Siento la noche
envolviendo mi alma
en su negro manto.
Las aguas frías me llaman
y en el rostro de la diosa veo
el rostro del ángel negro,
el exterminador de fuego.
Las aguas me llaman,
reclaman mi presencia
en su mundo helado
y lágrimas de negra sangre
voy derramando en mi llanto,
promesas de un amor lejano.
La muerte, la muerte...
como liberación y consumación,
como la vida que lenta
cual neblina, se va disipando.
Ya no puedo mirar al sol,
su luz me quema y arde.
Ya no puedo sentir calor,
tan sólo el frío del sepulcro
donde enterré mis recuerdos.
Vivo la noche eterna.
La muerte, la muerte...
Al fin la liberación
del ángel que amé,
del ángel que fue mi exterminador.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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