"En tu luz aprendo cómo amar.
En tu belleza cómo hacer poemas.
Bailas dentro de mi pecho,
donde nadie te ve,
pero a veces yo lo hago y
esa luz se convierte en este arte."
Rumi
"En tu luz aprendo cómo amar.
En tu belleza cómo hacer poemas.
Bailas dentro de mi pecho,
donde nadie te ve,
pero a veces yo lo hago y
esa luz se convierte en este arte."
Rumi
Me preguntan quién es aquel
al que dirijo el trino de mis versos.
Quién pinta mis sueños de colores nuevos.
Quién el que enciende hogueras
de dulce pasión en mi cuerpo.
Y a nadie he de decirle mi secreto.
A nadie he de decirle que tú eres
el dueño de mi jardín secreto,
mi amor prohibido,
mi más hermoso sueño.
Que eres tú el que guarda la llave
que cierra mi boca al silencio.
¿Cómo quieren que les diga
lo que he callado tanto tiempo?,
si ni siquiera tu sabes, amor,
hasta donde llega mi sentimiento.
Porque este amor que me ocupa
prendió desesperado en mi pecho.
Eres la mejor rosa del rosal
más perfumado y bello.
El que pinta una sonrisa en mí
y hace mis días más llevaderos.
La luz que me ilumina al pensarte
cuando a solas me desespero.
Jardín secreto,
que se abre a ti como un misterio
poblado de silencios muertos.
Mi amor prohibido, frágil como los sueños.
Dulce, dulce tormento, mi amor en silencio.
Mi señor y mi dueño.
Y si amarte está prohibido
y si quererte es pecado cierto,
quiero quemarme en el fuego
que despierta en mí tu deseo.
Y si extrañarte es mi castigo
quisiera volver a enamorarme
para volver a querer lo que ya he querido.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
¿Qué no diera por tenerte,
por sentir y que sintieras
esta locura de amarte
aunque la lejanía nos duela,
esta ceguera que cubre
de lágrimas mis ojos
al despertar cada mañana
y recordarte sabiendo
que estas lejos de mi?
¿Qué no diera por gozarte,
por rozar tu piel
con mis manos temblorosas,
venerarte y adorarte.
Darte a beber mi vida
mientras sacio mi sed de ti,
cubriendo los cuerpos
con un manto de alegría,
verte apasionado y feliz?
¿Qué no diera por perderme
en la luz de tu mirada,
ahogarme en el pozo de tu boca,
recorrer el mapa de tu piel
de principio a fin.
Arrastrando infinitas y
dulces sensaciones,
locura de amantes
que se encuentran al fin?
¿Qué no diera... yo por ti?
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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| Imagen de Tyli Jura de Pixabay |
Pero el disfraz no dura para siempre. Se va deshilachando y descosiendo a fuerza de mentiras y por las costuras deshechas va supurando toda la maldad que se ocultaba bajo la máscara del amor y la bondad.
¡Lastima de esas personas ciegas que creen que solo ellos están en poder de la verdad!
No se dan cuenta de lo patéticos y solos que están ni entienden que su propia crueldad les condena a vivir en soledad por toda la eternidad.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Desde que te sé,
todas mis mañanas
tienen aroma a ti.
Desde que llegaste,
surgiendo de la nada
con tu sonrisa dulce
y la alegría pura
de aquel que es feliz,
mi vida cobró sentido
y por fin entendí.
Entendí que mi espera
no había sido vana,
que siempre esperé por ti.
Desde que te sé,
la luz del día
tiene un nuevo brillo
y las flores aroman
mejor mis sentidos.
Mi corazón se desboca
si te siente cerca
y mi alma tiembla
cuando tu boca
acaricia mi boca.
Desde que llegaste a mi
me siento enamorada
del amor, de la vida, de ti.
Desde que te sé,
todo tiene ese aroma
inconfundible a ti.
Ese aroma que llenaba mi mente,
sin poder ponerle un rostro,
sabiendo que llegarías
un día de nuevo a mí.
Aroma a ti y a tu amor,
aroma a los latidos
de tu corazón en mi corazón,
porque desde que regresaste sé,
que siempre fuimos uno
aunque quisiéramos ser dos.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Necesito la calma serena
de tus manos amorosas,
cuando sostenían mis alas
frágiles de mariposa.
Necesito la calma de tus aguas
de río tranquilo que me enseñaron
a nadar y guardar la ropa,
para que nadie hiriera mi alma.
Necesito la calma de tu mirada,
la misma que un día alumbró el camino
y desterró las tinieblas que me llenaban
sembrando en mí la esperanza.
Necesito la calma de tus caricias
cuando estas mitigaban mis penas
y pintaban en mis labios sonrisas
que eran rosas blancas que florecían por ti.
Necesito la calma de tu voz
tan dura e inflexible,
tan llena de ternura a la vez,
que me hacia soñar enamorada.
Necesito la calma de mis días
y mis noches junto a ti.
Necesito nuevamente tu presencia
para ser libre y volver a vivir.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo