¿Cómo esperar una sonrisa de
esos labios fríos que ya no me sonríen?
¿Cómo soñar de nuevo con el amor que
agoniza entre tus brazos dormidos?
Muere la luz en esta tarde poblada de ausencias
y viene a mi memoria el recuerdo
de otras tardes más amables y luminosas
cuando tu me rendías en tus brazos de amante
y prendía entre nosotros el color de las rosas.
Cae la noche sobre mí como una losa;
noche negra sin luz de estrellas victoriosas.
Prenderé una vez más la llama
que desde tu marcha ilumina mi ventana
por ver si así recuerdas el camino de vuelta a mi,
a mi lecho vacío que espera
la pasión que sembrabas entre
sus sabanas de espuma blanca,
que como olas se levantaban a cubrir pudorosas
el deseo enardecido que entre tu y yo brotaba.
Mil noches como esas entre olas y volcanes,
mil noches de amarnos sin medida,
con la locura de los amantes
y una sola noche para perdernos,
para separar nuestros cuerpos y almas.
Una palabra mal dicha,
una palabra maldita... malinterpretada,
un pedir perdón que murió en tus labios,
un te amo que nunca dijiste....
me hizo perder la risa que nacía
cuando tus ojos en mi se clavaban.
Y se apagó la magia de golpe entre nosotros
y ya no brilló más la llama.
Se calmaron los volcanes voluptuosos
y se serenaron las tormentas
de los enardecidos mares de espumas blancas.
Te convertiste en olvido,
yo me convertí en espera....
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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