miércoles, 15 de marzo de 2023
CANTO PAL QUE ESTÁ DESPIERTO - Muerdo (Viento Sur)
miércoles, 8 de marzo de 2023
¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!
miércoles, 1 de marzo de 2023
Realidad más pura
Another One Bites The Dust - Queen (Otro que muerde el polvo)
martes, 14 de febrero de 2023
LO QUE NO VOLVERÁ
ÁTAME, VIDA...
lunes, 13 de febrero de 2023
COMO YO NADIE TE HA AMADO - - Bon Jovi
sábado, 11 de febrero de 2023
DESTINO FINAL
La diligencia traqueteaba por aquellos caminos dejados de la mano de Dios. El paisaje, se perdía en una bruma cada vez más espesa, donde los rayos del sol no alcanzaban a penetrar. Me dirigía a un destino incierto del que no sabía muy bien como conseguiría salir; la tristeza y las jugadas de la vida me habían empujado a aceptar aquel trabajo de maestra en aquel recóndito pueblecito perdido entre las ondulantes montañas escocesas.
Aquel invierno había sido especialmente frio en mi tierra natal, allá en la verde Irlanda y se había llevado a mucha gente con él. Mi padre había muerto cuando yo era apenas un bebé en un naufragio y mi madre, hacía apenas un mes que me había dejado... Con lo poco que me quedaba de la asignación de un tío abuelo, poco podía hacer y entonces me llegó aquella carta de un conocido de mis padres ofreciéndome el trabajo en aquella pequeña escuela.
Al principio me resistí a aceptarlo, pero cuando vi fallidos mis intentos por conseguir algo en mi tierra, no me quedo más remedio que aceptar el puesto... Y allí estaba, metida en aquella diligencia, helada de frío y con mis pocas pertenencias en una vieja maleta. En la última parada en una de las escasas posadas que bordeaban el camino, el cochero me había anunciado que llegaríamos a Northfolw alrededor de las cinco de la tarde y ya debían ser como las cuatro y media. Fuera, el panorama que alcanzaban a ver mis ojos era desolador. El frío de las últimas heladas había quemado las hierbas altas que bordeaban el camino. Allí, no había llegado aún vestigio alguno de la próxima primavera.
Me removí inquieta en mi asiento. Estaba cansada del largo viaje, había salido dos días antes del puerto de Dublín en un barco que parecía a punto de zozobrar al menor soplo de viento, camino de Liverpool. Allí, había descansado algunas horas en una maloliente posada cercana a la casa de postas desde donde partiría la diligencia que me llevaría a mi destino... Y ahora estaba tan cerca de encontrarme con él... ¿cómo sería mi nueva vida? ¿cómo sería aquellas personas?... Cada vuelta de rueda me acercaba un poco más a la resolución final de mis incógnitas.
Frente a mi una señora ya entrada en años me sonrió bajo el ala de su sombrerito negro y yo correspondí a su sonrisa con otra un tanto nerviosa... De repente, la diligencia paró en un cruce de caminos y con la brusquedad de la parada, casi aterrizo encima de la buena mujer. El acompañante del cochero se apeó de un salto y me abrió la puerta, mientras el cochero desataba mi maleta que se encontraba sobre el techo del carruaje.
- Señorita...-me dijo mientras me tendía la mano para ayudarme a bajar-, fin de su trayecto.
Cuando baje del vehículo, quedé asombrada y un tanto desconcertada.... Allí no había nada, solo un extenso páramo... ¿Donde estaba el pueblo, donde estaba la persona que supuestamente debería enseñarme la escuela y la que seria mi casa?. Ante mi cara de asombro, el buen cochero se apresuro a informarme que pueblo de Northfolw se encontraba como a un kilómetro y medio por el camino de la izquierda, tras cruzar el bosque que se veía un poco más allá de un estrecho sendero.
Le di las gracias un tanto contrariada por mi suerte, el hombre me miró con tristeza y me advirtió que me apresurara a llegar a mi destino antes de que se hiciera irremediablemente de noche y sin más partió veloz hacia otros destinos que nunca llegaría a conocer yo.
Suspire y mire hacia aquel bosque que me pareció aterrador...Con un escalofrío y recordando las palabras del cochero, tomé mi maleta y comencé a caminar... Cuando llegue a la linde del bosque hubo algo que llamó poderosamente mi atención...El silencio era sepulcral, ni un ruido en la maleza, ni el graznido lastimero de un pájaro, ni el mas leve susurro del viento en las hojas de aquellos vetustos árboles. Apresure mi paso y me adentre en el bosque. La poca luz existente pareció amortiguarse más aún y la neblina que subía desde el suelo rodeaba mi triste figura hasta las rodillas.
Temblaba de miedo y mi corazón se desbocaba en mi pecho. Una y otra vez giraba mi cabeza en todas direcciones. Podía sentir en mi persona miles de ojos penetrantes que acechaban. Un búho ululó en la lejanía y un pájaro....o lo que pensé que sería un pájaro, sobrevoló sobre mi cabeza.
De repente, algo paralizó mis sentidos... Claramente llegó a mis oídos el aullido de un lobo... Por unos instantes no supe que hacer...La oscuridad había ganado terreno al día y a penas si podía ver por donde caminaba... De nuevo aquel aullido lastimero que heló mi sangre. Las lágrimas brotaron nerviosas en mis ojos y el corazón, pugnaba por salírseme del pecho....El lobo volvió a aullar y esta vez lo sentía más cerca.... mucho más cerca.
Deje mi maleta en el suelo y eche a correr sin mirar hacia donde se dirigían mis pasos. No se cuanto tiempo estuve corriendo, unas veces, fuera del sendero y otras reencontrándole con él. No sabía si el ruido de ramas rotas procedía de mi alocada carrera o si era provocado por la persecución a la que me sometía el Lobo. La oscuridad se había cerrado sobre mi persona y en mi locura las ramas más bajas azotaban mi rostro.
No se cuanto tiempo estuve así, corriendo, perdida... cuando ya no pude mas, me rendí a mi suerte y me deje caer al suelo. Estaba en lo que parecía un claro del bosque donde unos tímidos rayos de luna ponían un amarillento resplandor en medio de aquella oscuridad.
Unos ojos rojos aparecieron a mi derecha y cansada ya de todo decidí dejarme arrastrar por mi suerte. Pude ver el plateado lomo del enorme Lobo, bañado por la luz tenue de la luna cuando se adentró en el claro....Me observaba, me miraba fijamente y pude notar.... que ironía... pude sentir que se reía de mí y de mi aciaga suerte. Sabia que me tenía segura y rendida a su deseo y solo disfrutaba del momento en el que asestaría su dentellada en mi carne de virgen inmaculada.
Con un último aullido salto hacia mí.... Yo cerré mis ojos en espera del encuentro fatídico.... De repente... un fuerte ruido, un golpe y... un nuevo aullido lastimero.... Abrí mis ojos y el asombro me hizo reír como una demente.
Una figura alta y vestida de negro peleaba en el centro del claro con el lobo. Blandía en su mano una enorme hacha.... La imagen de la pelea era hermosa aunque tenía algo de sobrenatural y dantesco.
Repentinamente el lobo, salió aullando lastimeramente del claro, aceptando así su derrota y aquella figura... que bajo los rayos cada vez mas fuertes de luna, me pareció hermosa...se me quedo mirando y me tendió una mano. Como pude, conteniendo mi miedo y mi nerviosismo, me dirigí hace él... Según me iba acercando a aquel extraño...me parecía que me era conocido; una extraña sensación de "ya lo has vivido" me asaltó el alma y una súbita alegría brotó de mi corazón cuando me refugie en sus brazos y cuando con agradecimiento.... le ofrecí mi blanco he inmaculado cuello, sellando con su mortífero beso, nuestro pacto de amor eterno.
¡Aquel era mi destino!, ¡ Aquel era el destino que había soñado tanto tiempo!
Carmen
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
jueves, 2 de febrero de 2023
sábado, 21 de enero de 2023
SUEÑO...
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
viernes, 13 de enero de 2023
NOCHE SIN LUNA
Jamás comprendería por qué alguien le había robado la luna dejándole sumido en aquella oscuridad.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
EL ÚLTIMO TREN...
Desde muy pequeña le habían fascinado los trenes, sentarse en un banco de la vieja estación e imaginar que viajaba en uno de ellos recorriendo el mundo entero tras mil y una aventuras. Cada atardecer, se sentaba en el mismo banco e iba anotando en su pequeña libreta todo aquello que se le ocurría. Jamás se casó, amaba demasiado la libertad que le brindaba su soltería. Su existencia fueron los trenes que nunca tomo, los viajes que jamás hizo y los países que jamás vio. Miles y miles de palabras que a los ojos de sus lectores la convirtieron en una gran escritora, una mujer de mundo ¡Si sus lectores supieran la verdad…! Así pasó su vida, pero aquel día no era un día como cualquier otro día. Su vida llegaba a su fin, ni siquiera necesito una confirmación médica para saber lo que ella ya sabía y a su avanzada edad, decidió que aquel tren, sería el primer y el último tren en el que viajaría. El último tren de su vida.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
DESDE EL SILENCIO
ASÍ ES LA LEY... LO QUE PIENSAS, CREAS
William James
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William James
DETRÁS DE UNA MIRADA...
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
Hello My Old Heart - - The Oh Hellos
Decálogo del Escritor (Por Augusto Monterroso)
Primero:
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo:
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero:
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: «En literatura no hay nada escrito».
Cuarto:
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto:
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto:
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo:
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo:
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno:
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo:
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo:
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo:
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.
Augusto Monterroso*
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*Augusto Monterroso (1921-2003) es la máxima figura hispánica del género más breve de la literatura, el microrrelato, y una de las personalidades más entrañables, no sólo por su modestia y sencillez, sino también por su excepcional inteligencia y su exquisita ironía. Autodidacta por excelencia, abandonó sus estudios tempranamente, para dedicarse por completo a la lectura de los clásicos, que amó con pasión, como a Cervantes, cuyo influjo es evidente en su obra. Guatemalteco de adopción y centroamericano por vocación, dedicó una buena parte de su vida a luchar contra la dictadura de su país, antes de darse a conocer internacionalmente con el cuento «El dinosaurio», que, se dice, es el más breve de la literatura en español. Maestro de fábulas, aforismos y palindromías, su papel docente fue de capital importancia en la formación de los más conocidos escritores hispanoamericanos, y de otras latitudes.
DE PRINCESAS... Y PRÍNCIPES?
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo







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