Y te esperaré desnuda cada noche,
sentada al filo de un rayo de luna,
donde los sueños son agua
y mis lágrimas estrellas derramadas
en el albor de los tiempos.
Te esperaré entre suspiros de brisa
y aires de caricias cálidas,
entre los aromas de jazmín
que llenaran de tibio perfume
la oscuridad de la estancia.
Te esperaré en tus sueños
más profundos y ocultos,
aquellos que nunca habrás de contar,
aquellos que callarás, que guardarás,
aquellos que sólo serán refugio
de tus horas de soledad.
Te esperaré aunque me niegues,
aunque digas que no sucumbirás
y cierres los ojos a lo evidente.
De nada sirve luchar
contra el amor y contra la muerte.
De nada sirve darle la espalda
ni gritarle silentes palabras.
Te esperaré mientras me envuelve
el velo de polvo olvidado
donde cobijaré el amor
que por ti siente mi corazón
y cuando la luna mengüe,
dejaré que mi cuerpo quede
dormido y vencido en la pena,
herido mi pecho ya de muerte,
llorando el dolor de tu adiós.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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