Ella ya no lloraba. Hacía tiempo que sus ojos se habían secado. Si alguien lograba mirar en lo profundo de sus ojos, lo único que alcanzaba a ver era la desolación más grande. Una tristeza profunda y árida, ingrávida, como la neblina polvorienta que se puede hallar entre las dunas de un desierto.
Ni una lágrima. Su llanto era mucho más que llanto. Silencioso, seco, tan seco como seca llevaba el alma.
Así era su dolor, mudo, profundo, con esa profundidad infinita de quien se sabe y se siente... muerta.
Carmen
(12 de junio del 2021)
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
"La Despedida"
Shakira
de la película
"Amor en los tiempos del colera"
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