Ser sombra fría, oscura, sin más aliento que los sueños de los que dormidos reviven el día. Una más entre las miles de sombras que recorren las calles de mi ciudad, de tu ciudad, de todas las ciudades de este mundo nuestro que nos ha tocado vivir y vivenciar desde tan cerca.
Sombra que refleja todos los miedos, las esperanzas fallidas, los sueños muertos, las ilusiones rotas... La desesperanza.
Toda la desesperanza reflejada en las cuencas vacías. Vacías de ojos que no ven que hay de verdad en lo que vislumbran, lo que presienten.
Ser sombra es pasar de incógnito por la vida. Es la postura liviana de no querer saber, de dejar fluir las cosas, de dejar diluirse el karma.
Ser sombra es no identificarse con nada ni con nadie. Es mirar de reojo al que llora sus males, al que protesta su impotencia, al que grita sus falsedades.
Ser sombra es como ser sin saber que se es, como ignorarse. Es pensar que no nos importa nada, que todo es como ha de ser.
Ser sombra es claudicar aun antes de haber presentado batalla. Es rendirse impotente a lo oscuro del alma.
Ser sombra es no vivir, no soñar, no ser.... Pero... Ser sombra es también no morir, no existir, no figurar.
Ser sombra es diluirse en la nada cuando amanezca el día. Cuando los demás vuelvan a reír.
Ser sombra es como ser un simple holograma en la realidad virtual de una mente enferma.
Ser sombra... ¿Y tú, que decides... ser sombra... o realidad diáfana y clara?
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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