Qué importa la tristeza
ni el momento ni el motivo
cuando se habla de sueños rotos
que murieron cuando sin más
prometían el paraíso.
Sueños que nunca debieron ser,
inútiles sueños baldíos,
esperanzas de ser vida
cuando la vida había perdido.
Promesas dulces de miel
que fueron hiel en mis labios
al comprender que te habías ido.
Mi corazón triste ya no llora,
se secó de lágrimas
como se secan algunos ríos.
Tu huida ha sido una más
de las muchas que he vivido,
más no te reprocho nada
pues nada habías prometido.
Sólo quedarán los sueños rotos
que hablan de despedida
y de tiempos infinitos.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario