viernes, 13 de noviembre de 2020

SI ME VOY ANTES QUE TÚ...

 

Imagen de Mario Aranda en Pixabay

Si me voy antes que tú, no llores por mi ausencia; alégrate por todo lo que hemos amado juntos.

No me busques entre los muertos, en donde nunca estuvimos; encuéntrame en todas aquellas cosas que no habrían existido si tú y yo no nos hubiésemos conocido.

Yo estaré a tu lado, sin duda alguna, en todo lo que hayamos creado juntos y en todos aquellos que pasaron a nuestro lado y que, irremediablemente, recibieron algo de nosotros, y llevan incorporado -sin ellos ni nosotros notarlo- algo de tí y algo de mí.

También nuestros fracasos, nuestra indolencia y nuestros pecados serán testigos permanentes de que estuvimos vivos y no fuimos ángeles, sino humanos.

No te ates a los recuerdos ni a los objetos, porque dondequiera que mires que hayamos estado, con quienquiera que hables que nos conociese, allá habrá algo mío. Aquello sería distinto, pero indudablemente distinto, si no hubiésemos aceptado vivir juntos nuestro amor durante tantos años; el mundo estará ya siempre salpicado de nosotros.

No llores mi ausencia, porque sólo te faltará mi palabra nueva y mi calor de ese momento. Llora, si quieres, porque el cuerpo se llena de lágrimas ante todo aquello que es más grande que él, que no es capaz de comprender, pero que entiende como algo grandioso, porque cuando la lengua no es capaz de expresar una emoción, ya sólo pueden hablar los ojos.

Y vive. Vive creando cada día, y más que antes. Porque yo no sé cómo, pero estoy seguro de que, desde mi otra presencia, yo también estaré creando junto a tí, y será precisamente en ese acto de traer algo que no estaba, donde nos habremos encontrado. Sin entenderlo muy bien, pero así, como los granos de trigo que no entienden que su compañero muerto en el campo ha dado vida a muchos nuevos compañeros.

Así, con esa esperanza, deberás continuar dejando tu huella, para que, cuando tu muerte nos vuelva a dar la misma voz, cuando nuestro próximo abrazo nos incorpore ya sin ruptura a la Única Creación, muchos puedan decir de nosotros: si no nos hubiesen amado, el mundo estaría más triste...



José de Lucas Ruiz*


:::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Mi querido tío,

Sé que de haber podido despedirnos, si este maldito virus nos hubiese permitido estar a tu lado, esas hubieran sido las palabras que hubieras elegido para decirnos adiós.

Tuviste una vida larga. Noventa y cinco años llenos de experiencias, de muchísimo trabajo, fatigas, dolores, penas, perdidas, pero también de mucho amor. Siempre, desde que tengo uso de razón, estuviste ahí para todos nosotros, tus hermanos y sobrinos, sin desfallecer nunca y aunque a veces nos resultaras un poco gruñón, hasta en los regaños ponías tu mejor intención.

Te voy a extrañar y aunque sé que ahora estás en un lugar mejor, en aquel lugar al que querías desde hacía ya unos años partir en realidad, siempre me quedará el vacío de no haberte podido abrazar al llegar el final.

Descansa en paz, tío.

Descansa en paz y desde donde estés, ruega por los que aquí dejas para que cuando nos llegue el momento de partir, podamos encontrar el camino de regreso al Hogar al igual que estoy segura que has hecho tú.

Carmen

(13 de noviembre del 2020)

_________________________________-

*Sobre el autor del poema, él mismo nos cuenta en la revista digital Humanizar:


Nací en Segovia en el 44 del siglo pasado. Por cálculo de probabilidades podría haber nacido en cualquier otro lugar del Mundo.

Pero amo a esta ciudad como si hubiese participado en la construcción del Acueducto, en el diseño de sus iglesias, vitoreado en la Coronación de Isabel, o trasteado en la revuelta de las Comunidades. Me emocionan sus atardeceres como si hubiesen sido idea mía.

Por estudios soy Ingeniero Industrial. Pero por dedicación soy esposo, padre y abuelo.

Leo (subrayando) y escribo (corrigiendo muchas veces). Me interesa mucho la Astronomía (para saber dónde estamos), y mucho más El Quijote (para saber cómo somos).

En mis escritos encontraréis (supongo) poca doctrina, pocos dogmatismos, y bastante sentimiento y miradas a la calle.

Tengo una misión que intento cumplir: «Que mis próximos (y yo) estén (estemos) hoy más contentos de lo que estuvimos ayer (y así sucesivamente)».

Cuando termine este intervalo de la Vida en que participo, quiero este epitafio en mi tumba virtual: «Creo haber aprovechado el rato».



***Gracias Carmina, por haberme avisado sobre la autoría de este precioso texto


miércoles, 11 de noviembre de 2020

Y FUE ENTONCES...



No buscaba nada en especial.
Quizás un poco de cariño,
algo de reconocimiento y nada más,
mientras iba regalando
lo único hermoso que poseía,
su corazón.




Y de repente,
creyó que la alegría había llegado
para llenar su vida vacía y desterrar su soledad.
Creyó que había encontrado
a su soñada media mitad.




Pero como suele suceder siempre
en la vida real,
los sueños son sólo sueños
de los cuales siempre debemos despertar.




Y otro día, ya cansada
de noches perdidas en llanto
y eterna soledad...
Un día cualquiera,
se da cuenta de que cada vez
extraña menos a quien nada le da.




Abrió bien sus ojos,
desempolvó su herido corazón,
se pintó una sonrisa en su rostro,
se miró al espejo y con voz firme se dijo
que era tiempo de volver a comenzar.


Carmen

(11 de noviembre del 2020)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



martes, 3 de noviembre de 2020

SILENCIO (Octavio Paz)

Imagen de Pawel Grzegorz en Pixabay

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.


Octavio Paz


 

lunes, 2 de noviembre de 2020

ABRE LOS OJOS...

Imagen de Waldkunst en Pixabay


Cae la noche, las sombras se alargan atrapando todo bajo sus redes. Los vivos se esconden refugiando sus miedos junto al fuego de sus hogares y las criaturas de la noche comienzan por fin a desperezarse, a sacudirse las telarañas de sus desfasados y polvorientos trajes...

Aquel fue el comienzo de la película que habían elegido los amigos para amenizar la noche de difuntos.

Pidieron unas pizzas, las acompañaron con unos refrescos y remataron la cena con un terrorífico  cóctel y lo de terrorífico no sólo era por su color rojo y por la noche de difuntos ni tan siquiera por la película que todos simulaban mirar pero que en realidad ninguno veía, lo de terrorífico era por el horrible sabor que tenía y el regusto amargo que dejaba en la garganta.

De vez en cuando sonaba el timbre de la puerta y alguno de ellos hacía los honores al  consabido "truco o trato" de los niños que luciendo sus variopintos disfraces disfrutaban de la fiesta de Halloween.

Poco a poco las visitas de los pequeños monstruos fue menguando y con ellas los amigos reunidos en aquella fiesta fueron así mismo marchándose a sus casas o quizás a otras  reuniones más amenas o duraderas y Sara se quedó sola, sentada frente a la pantalla del televisor donde podía verse una figura vestida de la Santa muerte, guadaña incluida, luciendo una gran sonrisa en su boca descarnada.

Cansada y un poco hastiada apagó el televisor y mientras recorría la planta baja de la casa asegurándose de que puertas y ventanas estuvieran bien cerradas, sintió como un escalofrío le recorría la espalda y decidió subir las escaleras hacia su cuarto de dos en dos, como queriendo dejar atrás su miedo o el presagio de que algo iba mal que no la había abandonado en todo el día.

Ya en su cuarto se sintió más tranquila y mientras suspiraba, una sonrisa se dibujó en su cara. Mira que era tonta, infantil, como diría su madre. Seguramente se había sugestionado por el ambiente que se vivía en el pueblo desde hacía días. Tantos disfraces, fantasmas, esqueletos, catrinas, zombies, calabazas y luego los amigos y sus bromas y aquella absurda película que habían visto donde no había otra cosa más que gritos y sangre... Sugestión, sin duda a eso se debían sus nervios.

Más tranquila, se puso su pijama y fue al baño a cumplir con el ritual de caba noche. Y fue allí, frente al espejo mientras cepillaba sus dientes, cuando lo escuchó por primera vez... "Abre los ojos...". Fue como un suspiro, un susurro, un soplo de aire que le hubiese rozado el oído... Su mano detuvo el cepillado de sus dientes y escuchó durante unos segundos que le parecieron interminables, pero no oyó nada y encogiéndose de hombros, terminó lo que hacía y regresó a su cuarto nuevamente.

Se metió en la cama y rápidamente se quedó dormida. No supo cuánto tiempo había transcurrido cuando de nuevo pudo escuchar claramente aquellas tres palabras:

"Abre los ojos..."

Se sentó de un brinco en la cama con las manos en el pecho como queriendo detener el loco latir de su desbocado corazón. Silencio, un denso silencio envolvía el cuarto, la casa entera era puro silencio.

Una pesadilla sin duda, eso debía ser, había tenido una pesadilla. El sudor cubría su piel y un regusto amargo trepaba por su garganta desde el inquieto estómago que se sacudía en espasmos de profundo asco, como si en la inconsciencia de su sueño se hubiese expuesto a algo tan atroz, tan horrible, que la hubiese alterado todo el cuerpo.

Su mano temblorosa encendió la pequeña lamparita de su mesita de noche y un suspiro aliviado brotó de su boca en el mismo instante que la luz iluminó el cuarto.  El despertador digital situado junto a la lamparita marcaba las cuatro en punto de la madrugada. Sintió frio y volvió a meterse bajo las mantas. Apagó la luz de la mesilla y aunque luchó por no dormirse nuevamente, el sueño volvió a vencerla mientras a lo lejos, muy, muy lejos, alguien o algo volvió a pronunciar aquellas tres palabras: "Abre los ojos..."

El tiempo transcurrió lento entre sueños agitados que parecían sumirla en un letargo del cual no podía despertar aunque lo intentaba. Las sombras de la noche fueron clareando, la negrura fue diluyéndose en grises y justo cuando un rayito de sol alcanzó a colarse por la ventana, se volvieron a escuchar aquellas tres palabras.

Pero esta vez ya no fueron un susurro ni algo lejano, esta vez fue una orden dada de manera imperiosa.

"!Abre los ojos...!"

Y ella abrió los ojos y lo que vio ante ella le heló la sangre.

Sobre su cara, un rostro extraño, quizás una máscara macabra. Sobre su cuerpo, un cuerpo grande, pesado, vestido  con algo negro semejante a una tunica o capa. En la mano derecha de aquel ser, un largo cuchillo con el que la amenazaba.

"¡Mirame!"

Y ella miró y lo último que vió fue aquel cuchillo mientras le rajaba la garganta y el estallido   rojo de su propia sangre que como un abanico le fue cubriendo la cara.



Carmen

(2 de noviembre del 2020)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo







viernes, 30 de octubre de 2020

DESPUÉS DE TODO

Imagen de Anemone123 en Pixabay


Nos sobraron las palabras,
nos faltaron sentimientos
y escuchar los motivos
que empujaron al abismo
todo aquello que sentimos.
Detrás de ti, detrás de mi,
el tiempo se nos quedó
suspendido en el olvido.
Rotos los corazones,
vencidos por las decepciones,
las mentiras, los juramentos vencidos.
Después de todo,
después de todo nos ganó
la soledad de naufrago
que anegó nuestro espacio
y las promesas fallidas
de los sueños perdidos.
Después de todo,
descubrimos que siempre
fuimos dos que no supimos
como  unir nuestros caminos
y en estas ausencias sucumbimos.
Tu por tu lado,
yo por el mio,
hasta alcanzar el horizonte
cada vez más cercano
donde se confundan
nuestros destinos
y borrar así por siempre
el recuerdo de aquello
que nunca debió
ser soñado ni sentido.
Después de todo,
la nada es el mejor regalo
que un día nos dimos.


Carmen

(30 de octubre del 2020)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

Detrás de ti, detrás de mi
Manuel Carrasco


miércoles, 28 de octubre de 2020

UNA FURTIVA LAGRIMA


Una Furtiva Lagrima - Enrico Caruso 1904
 

"Una furtiva lágrima" es la romanza que aparece en el acto II de la ópera L'Elisir d'Amore, de 1832 escrita por Gaetano Donizetti.

Argumento:

Se rumora que Nemorino, un campesino humilde, acaba de heredar una gran fortuna de un tío... ¡y él no se ha enterado! Pero las jovencitas a su alrededor sí, entonces de pronto se vuelve el soltero más codiciado. A pesar de no estar enterado, a él no le extrañó ese comportamiento repentino de las jovencitas, porque había bebido un supuesto "elixir" para conseguir el amor de Adina, una acaudalada terrateniente que, por cierto, ya se estaba casando con alguien más. Entonces él cree que este repentino éxito con las mujeres se debía al elixir.

Y es entonces (cuando Adina ve a Nemorino rodeado de mujeres) cuando ella empieza a apreciar los buenos detalles que él había tenido con ella, lo cruel que había sido ella con él y probablemente lo que él realmente valía... Pero no se lo dice abiertamente porque, como os decía, literalmente se estaba casando con otro. Sin embargo, Nemorino sí percibe su cambio de ánimo y una lagrimita en sus ojos. Entonces él adivina que, finalmente y gracias al elixir, ha conseguido su amor y por eso está muy feliz.

Esta es una de mis arias favoritas, también es una de las arias más versionadas de la historia de la opera, cantada por grandes intérpretes. Aquí, yo elegí a Enrico Caruso, pero igualmente hubiera podido elegir a Luciano Pavarotti o Plácido Domingo.

Así mismo, esta aria también forma parte de la banda sonora de películas como Matchpoint (2005) y Rocky Balboa (2006).

Aquí os dejo la letra de la misma, tanto en italiano como su traducción al castellano:


Una Furtiva Lagrima


Una furtiva lacrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama. Lo vedo, lo vedo.

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...
Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.

Ah, cielo! Si può morir
Di più non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.


Traducción al Español:


Una Lágrima Furtiva.

Una lágrima furtiva
Brotó de sus ojos.
Parecía envidiar
a aquellas alegres jovencitas.
¿Qué más puedo pedir?
¡Me ama! ¡Sí, me ama! Lo veo, lo veo.

¡Sentir sólo un instante el latido
de su hermoso corazón!
¡Mis suspiros con los suyos
casi fundir!
Sus latidos sentir,
nuestros suspiros fundir...
¡Dios! ¡Ya puedo morir!
No pido más.

¡Ay, Cielo! ¡Ya puedo morir!
No pido más.
Ya puedo morir… morir de amor.

lunes, 12 de octubre de 2020

DESESPERACIÓN

Imagen de Jerzy Górecki en Pixabay


Hoy quiero desnudar mi alma,
desgarrar todos los velos
que enmarañan mi corazón
como polvorientas telas de araña.
Hoy quiero que mis ojos lloren
por todo lo que perdí,
por todo lo que nunca tuve,
por todos mis sueños rotos
desde hace tanto tiempo.
Hoy la desesperación
ha vuelto a cubrirme
con su manto amargo y negro
y ante la impávida ingravidez
del no dejarme ser,
me revelo y tiemblo.
Mis ojos anegados por el llanto,
mi corazón maltrecho,
las pocas ganas de seguir viviendo.
Si al menos por una sola vez
alcanzase a vivir un sueño...
Vivir un sueño...
Pero hoy la desesperación,
como una malévola serpiente,
a mi alma se aferra de nuevo
y susurra en mi oído:
¿Para qué vivir un sueño?
¿Para qué creer de nuevo
lo que nunca será cierto?
Y mi alma se torna gris de nuevo
y muere en mi la duda.
¡Nunca sabré si sería feliz viviendo
la mentira de un dulce sueño!



Carmen

(12 de octubre del 2020)



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viernes, 9 de octubre de 2020

SER...

Imagen de Efes Kitap en Pixabay

Desde que tuvo uso de razón, quiso ser.

Ser aceptada por los demás aun con sus pequeñas limitaciones...

Ser querida por una madre siempre distante y fría...

Ser consolada en sus penas...

Ser felicitada en sus alegrías....

Ser amada por quienes amo...

Ser considerada por aquellos que decían amarla...

Siempre quiso ser alguien con el que los demás contaran y no terminaran riéndose de ella como sucedía siempre.

Siempre quiso confiar en otros sin condiciones y que igualmente, confiaran en ella sin limitaciones...

Siempre quiso ser y que la dejaran ser.

Ser... Tan sólo ser, sin tener que dar explicaciones a cada paso ni tener que justificar cada palabra dicha, cada acto, cada pensamiento.

Ser...

Ser lo que jamás logró ser.


Carmen

(9 de octubre del 2020)



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domingo, 27 de septiembre de 2020

Aún...

 


Aún conservo en mi memoria
el recuerdo de tu paso por mi lado.
Las palabras pronunciadas apenas,
el susurro imaginado 
sobre mi piel,
 mis sentidos,
del roce de tus labios.

Aún retumba en mis oídos
el eco de nuestros pasos,
cuando lentos y callados,
entreteniamos nuestros minutos
pisando las hojas secas
que el otoño, camino al invierno,
nos iba dejando.

Aún saboreo en mis noches,
en lo profundo de mis sueños,
el sentido hecho sentimiento
que entre palabras
alejadas por el tiempo y el espacio,
con manos llenas de magia
nos fuimos regalando.

Aún conservo el eco
de las promesas incumplidas,
Aún retumban las verdades a medias
que se fueron convirtiendo en mentiras.
Los abandonos y los silencios repetidos
 con cuyo recuerdo saboreo día a día
la sangre envenenada que supuran mis heridas.

Aún...



Carmen

(27 de septiembre del 2020)



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Cruce de caminos


Y fue precisamente en aquel momento, aquel instante en el que se cruzaron nuestros caminos, cuando decidimos nuestra suerte. Lanzamos una moneda al viento y sellamos nuestros destinos.


Carmen

(27 de septiembre del 2020)



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sábado, 26 de septiembre de 2020

REPETICIÓN


La vida se ha convertido en una pura repetición, en un bucle del cual no puedo escapar, una tortura de la que tan sólo me salvará la muerte. Y en eso estoy... Aguardándola...


Carmen

(26 de septiembre del 2020)


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martes, 15 de septiembre de 2020

La vida pasa


Los días pasan
en una sucesión
de algoritmos
alfanuméricos imposibles
que se van perdiendo
en el espacio tiempo
hasta alcanzar
las llanuras imaginarias
donde te pierdes.
Esos espacios inexplorados
donde sólo habitas tu,
donde no cabe nadie más.
La vida pasa así,
entre algodones polvorientos
llenos de reproches,
de contra reproches.
De recuerdos cargados
de palabras sutiles,
volátiles como el mismo éter.
De dolores apesadumbrados
que en nada encuentran consuelo,
en nada ni en nadie.
Los días pasan y
la vida pasa con ellos.
La vida... Mi vida...
Mi vida, esa que dejó
herida de muerte,
de tener sentido
en el mismo instante
en el que desperte
para darme un baño de realidad,
para descubrir
lo falso de los sueños,
para descubrirte.
En el mismo instante
en el que desperté
del sueño que dormía
y enfrente el momento,
la mentira que sentí
que por miedo,
me ocultaba a mi misma.
Mi vida...
Mi vida desperdiciada
en promesas baldías...
Esa vida que hoy retomo
porque la vida pasa
y con ella se van borrando,
uno a uno,
mis últimos días.


Carmen

(15 de septiembre del 2020)



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Imagen de Adina Voicu en Pixabay


lunes, 14 de septiembre de 2020

Tacto


Tócame, es fácil...
Vuelve a rozarme el alma
con la suavidad de una mariposa,
con la frescura de la brisa
en primavera,
con la levedad 
con la que se roban
sin pensarlo
los más dulces besos.
Vuelve a cruzarte en mi camino,
vuelve a sentirme como te siento.
Seré lo que tu quieras
si vuelves a amarme
con la pasión desenfrenada
con la que sueñas 
tus sueños.


Carmen

(14 de septiembre del 2020)


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AUTOAYUDA...

Imagen de Karin Jordan en Pixabay.


Contemplo la imagen,
gris y borrosa,
que me devuelven los espejos.
Reflexiono,
medito,
pienso.
Repaso cada instante,
cada momento.
Reviso mi vida entera
contando uno a uno
los segundos de espera,
las soledades vividas,
el dolor,
la pena.
Vuelvo a soñar 
los sueños
ya extintos
que no volveran mas.
Me detengo,
sonrío,
tengo la solución
a mi mal.
La solución 
a todos mis enigmas,
mis miedos,
mis ansias,
mis afanes,
mis deseos,
mis esperanzas,
soy yo.
Yo soy, mi única solución...


Carmen

(14 de septiembre del 2020)



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Soy todo lo que tengo






Así como el árbol...


"Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombre se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos."

F. William Robertson.
 

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