El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.
Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.
Roberto Juarroz*
(Poesía Vertical)
*Roberto Juarroz: Poeta y ensayista argentino nacido en Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires, en 1925.
Graduado en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de Buenos Aires, se especializó en la Sorbonne, y desde entonces, fue ensayista, traductor y crítico literario, colaborando en diversos medios de su país y del extranjero.
Miembro de número de la Academia Argentina de Letras y catedrático universitario por más de treinta años, recibió numerosos premios, entre los que se destacan, el premio Esteban Echavarría en 1994, el premio Jean Malrieu de Marsella, y el premio de la Bienal Internacional de Poesía, en Lieja, Bélgica, en 1992.
La parte más importante de su obra, está reunida en un volumen numerado bajo el título de Poesía Vertical.
Tenía por costumbre comenzar a leer los libros por el final y lo que leyó fue tan gris y tan triste, que jamás llegó a leer el resto del libro de su vida.
Contaban las ancianas de lugar, que cuando Aïsha llegó al mundo, su llanto no fue un llanto normal, sino que se asemejaba más a la risa cantarina de una cascada o al gorgoteo de la lluvia cuando estallaba la tormenta en mitad del desierto.
Aïsha fue luz y fue alegría desde el primer momento. Fue dicha y torbellino vivo. Donde ella estaba, la vida renacía, florecía, vibraba. Para sus padres era su más preciado tesoro. Todos los caprichos eran pocos para la niña de sus ojos y ella no pedía nada en realidad. Ni joyas, ni vestidos hermosos, tan sólo pedía que la dejaran libertad para volar.
Niña bonita que se convirtió en joven hermosa. Codiciada y deseada por los grandes señores del lugar, a los que aprendió muy pronto a esquivar y rechazar.
Hasta que un día aciago entre todos para la joven, fue el mismo sultán el que habiendo llegado de incógnito a la casa de su padre, fijo sus ojos en ella y quedó prendado de su beldad. No pudiendo quitarse los ojos de Aïsha de su mente ni su voz dulce del corazón, un mes después la desposaba casi a la fuerza, por designio divino y mandato humano bajo la amenaza de muerte a los suyos, la deshonra y el deshonor.
Era una noche serena. La gran luna llena se reflejaba en las aguas del estanque y el murmullo de las fuentes ponía una nota musical a la caricia del viento. El perfume del jazmín se confundía con el aroma de los arrayanes, marcando la esencia de los jardines de una fuerte sensualidad. Aïsha languidecía entre almohadones de seda sumida en una honda tristeza, mientras el sultán le prometía un cielo cuajado de diamantes que brillaran como estrellas, tan sólo para ella.
Y a cada promesa de él, una lágrima de ella brotaba de sus negros ojos y un dolor profundo le iba pintando profundas ojeras y desdibujando la sonrisa de sus labios hermosos.
Y entre susurros esta conversación de los esposos se oyó:
- ¿Qué deseas? ¿Qué puedo darte? Mi vida diera porque tu me amases, mi oro porque me quisieras. Todo, todo te lo doy.
- No quiero barrotes de oro ni cadenas de diamantes que cortan mis alas. No quiero un amor que me quiere esclava, que me mantiene prisionera y me mata de dolor.
- ¿Qué deseas?
- Deseo ser libre. Libre para soñar. Libre para pensar. Libre para creer. Deseo bailar en un rayo de luna, bañarme en el agua fresca de las fuentes, danzar con el viento y ser ligera y sutil como el perfume de una flor.
- Darte eso sería perderte y si te pierdo, moriré de dolor.
- Entonces aprende a amar la muerte, lo mismo que la amo yo.
Y sacando de entre sus velos una delicada daga, la joven Aïsha en su pecho la hundió.
Gritos desgarrados acallan el croar de las ranas y el alegre cri-cri de los grillos. Aïsha, agoniza en sus brazos y el sultán se muere con ella a cada estertor.
Y cuentan las viejas del lugar, que en noches de luna llena, a aquellos amantes que miran su reflejo en los estanques, ven a la joven y bella Aïsha danzar. Libre como la brisa, persiguiendo el aire, oliendo a jazmínes... a arrayanes... a azahar. Y el viento murmurar entre los árboles: "El amor es libre... Nada lo puede forzar."
*La imagen que acompaña mi humilde relato, pertenece a José Miguel Costa Esteban, al que desde aquí le agradezco el detalle que ha tenido al darme permiso para utilizarla.
De sí mismo, Jose Miguel nos dice en su blog:
“Artista nacido en Barcelona el 10-12-1971.
Cursó el ciclo formativo de Artes Aplicadas al Muro en la Escola Massana de su ciudad natal.
Actualmente esta formándose en la Universitat Autónoma de Catalunya, en la carrera de Historia del Arte.
Mi obra comprende diversos temas, que iré insertando en diferentes blogs enlazados. La Galería Oscura pretende ser una muestra de toda mi pintura relacionada entre otros temas, con el paisaje, el mundo árabe, el onirismo, el retrato, y también con la literatura y el cine de terror, y muy especialmente he querido reflejar en ella mis miedos y mitos cinematográficos. Mi trabajo procura ser un enfoque de mi fantasía, y una forma de ver, temer siempre, y en muchos casos, humanizar lo monstruoso. lo que se nos parece en su monstruosidad, también es temible.”
Yo os invito a visitar su blog e ir descubriendo a un magnífico artista y su gran obra:
A veces pienso que sí, que lo mío es sufrir... De ahí ese pensamiento... Será que tengo alma de bolero...
Alma desgarrada por la tragedia de amar a destiempo, de dar sin recibir, se sembrar rosas y recoger espinas. Como una tragedia griega... Alma de bolero... Quizás por eso desde siempre, desde niña, esas canciones entre tristes y románticas me cautivaron. Quizás porque desde siempre me sentí identificada...
Será por eso, por lo mismo que nos canta Ana Belén y Antonio Banderas en este video:
“Querer como te quiero
no va a caber en ningún bolero
te me desbordas dentro del pecho
me robas tantas horas de sueño
me miento tanto que me lo creo…”
Pinturas de Carrie Vielle
No sé porqué te quiero - Ana Belén & Antonio Banderas
O tal vez el amor es la misteriosa melodía convertida en sentido bolero que roza mi alma apretando la congoja en mi pecho con mano de acero... Que rompió todos mis sueños, dejándome vacía y yerta por dentro. Abandonada en medio del delirio de las ilusiones rotas que va borrando el tiempo.
El amor es un misterio.
Cuanto más tratamos de dividirlo,
más se multiplica y si tratamos de
arrancárnoslo del pecho,
más clava sus raíces en nuestra alma.
Pinturas de Jean Pierre Monange
Música de L.Einaudi
Love is a Mystery - Tema de "Dr Zhivago"
No se... Será que tengo alma de bolero... O de tango venido a menos... Rotas las ilusiones, marchitos los sueños, pisoteado hasta la muerte el deseo... Nada queda si no los falsos juramentos que el tiempo ha vuelto lamentos y que van borrando mis lagrimas mientras las arrastra, como hojas secas de otoño, el viento.
Y no sé por qué te quiero... No sé... Si tan sólo me has dado dolor, puro, blanco, inmenso.