No dejes de amarme, amor,
no dejes que me falte el aire.
Ese aire que me das a respirar y
es parte de tu mismo aire
ni le dulzura de tus besos
cuando recorren mis carnes y
van livianos cual mariposas
a posarse en mis labios
húmedos de irrefrenable deseo.
No me dejes, amor,
que si tú te vas la vida se me irá
en lágrimas de tanto llorarte.
Ámame, ámame como si fuese tarde,
como si la vida terminara en momentos
y no quisieras dejarme partir.
Necesito la urgencia de los
momentos que estoy contigo,
cuando cada minuto se vuelve segundo
y cada segundo podemos hacerlo eterno.
Y esas caricias tuyas, tus manos suaves,
tus miradas infinitas, tus palabras
que todo lo vuelven ligero.
No dejes de amarme, amor,
no dejes jamás de hacerlo,
que la vida se me acaba
si en ello pienso.
Y arrasan mis ojos las lágrimas
y se quedan mis labios resecos y yertos
y no quiero, no puedo,
pensar que un día
te irás lejos, muy lejos.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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