Hoy desperté a la vida
y como si de una pesadilla se tratara,
me di cuenta de que tu ya no estabas.
Tus palabras, tus rosas que creí sin espinas,
se han ido clavando en mi corazón
como dardos envenenados que
han herido mortalmente mi alma.
Repite una y otra vez
en triste salmodia,
mi corazón a mi alma:
"No ha de volver jamás,
le ahogo la cobardía,
el enojo de su mentira,
la poca hombría que le habitaba."
No has de volver, lo sé.
¡Cómo duele despertar y ver
que era cierto aquello que presentía,
aquello que tu negabas.
Lo que venían pregonando tus silencios,
lo que gritaban tus olvidos
todo aquello que cobarde callabas!
Quisiera gritar: ¡Cobarde!
Gritarlo al viento de la tarde
para que un rayito de luna se llevara
toda la tristeza que has dejado
en mi dolorida alma.
Más sé bien que no me escucharías,
como sé que ya no leerás mis palabras.
Da lo mismo, ya nada importa,
de todo se saca enseñanza.
Dejaré de ser la niña buena
para convertirme en aquello que odiaba.
Aprenderé a mentir, pues bien parece
que sólo la mentira gana.
Y a ti, a ti te deseo....
que la vida te de aquello que tu regalas.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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