No sé en qué momento
mis ojos perdieron
el brillo de tus ojos
ni sé en que instante
el viento helado llegó
y arrasó mi alma
dejando herido de muerte
mi pobre corazón.
Quizás tu melodía
sólo fuera canto de sirenas.
Tus palabras tan sólo
suspiros suspendidos
en el viento que llego
y nos azotó con saña.
O quizás los sueños
fueron sólo eso, sueños,
que llegaron y pasaron
dejando las manos vacías
y la boca llena del sabor
salobre de las lágrimas.
No sé en qué momento
me cubrió la muerte
con su manto de nieve
ni en que instante
se quebró en mil pedazos
este corazón mío
ni cuando mis ojos
se ahogaron en el agua
profunda del desamor.
Sólo sé que me siento perdida
sin ti, sin la luz de tu norte,
sin tus palabras y tus caricias.
Sólo sé que sin ti muero
a cada instante en la agonía
del desconsuelo y el desamor.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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