Cierro mis ojos vencidos por el sueño
para abrirlos de nuevo a la vida.
Sintiendo tras los velos que me cubren,
el frio acero de tu mirada que me mira,
que recorre mi piel erizándola con
el más sutil deseo que imaginar puedo.
Tus manos son dos rosas suaves,
rojas, sensuales, aterciopeladas.
Tus manos ávidas y sabias
que recorren sin pausa ni tregua
toda la orografía de mi cuerpo.
Que escalan la redondez de mis senos
y se adentran en la húmeda selva
de mi anhelante sexo.
Explorando prolijas y eternas
ese rincón sagrado donde nade mi deseo.
Y me amas sin prisa, con calmada pausa,
tomando posesión de mi dormido cuerpo,
que jadea y se retuerce de deseo
entre las sabanas del lecho,
entre suspiros prolongados
que se pierden en la noche de los tiempos.
Y me amas y no sólo posees mi cuerpo,
posees mi alma y mis pensamientos,
no hay barrera ni distancias
que no supere el amor
que sientes y siento... amor etéreo.
Mis manos que corresponden a las tuyas,
incitando aún más tu deseo.
Que hacen posesión de tu cetro
y lo miman y acarician
preparándolo para recibir mi beso.
Profundo, largo....eterno.
Nuestros cuerpos entrelazados, sudando
poro a poro el calor del momento.
Labios que luchan sin tregua.
Manos que abarcan, acarician y arañan,
que recorren nuestros encendidos cuerpos
desatando la tormenta cargada de juramentos
que habrá de terminar cuando
claves en mi centro el mástil de tu bandera,
el ariete enardecido que en mi
no habrá de hallar impedimento.
Rendida estoy a tu empuje de hombre,
rendida a ti te abro mi jardín secreto.
Te doy de mi la mejor rosa,
la más fragante de todas,
la que siempre vive por ti en mis sueños.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario