Nadie duerme en la ciudad dormida.
Todos caminan despacio por calles vacías,
bajo farolas que no alumbran
mas que sombras delgadas y perdidas.
Nadie se mira a los ojos,
ojos hundidos en cuencas vacías.
Las bocas cerradas con fuerza
a las que no les queda palabras,
ni susurros ni quejas
que algo digan.
Nadie duerme en la ciudad dormida.
Se rozan al pasar y no se sienten,
ni se dan cuenta que viven
dentro de una pesadilla.
No hay estrellas que alumbren
los sueños de los que dormitan.
Un perro ladra a lo lejos
y todos levantan las miradas,
escudriñando con ojos legañosos
de cuencas negras y vacías.
Un niño llora con desconsuelo
desde alguna ventana vacía,
pero nadie se detiene,
siguen su marcha mientras
impasibles rumian,
la pena de saberse
muertos en vida.
Nadie duerme en la ciudad dormida,
más todos esperan que llegue,
infame esperanza perdida,
un nuevo y radiante día.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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