Después de ti no hay nada,
nada de nada en mi alma vacía.
Después de ti, eterna melancolía
y hasta las nubes lloran
por ver si así me hacen compañía.
Después de ti vino la noche oscura,
los miedos, la frustración, la ira.
Después de ti, de tu huida.
La incomprensión de no saber por qué,
la pena que ahoga agrandando mi herida.
Después de ti la muerte incierta,
no sentir que tu ausencia quema.
Después de ti, bajar a los infiernos
para cauterizar en su fuego mis heridas.
Olvidar todo y renacer de nuevo otro día.
Después de ti no hay nada.
Nada queda de aquella niña dulce.
Después de ti, mi alma vacía,
mi corazón acorazado ante tu cobardía.
Dura como la piedra,
para reírme del amor y de la vida.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

No hay comentarios:
Publicar un comentario