ya muy tarde.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario