Soy yo, la misma
que un día en su agonía
encontró refugio en ti
huyendo de si misma,
abandonandose en tus brazos,
poco a poco su alma
a la tuya fue enredando
y con lazos invisibles y prietos
te fue a su recuerdo atando.
Soy yo aquella sin duda
que sin quererlo, de tu calma
fue la certera ladrona robando
y entre caricias y dulces te amo,
además de la calma el corazón,
te fue poblando irremediablemente
de sueños que ya habías olvidado,
regalándote en un instante,
como un sueño, El Dorado.
Soy yo el dulce veneno
que te fue despacio envenenando,
introduciéndose en tu cuerpo como
el deseo que andaba en ti dormitando,
despertando las ansias locas
de sentir de nuevo en un beso
la pasión que quema y arde,
en el fuego sólo extinto,
en mis ganas de ti al morir la tarde.
Soy yo la que aún amándote,
emprendió la retirada más triste,
replegando sus alas rotas
y refugiándose en las ganas de llorarte
por no verte por siempre suplicante,
humillado a fuerza de humillarte,
sabiendo que jamás serías mi amante
ni serías capaz de olvidarme
ni me tendrías un instante.
Soy yo aquella que siente,
mejor que nadie puede sentir,
que eres incapaz de retenerme,
aún sabiendo que no queda tiempo
ni esperanza ni sueño que ate
tu alma a la mía y así muero
mientras siento el frescor de tu aliento
recorrer con helado fuego mi espalda
hasta vestir mi cuerpo con tus besos.
Soy yo..... yo por siempre.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo
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