lunes, 8 de junio de 2020

LETRAS


LETRAS

Dejo en mis letras
de trazo anhelante,
la tibieza de los sueños
que me llenan
y me invaden.
Dejo en mis versos
lo que mi alma grita
y mi boca calla.
El dolor que me ahoga
muy dentro y aprieta
mi pobre corazón
con mano acerada.
Dejo volar la imaginación
mientras voy creando
la vida que no vivo,
el destino que me negaron,
los sueños que rompieron,
las ilusiones que un día ya lejano
la mano nefasta de un falso amor
hizo añicos sin piedad.
Dejo mis pensamientos volar
lejos, muy lejos,
llevando mis sentimientos
más allá del infinito,
donde se va perdiendo el alba.
Persigo todo y nada,
porque nada tengo
y nada quiero,
tan solo seguir escribiendo
y no morir por siempre olvidada.


CARMEN

(8 de junio del 2020)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

domingo, 7 de junio de 2020

SOLA


SOLA

Llovía.

La tarde había roto en un llanto desgarrador. Un torrente de agua que bajaba peligrosamente por la avenida vacía y la mujer con la mirada perdida, sentía más que veía, el caer de la lluvia inundándola por dentro como si de repente se hubiera convertido en parte misma de la tormenta.

Las lágrimas resbalaban por sus mejillas sin ni siquiera ser percibidas. Era como ir derramándose, como ir vaciando el gran dolor que le rebosaba el alma. Se sentía suspendida entre dos mundos, el de la vida... el de la muerte. Como si caminara peligrosamente al filo mismo de la navaja. Sabiendo que un paso en falso, un simple tropiezo sin importancia, podría inclinar el fiel de la balanza hacia un lado u otro sin que nadie pudiera pararla.

De espaldas al mundo, abandonada, envuelta en un manto de impotencia. Se sentía tan sola... tan perdida.

Toda su piel rezumaba tristeza, una tristeza infinitamente larga. Casi podía decirse que toda ella era eso mismo, tristeza. Eran tan pocos los momentos felices que recordaba...

Siempre lo había sabido. Siempre supo que se marcharía, que igual que había llegado a ella, un día cualquiera desaparecería nuevamente de su vida. Siempre había sido consciente de ello, había aceptado que así sería, había asumido que sus destinos se habían cruzado por un tiempo para separarse nuevamente y tomar caminos distintos, tan distintos que por siempre los alejaban.

El silencio... El silencio fue lo peor de aquel proceso de volver a ser ella misma. Aceptar su perdida, su fracaso, era algo que ya tenia asumido, algo con lo que siempre contó, pero el silencio era como una losa bajo la cual se sentía enterrada, aislada, olvidada y en la angustia del no saber, podía percibir como se le iba escapando día a día la vida.

Se secó las lágrimas. Fuera, la lluvia amainaba y dentro de ella, la tristeza perduraba. Honda, como una herida profunda que jamás habría de cicatrizar pero que sabía que debía mitigar hasta aplacar el dolor que no la abandonaba.

A lo lejos, en el horizonte, un rayo de sol brillo repentino y vino a estallar en el cristal de su ventana. Sorprendida, sintió brotar de su pecho algo cálido que se tradujo en la sonrisa que ahora pintaba su cara y supo de repente que aquello que comenzaba a dibujarse en sus pensamientos era la "Esperanza".


CARMEN

(7 de junio del 2020)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



"SOLA"
Diana Navarro

viernes, 5 de junio de 2020

VELARÉ...


VELARÉ...

Velaré el santuario
donde guardo tu recuerdo
mientras perdure mi vida,
más allá de los días
y los años venideros.
Más allá de la eternidad
que habré de andar,
alma errante,
con pasos solitarios
y marcaran
la senda del destino
de la vida que habré de vivir,
las lágrimas de sangre
que por ti he derramado.
Velaré el santuario
donde guardo por siempre
lo que pudo ser y no fue
y aún con el corazón herido
por el puñal de tu engaño,
habré de amarte 
hasta el fin de los tiempos
en cada una de esas lágrimas
que día a día
habré de seguir derramando
como fieles testigos 
del daño cruel
 que por amarte,
yo misma me infringí.
Y mi voz,
muda y en silencio,
te hará revivir
en la caricia del aire
el amor que te di
y despreciaste,
el amor que jamás fingí
aunque tu te burlaras de mi.
Velaré el santuario
de los sueños que 
un día lejano y maldito,
buen embaucador,
me regalaste.
Los sueños con los que
me diste la vida
para después asesinarme,
dejándome a merced
de estas soledades
mientras te reías de mi.
Velaré por siempre
el amor infinito
que nunca dejaré
 de sentir ya por ti.


CARMEN

(5 de junio del 2020)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

LÁGRIMA (Dulce Pontes)


LÁGRIMA
(Dulce Pontes)


Cheia de penas
Cheia de penas me deito
E com mais penas
Con mais penas me levanto

No meu peito
Já me ficou no meu peito
Este jeito
o jeito de te querer tanto

Desespero
Tenho por meu desespero
Dentro mim
Dentro de mim o castigo

Eu nao te quero
Eu digo que nao te quero
E de noite
De noite sonho contigo

Se considero
Que um dia hei-de morrer
Non desespero
Que tenho de te nao ver

Estendo o meu xaile
Estendo o meu xaile no chao
Estendo o meu xaile
E deixo-me adormecer

Se eu soubesse
Se eu soubesse que morrendo
Tu me havias
Tu me havias de chorar

Por uma lágrima
Por uma lágrima tua
Que alegria
me deixaria matar

jueves, 4 de junio de 2020

DECIR ADIÓS (Raphael)



DECIR ADIÓS
(Raphael)

Hoy siento que no hay nada que decir,
es el minuto más largo entre tu y yo.
¿Quién rompe el fuego, quién?
¿En esta guerra, quién?
¿Quién de los dos será un herido de amor?

Decir adiós es un dolor sin fin,
es decidir no vernos nunca más,
es renunciar a ti y tú a mi
para vivir en soledad.

Decir adiós, es tan amargo que
no es fácil, no, volver a sonreír.
Me acoraré de ti y tu de mi
y de este amor nacerá una lágrima.

Entiendo que no es nada fácil, no,
romper con todos
los sueños vividos los dos.
Sin lastimarme tu
ni lastimarte yo.
Es tan difícil
la palabra adiós.

Decir adiós, es navegar sin fin
por este mar profundo y sórdido.
Naufragaré por ti y tu por mi.
Me marcharé,
te marcharás.

Decir adiós, es tan amargo que
no es fácil, no, volver a sonreír.
Me acordaré de ti y tu de mi
y de este amor nacerá una lágrima.


domingo, 31 de mayo de 2020

DÓNDE ESTABAS TÚ...


Imagen de Engin Akyurt en Pixabay


DÓNDE ESTABAS TÚ...

¿Dónde estabas tú cuando mi mundo se desmoronaba?
¿Dónde? ¿En qué lugar?
¿Qué otras manos sostenías?
¿Qué otros labios besabas?
Tendí mi mano al aire en busca de tu mano
y no halle mas que la fría nada
que como un sudario me abrazaba.
Ya no tengo más palabras
ni tengo más lágrimas.
Mi voz y mis ojos se han secado
igual que se han secado los recuerdos
que me unían a ti.
Me rendí, 
acepto que mi tiempo termino,
que la vida termina para mi.
Y cuando mi cuerpo velen
los cipreses del cementerio,
quizás... quizás la caricia del aire
besando tu rostro,
te lleve memorias de mi.
Y seré yo la que entonces
ya no estará para ti.
Y gritarás al mar preguntando
por lo que perdiste
entre las olas de tu olvido
y el mar te respondera
con el rugido de esas mismas olas,
que lo que no supiste cuidar
nunca fue para ti.
¿Dónde estabas tú...?
¿Dónde...?


CARMEN

(31 de mayo del 2020)


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Soy todo lo que tengo



Dónde estabas tú

Vega&Iván Ferreriro


viernes, 29 de mayo de 2020

EL JUEGO DEL ESCONDITE


EL JUEGO DEL ESCONDITE

Todo empezó con él, aunque ella pronto aprendió el juego. Aquella manía de esconderse. Aquel irse para volver. Aquel quiero y no puedo.

Todo empezó como un simple juego. Un a ver quien llegaba más lejos. Un a ver quien aguantaba más sin ser descubierto. Un a ver quien ganaba el dichoso pulso al tiempo.

Todo empezó como un tira y afloja. Como si nada, tan solo para pasar el tiempo, para matar el tedio de los días iguales, para sopesar quien puso más amor en el intento.

Todo empezó...

Todo empezó hace mucho tiempo. Y como todo lo que empieza, también tuvo un final no resuelto.

Todo empezó por el orgullo de él...

Y...

Todo terminó con ella muerta por aburrimiento.


Carmen

(29 de mayo del 2020)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo




jueves, 28 de mayo de 2020

Y UN DÍA...



Y UN DÍA...

"Y un día, sin esperarlo....
Llega alguien a tu vida
que repara tu viejo columpio,
lo pinta de colores,
le asegura la cadena y te ayuda.
Te empuja suavemente y te sostiene.
Entonces....
Te atreves a levantar los pies del suelo
y sientes que puedes volar otra vez."


PORQUE ESTÁS...


PORQUE ESTÁS...

Porque estás,
porque nunca te fuiste,
porque por siempre seguirás
unido a mi pecho y mi memoria
y aunque los años pasen
no dejaré de soñarte
ni dejaré de vibrar
con el recuerdo agridulce
del roce de tus manos,
con el recuerdo sublime
de la luz de tu mirada,
con el recuerdo grato
del bálsamo de tus palabras.
Porque estás,
porque nunca te fuiste,
porque nunca me dejarás.
Por todo eso y más,
no dejaré de gritar al viento
lo mucho que te amo.

Carmen

(28 de mayo del 2020)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo




domingo, 24 de mayo de 2020

HOY TE REGALO...


HOY TE REGALO...


Hoy te regalo la paz de mi silencio,
la calma inquebrantable de mi ausencia.
Te regalo ese tiempo aún no vivido
para que lo vivas con quien quieras,
para que lo llenes de promesas
y caricias nuevas y tiernas.

Hoy te regalo tu libertad,
para que la pierdas con quien
llene tus días y horas
del amor que yo no te di.
Para que seas feliz... mi olvido.
Para que vivas tus sueños... tu razón,
la única que vale para ti.

Hoy te regalo mi deseo más sincero,
que seas feliz y la vida te alcance
para encontrar el amor que deseas.
Ese que no os defraude ni a ti ni al Universo,
ese que se ajuste como un guante a tus sueños.

Hasta la eternidad
y más allá,
que tu alma no esté sola,
que encuentre su otra mitad,
que junto a ella encuentres
la eterna felicidad.


Carmen

(24 de mayo del 2020)


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sábado, 23 de mayo de 2020

SOMBRAS


SOMBRAS

Tras la huída hacia delante, le envolvieron las sombras. Se tragaron sus recuerdos, confundieron sus horas y en el querer y no poder de sus cobardes formas quedó relegado al olvido de quien ya no le llora.


Carmen

(23 de mayo del 2020)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo


* En el video, Luz Casal nos ofrece una magnifica interpretación de uno de los boleros más bonito que conozco.

viernes, 22 de mayo de 2020

ELLA


ELLA

"Ella solo quiere a alguien que le haga sentir que el otoño es primavera. Que le haga olvidar que alguna vez estuvo triste. Alguien que platique con ella mientras habla dormida. Alguien que cuando no la entienda tan solo le bese la frente. Alguien con quien compartir un café y porque no, la vida."

Mario Benedetti

Y NO FUE SUFICIENTE (Noel Schajris)


Y NO FUE SUFICIENTE
(Noel Schajris)


Te di la vida entera 
 Dejé mi alma a tus pies 
 Creaba primaveras 
 Aunque hubiera invierno en nuestra piel 

 Eras mi compañera 
 Cada noche que soñé 
 Tus manos eran dueñas 
 De cada espacio dentro de mi ser 

 Y aunque había puesto toda mi esperanza en este amor 
 La ilusión se esfumó y Tu cariño voló 

 Y no fue suficiente 
 Que te amara hasta la muerte 
 Que juré que el corazón te lo daría para siempre 
 Y no pude detenerte 
 Y te escapas lentamente y que hago yo 
 Con los restos de este amor 
 Que no quieren ver que todo se acabó 
 Tu amor fue mi alimento 
 Era mi escudo ante el dolor 
 Y fui un prisionero 
 De los latidos de tu corazón 
 
Y aunque siempre quise ver mi alma anclada en este amor 
 La ilusión se esfumó, Tu cariño voló 

 Y no fue suficiente 
 Que te amara hasta la muerte 
 Que juré que el corazón te lo daría para siempre 
 Y no pude detenerte 
 Y te escapas lentamente y que hago yo 
 Con los restos de este amor 
 Que no quieren ver que todo se acabó 

 Y para que sigo intentándolo 
 Si es tan claro que esto terminó 
 Como duele y que digas adiós 

 Y no fue suficiente 
 Que te amara hasta la muerte 
 Que juré que el corazón te lo daría para siempre 
 Y no pude detenerte 
 Y te escapas lentamente y que hago yo 
 Con los restos de este amor 
Que no quieren ver que todo se acabó...
Que no quieren ver que todo se acabó.


NO QUERIA DARTE UN BESO


NO QUERIA DARTE UN BESO


"No quería darte un beso de despedida 
(he ahí el problema),
quería darte un beso de buenas noches 
(y la diferencia es inmensa). "


Ernest Hemingway 

miércoles, 20 de mayo de 2020

UN CAFÉ Y UNA ROSA


UN CAFÉ Y UNA ROSA

Un café y una rosa en cada despertar,
en cada amanecer mientras aguardaba
el poema que tus besos escribirían en mi piel.
Una historia que contar al viento
en cada caricia robada al sentimiento.
Un sueño que pintar con los colores
que tiñen de azul el tibio firmamento.
Un café y una rosa en cada despertar,
mientras aguardaba tu llegada,
mientras esperaba tu presencia junto a mi.
No pedía nada más.
Un café y una rosa en cada amanecer
que me hicieran saber que pensabas en mi,
que me hicieran desear vivir.


Carmen

(20 de mayo del 2020)


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Soy todo lo que tengo





martes, 19 de mayo de 2020

SIN UN ADIÓS (En tiempos de pandemia)


SIN UN ADIÓS
(En tiempos de pandemia)

Cuando Ramón tosió por primera vez, ambos pensaron que era un resfriado mas o quizás una gripe tardía, aunque él siempre se vacunaba para evitar males mayores. Pero dos días después, a Ramón se le partía la cabeza de dolor y parecía que en su garganta había crecido todo un campo de cardos de espinas punzantes. Su cuerpo comenzó a arder descontrolado y parecía como si le hubiese atropellado un camión y tuviera todo su cuerpo magullado.

Más tarde llegó lo peor, aquel ahogo, aquella asfixia que llegaba con cada golpe seco de tos.

María, asustada por el cariz que había tomado el asunto en tan poco tiempo, llamó a emergencias mientras su marido trataba de quitarle hierro a lo que pasaba. Estaban asustados, las noticias que daban en televisión eran de total alarma.

Cuando llegaron los sanitarios fue como si le abrieran la puerta a los mismísimos marcianos. María abrió la puerta y se encontró frente a dos hombres embutidos en sendos monos amarillos y con la cabeza dentro de una especie de escafandra, como aquellos que una vez hacía ya tiempo había visto en una película que hablaba de no sé que catástrofe que terminaba con medio mundo. Ni un ápice de piel dejaba entrever sus indumentarias y Ramón y María sintieron escalofríos al verles.

Durante un rato, los sanitarios estuvieron controlando la temperatura, tensión, corazón del pobre Ramón. En silencio, sin decirles que pasaba. María, cada vez más nerviosa, no abandonaba a su marido por nada. Sus ojos llorosos, pero sin soltar ni una sola lágrima y sus labios sellados sin dejar escapar los sollozos que la ahogaban.

Cuando por fin los sanitarios hablaron, fue para decirles que tenían que llevarse a Ramón al hospital porque la gravedad de lo que tenia hacía necesario su aislamiento total y no, María no podía acompañarlo, tendría que esperarlo en casa y le recomendaban que no saliera de su hogar para nada.

Tumbaron al pobre Ramón en una camilla, trataron de calmar a la pobre mujer diciéndole que ya la llamarían con lo que hubiera y salieron por la puerta, cerrándola tras ellos como si no pasara nada.

María quedó allí, sentada al filo de su silla, sin saber que hacer. No entendía nada o quizás lo entendía todo y no quería creérselo. No podía estar pasándoles eso a ellos. Ramón no podía tener el dichoso bicho ese... cómo le llamaban en la televisión... coronavirus. Sí, eso era, coronavirus... Era absurdo, imposible, debía ser un error. Ramón, su Ramón, no podía haber enfermado de eso.

Rompió a llorar cuando tomó conciencia de su soledad. Las horas pasaron. Las sombras del atardecer fueron ganando terreno llevando el día hacia otra nueva noche que a María se le antojo sumamente fría. Nadie la llamó... No sabía nada de su Ramón... Nada.

Pasaron dos días más llenos de pena y dudas. La pobre María no sabía que hacer, tenían un hijo, pero hacía años que este se había marchado a vivir lejos, a otra ciudad y a penas sabían nada de él. Además, según decían en las noticias, no se podía viajar ni entrar o salir de la ciudad. De nada serviría avisarle.

La tarde de aquel segundo día de soledad por fin sonó el teléfono y una voz cansada le dio noticias de su marido. Un médico de urgencias, agotado y sin fuerzas, le comunicó que el estado de Ramón era muy crítico, que lejos de mejorar, había empeorado y estaba ingresado en la UCI intubado y en coma.

Luego vinieron las palabras que trataban de tranquilizarla... Mejorará... No se preocupe... La mantendré informada... La llamaré cada día... Y después, el silencio... Un silencio frío y negro detrás del auricular pegado aún a su oreja.

La pobre María no supo calcular las horas que había pasado sentada en aquella silla con el teléfono aún entre sus manos, pero debían haber sido muchas porque sus pobres huesos gritaron de dolor cuando se levantó.

Los días se fueron sucediendo uno detrás de otro. María no se atrevía a salir de casa por si la llamaban del hospital con lo que fuera, cosa que solía suceder cada dos días. Llamadas siempre cortas y escuetas. Todo seguía igual, pero dentro de la gravedad no iba peor, lo que ya eran buenas noticias. Tantos años  juntos para tener que verse ahora así, tan lejos el uno del otro como si no fueran nada.

Quince días después de que aquellos hombres se llevaran a su marido, llegó la más temida de las llamadas. Esta vez la voz del doctor le sonó diferente, más humana, más entrecortada casi se podría adivinar que lloraba. Ramón había dejado de sufrir, se había rendido y había fallecido sin poder decirle adiós ni poder darle un último beso de despedida.

El médico seguía hablando al otro lado de la línea, pero María ya no podía escucharle. El corazón de la pobre María se rompió en el mismo instante en el que el médico le comunicó la muerte de su querido Ramón. Su alma voló a encontrarse con la de él y ambos se fundieron en un abrazo eterno para siempre.



Carmen

(19 de mayo del 2020)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



Este es mi pequeño homenaje a todos esos ancianos a los que esta dichosa pandemia se ha llevado por delante. Son apenas unas pocas palabras para describir todo el dolor y el horror que muchas personas han sufrido y aún sufren al perder a sus seres queridos así, sin poder despedirse de ellos, sin poder abrazarles, sin poder darles el consuelo de sus presencias a su lado, sin poder sostener sus manos... 

No solo son víctimas aquellos que fallecen por culpa del maldito virus, víctimas somos todos. Los familiares, a los que nadie les va a quitar ese sentimiento de culpa, de abandono, de dolor infinito. Víctimas también somos los que sin padecer o sin tener conciencia de padecer la enfermedad, hemos tenido que romper con nuestras vidas, nuestras rutinas, para encerrarnos en un confinamiento que nos va a costar mucho superar.

Que el Padre y el Universo nos proteja a todos y nos cuiden de todo mal.

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