Llueve sobre mí y se encharca
pausado mi corazón con tu ausencia.
No puedo más,
no, ya no puedo llorarte más.
Ave peregrina de mil encuentros,
de dos mil desencuentros.
Vuelves, cíclico a mí.
Me torturas con tu presencia,
con tus te quiero vacíos de esencia
y desapareces nuevamente
en la nada que te rodea.
Hoy llueve sobre mí
y llueve también en mi alma.
Llueve en mis ojos que se diluyen,
se licúan en imparables lágrimas
y mi voz cansada me pregunta
hasta cuándo voy a creerte,
hasta cuándo mi corazón
cada vez más herido de muerte,
va a sangrar por tus mentiras.
Llueve sobre mí y quisiera
morir a ti y tu presencia,
olvidar con el olvido de la muerte.
No sentir ni sentirte,
no amarte ni quererte.
Ya no puedo más, no puedo.
No quiero seguir escuchando tu risa,
tu burla irónica sobre mi,
mientras sin apenas llegar te alejas.
Llueve sobre mí mientras
regresas con ella
y juntos reís la ofensa,
mientras mis ojos se diluyen
en un torrente de lágrimas
y yo me siento una vez más, muerta.
Carmen
Copyright©
"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
