Ella estaba hecha de mar y luna.
Del mar salino de sus lágrimas
y el reflejo plateado de la luna
en sus sueños más amados.
Las lágrimas la fueron ahogando,
hundiéndola en lo profundo
de aquel lejano mar oceánico
y aquella luz de luna
se opacó a su mirada
dejándola perdida
en la oscuridad y el silencio.
Ahora Ella ya no llora,
se secaron para siempre
las lágrimas salinas en sus ojos
y ya no necesita luz de luna
para alumbrar su camino.
El mar volvió a ser simple mar
y la luna ya no es su faro.
Carmen
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario