A veces no nos duele que se vaya…
nos duele todo lo que dimos cuando creímos que era amor.
Si alguna vez entregaste tu alma a quien no la merecía,
esta canción es tu historia.
A veces no nos duele que se vaya…
nos duele todo lo que dimos cuando creímos que era amor.
Si alguna vez entregaste tu alma a quien no la merecía,
esta canción es tu historia.
Anoche dormí mecida entre tus brazos,
arrullada por tus tiernos besos,
protegida por la paz infinita de tu amor.
Anoche te sentí tan cercano...
Sentí el calor cómodo de tu cuerpo,
piel con piel rozando el mio;
tus manos suaves que acariciaban
cada pliegue de mi con dulce determinación.
Tus besos ardientes que iban sembrando
la vida en mi a cada uno que me dabas.
Fue tan real, amor, tan vivido el sueño,
que en la mañana gris que amaneció,
tu calor perduraba a mi lado y
tu aroma de hombre impregnaba las sabanas
y flotaba sobre mi como un manto protector.
Fue tan cierta tu presencia a mi lado
que por un momento te vi allí junto a mi.
Sonriendo con dulzura lanzaste un beso al viento
y susurraste un te amo infinito
que aún ahora que han pasado las horas
sigue resonando en mis oídos,
pues quedó por siempre en mi alma grabado.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Tu boca en mi boca
pasión desenfrenada entre los dos.
Tus manos en mi cuerpo,
desatan los lazos de un pasado que murió
y me suben al cielo infinito
en mil caricias encontradas,
mil suspiros que mi alma lanza
al sentir sobre mí la fuerza de tu amor.
Mi piel que arde busca sin tregua
el contacto de tu piel que quema,
para combatir el fuego con el fuego
de este deseo imparable de hacer el amor.
Me abrazas y me besas,
me tomas y me dejas,
recorriendo con tus manos
de mi hasta el último rincón.
Y se desborda el río que crece,
dejando correr por mis muslos la esencia,
la lava del volcán impaciente
que nace fiero en mi interior
y entre besos y caricias,
entre promesas y risas,
vas calmando mi sed de ti
con el agua primigenia de tu amor.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Le gustaba pensar en esas palabras cuando pedía un café. Un café fuerte, como los brazos del amado; un café solo, como debía ser un buen amor, un amor único; sin azúcar que camuflara su sabor, el café tenía que ser saboreado con total consciencia, en toda la explosión del sabor... como el más puro amor; y sobre todo... tenía que ser caliente, porque como el amor, cuando se enfría, ya no sabe igual de bien.
Mientra esperaba que el camarero le trajera su pedido, Ella abrió su ordenador y comenzó a pasar una tras otra, viejas fotos que abarcaban desde su adolescencia hasta su etapa adulta.
Viendo desfilar ante sus ojos aquellas imágenes, su labios se curvaban en una tímida sonrisa. Una sonrisa a veces triste, otras irónica. Sonrisas forzadas, llenas de nostalgia o de un fastidio difícil de definir y aún más difícil de contener.
Sabía bien lo que buscaba... Le buscaba a Él.
Escurridizo, malévolo, mentiroso... Tan amado al principio como odiado al final.
Ahora sus ojos se pierden más allá del gran ventanal. Buscan en el infinito de aquel atardecer, ese algo que le traiga nuevamente fuerzas para seguir otro año más. El valor de olvidar de una vez.
Él lo fue todo para Ella, pero ya hace mucho que se fue. En silencio. Tan sólo quedó entre los dos un "adiós, que te diviertas... cuídate".
Qué ironía!
Ella pensaba aún en cómo podría divertirse cuando Él le robó tantas veces las ganas de vivir.
Y cuidarse... claro que se cuidaría. Si no se cuidaba ella misma, como desde siempre hizo, ¿quién?
El camarero regresó trayendo dos tazas de negro café. Las colocó ante ella y en el mismo silencio que llego, se fue.
Ella quedó sorprendida, pero no pudo evitar con un suspiro, deleitarse con el aroma fuerte, cálido, espeso de aquellas humeantes tazas frente a ella. ¿Dos, por qué había dos tazas? Rota su rutina solitaria, miró a su alrededor sin ver nada fuera de lugar. Prácticamente estaban en aquel lugar tan solo el camarero y ella.
Pero dos tazas... ¿qué significaban aquellas dos tazas de negro y humeante café?
Y de repente lo supo. Un recuerdo, mucho más antiguo que el de Él, cruzó de puntillas su mente. Levantó nuevamente su vista y recorrió despacio su entorno otra vez.
Y lo vió, ahora si que lo vió. De pie junto a la puerta de entrada, con su traje gris marengo, tan caro como siempre fue; con su media sonrisa; su cabello, hoy ya plateado en las sienes un poco alborotado que le hacía parecer casi juvenil y sus ojos gris verdosos que estaban clavados en ella como esperando que le dijera... ven.
Unos segundos después, Ella le sonrió a su vez y con voz clara le invitó a sentarse con ella y saborear juntos aquel café.
Hoy el recuerdo del ayer, tenía aroma de negro café.
Hoy supo por fin que comenzaba una nueva etapa en su vida, otra oportunidad de ser feliz y que esta vez, no la iba a perder.
Una hora y dos tazas de café después, ambos salían de la cafetería tomados de la mano. Felices de poder volver a ser y Ella sonrió por primera vez en mucho tiempo al comprender que aquel otro Él que añoraba, ya no era más que un fugaz recuerdo frente a quien siempre la supo esperar y querer... frente a aquel que le enseñó a beber desde tan temprano, un buen café.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Tu nombre es desesperación.
Desesperado al no poder oír más mi voz
ni sentir los te quiero que
nacían muy hondo en mi corazón.
Desesperado al ver de repente
que cometiste un grave error
al alejarme de ti sin saber
si podría tu alma con tanto dolor.
Tu nombre es desesperación.
Vagas en noches baldías mendigando amor,
otros brazos que te abracen,
otros labios que te besen,
otras manos que te acaricien como lo hacía yo.
Desesperado, sólo te queda el recuerdo,
el recuerdo de nuestro amor
y miras en el retrato mi imagen
mientras tus ojos lloran la ausencia
y tus labios maldicen el instante
de locura en que me dijiste adiós.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Si has de amarme, ven y ámame.
Ámame desde lo profundo de tu alma
y seré tuya toda la eternidad.
Ámame para juntos forjar
mil sueños de ilusiones y esperanzas
de los que no queramos despertar.
Ámame desde tu mundo lejano
que desde aquí yo te esperare,
serás parte de mis noches
cuando el sueño me lleve junto a ti.
Si has de amarme hazlo,
no te preguntes cómo ni por qué,
sólo ámame como un loco enamorado.
Más ahora bien, sólo puedo decirte,
si has de amarme hazlo
siempre con la verdad en tus labios.
Que tus besos no sean fingidos
ni tus te amo suenen falsos.
Si has de amarme hazlo
sin mentiras ni presiones,
ámame sinceramente
como ama un hombre enamorado.
Más, si has de olvidarme,
si has de olvidarme hazlo también.
Cierra tus ojos y tu corazón
sigue tu vida como si yo
nunca hubiera estado ahí.
Como si jamás te hubiera amado.
Tus días volverán a ser tuyos
y tus noches, tus noches libres
para compartir tus deseos
con aquella que sea tu elegida.
Si has de olvidarme, olvídame,
como olvida el día la niebla vespertina
cuando le sonríe el bello sol,
como se olvida el gris invierno
cuando llega la dulce primavera.
Olvida, olvida que un día te ame,
te ame más que a mi propia vida.
Olvida, para que yo también olvide
que sin ti... sin tu amor,
esta vida no merece ser vivida.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo