No me quedan fuerzas para darte
nada más allá de mi silencio.
Silencio que presagia
la negrura de la muerte.
La rabia, el dolor, la pena
de no haber sabido retenerte.
Después de ti el vacío,
después de ti sólo me queda
volver a tocar el frio fondo
del abandono y la soledad,
donde habré de lavar
mi alma de nuevo
en el rio de mis lágrimas,
purgando mis faltas
hasta alcanzar el olvido
que me ayude a renacer
de las cenizas,
de mi negra suerte.
Silencio, silencio, silencio...
Silencio lleno de ecos,
silencio silente que hiere
con gritos desgarrados
mi pecho doliente.
Silencio que quema y arde,
silencio que será la cura,
el bálsamo que sane
mi herido corazón
y me de la vida nuevamente.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



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