Hoy he desnudado mi alma
ante el espejo de la vida
y he dejado que la lluvia,
fría e impetuosa,
calara hasta mis huesos.
Se ha llevado las penas,
los dolores baldíos de barbecho
y ha dejado semillas
en mí, de puro cielo.
La lluvia cayendo por mi espalda,
resbalando por mi pelo y mis pechos,
bajando por mi vientre, mis brazos,
hasta llegar por las columnas
de mis piernas al suelo.
Agua purificadora que me ha dado
la paz en ese mismo momento,
el vacío infinito y eterno
la nada más allá del firmamento.
Y estoy lista para recibir
dentro de mí el sol de tu cuerpo.
Sin preguntas, sin respuestas,
tan sólo llenarme de la luz
que desprende el faro de tus ojos bellos
y el calor de caricia y fuego,
que sale y me atrae a tu boca,
roja de deseo que besar anhelo.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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