A veces
dejo que el aire me lleve
y no cojo el camino de mi destino.
A veces
no quiero ser yo,
ni un Dios ni un enemigo.
A veces
me busco entre mis escombros
y en las bolsas de basura que tiro.
A veces el amanecer es la boca del infierno,
de un infierno al que no quiero arrojarme
y prefiero esconderme debajo de las sábanas
y detrás de mis párpados cerrados.
A veces
mi cuerpo es mi cárcel
y mi mente mi verdugo.
A veces
me gustaría estar en un mundo donde no esté yo
para descansar de mí.
A veces
sólo deseo probar la paz y la calma
y saber lo que es llegar al final del día
sin haber discutido conmigo.
Francisco de Sales
De su web: https://www.franciscodesales.com/
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