Dejo tras de mí la copa vacía
donde bebí el último sorbo del
veneno que me ofrecías.
Ahí queda, tras mis pasos,
rota, vencida, hecha pedazos,
como yo, como mi alma, como mi vida.
No supe nunca lo que era amar
porque nadie me enseñó cómo se ama.
Sólo tuve desolación y mentira,
abandono y tristezas
que fueron forjando en mi pecho
una coraza protectora
de la que no puedo ni quiero
por más que intente escapar.
Dejo tras de mí la copa vacía
donde bebí el licor más dulce
y el más amargo que me ofrecías.
Queda rota, como los sueños
que empezaba a tejer,
rota e inconclusamente perdida.
Nada me retiene aquí,
nada me ata a este mundo,
pero tampoco puedo partir.
Perdí la barca que cruzaba
la laguna Estigia,
como el amor, todo lo perdí.
Ahora sólo me queda seguir caminando,
sólo me resta, sobrevivir.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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