El tiempo a tu lado
era algo infinito.
Ahora, sin ti,
se me desdibujan
las horas desgranando
los segundos en este infinitesimal
instante de tristeza que guarda mi alma.
Eres infinito y como tal,
te diluiste en mis sueños
más ardientes y húmedos,
con esa humedad salina
que tienen los mares
que nos pueblan,
infinitamente tristes y grandes.
Y cada atardecer vuelves
a mi bañado en sombras.
Lóbrego fantasma de aquellos
otros atardeceres infinitos
que borrar no puedo de mi piel.
Y vuelven a mis ojos las lágrimas
mientras lo infinito se vuelve finito
borrándose en la nada al caer la tarde.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

No hay comentarios:
Publicar un comentario