Acuarela titulada "LOSS" (Perdida) de Agnes Cecile
ACUARELA
Respirabas en mí, en mí; pero muy dentro,
como los tiernos brotes de una planta pequeña.
El aire de tu vaho llegaba al pensamiento
dándole vida al canto del pájaro que sueña.
Corrías en la sangre de mis noches ingrávidas
y en los ríos crecidos de minutos sin fin;
después, como una lluvia perdurable de lágrimas
caías en el golfo que ronda mi delfín.
Piel rizada en la tibia caricia de otras manos,
verbo de la neurosis deshecho en el trastorno;
brújula sin imán, dirigiste mis barcos
en una travesía que no tuvo retorno.
El derecho al amor que ejercían tus ojos
era el escrito largo de una pluma inexperta;
buscando pertinaz, maravillas de un cosmos;
y percibiendo sólo... mi geografía desierta.
Las mágicas reuniones de mis dudas antiguas,
inexplicablemente, llegaban como niños
a desatar la enorme borrasca de tu risa
sobre el casto pelambre de enero y sus armiños.
Debí cansarte mucho, sin notarlo siquiera.
A los reinos de abajo mis reyes han caído.
La historia de sus vidas las sepultó la arena
del médano más grande que levantó el olvido.
Humberto Garza Cañamar
*Humberto Garza Cañamar, es un poeta mexicano. Nació en Montemorelos, (Nuevo León, México), el año 1948 y vive en Houston (Texas, EEUU) desde 1964
Página de Humberto Garza Cañamar:
http://www.humbertogarza.com/
**La imagen que acompaña al poema es una acuarela de Silvia Pelissero, conocida en el mundo artístico como Agnes Cecile.
Agnes Cecile, utiliza la acuarela y el carbón para realizar obras llenas de sentimiento que capturan al espectador con sus coloridos y en ocasiones, monocromáticos tintes.
Originaria de Roma, Italia, esta artista de 20 años ha tenido un desarrollo técnico impresionante. Su proceso creativo comienza plasmando las palabras y emociones que busca transmitir en notas, escritos o frases que después transforma en bocetos rápidos y sencillos con los cuales comienza el verdadero trabajo.
Cecile elige el boceto adecuado y en el añade líneas, trazos y colores nuevos. Después, lo lleva al lienzo y concreta su trabajo combinándolo con la inspiración del momento; arrebato que proviene de lo que ella llama “artes secundarias” en forma de gráficos digitales, videos y fotografías.
Esta artista también es aficionada de técnicas como el speed painting, en la cual su destreza y rapidez se ponen a prueba en sus obras.
Cecile siempre supo que el arte era su vocación, y que lo perseguiría hasta verlo consagrado en la escena italiana, especialmente en la ciudad de Roma.
El primer paso para la sanación tanto física como mental, pasa por el perdón.
El perdonar a aquellos que nos infringieron dolor u ofensa y el perdonarnos nosotros mismos si ofendimos a nuestra vez o toleramos que se nos ofendiera.
Nadie está libre de culpa. La persona que padece en si misma el dolor infringido por otro Ser, ha de ser consciente de que aún sin proponérselo dio consentimiento para que ese daño le fuera infringido. En esta existencia, nada sucede al azar y todo lo que nos llega, nos llega por una razón. Todo es enseñanza y en nosotros queda el pararnos a reflexionar que provocó tal o cual situación y hasta donde permitiremos que nos afecten las consecuencias de esas acciones.
Por eso, en el imprescindible acto del perdón han de darse los dos supuestos, el perdonar a la mano que ejecuto la ofensa y el perdonarnos nosotros mismos por haberles dejado hacernos daño.
Cuando vamos tomando conciencia de lo que somos, de la Luz que portamos y del Amor Infinito e Incondicional que por origen Divino nos llena, aprendemos a pedirnos perdón a nosotros mismos aún antes de exculpar a los demás y no damos la misma importancia a los hechos que van conformando nuestras existencias.
Nuestro amado Jesús el Cristo, nos dio un claro ejemplo de cómo ha de ser y de donde ha de partir el perdón cuando en la hora de su muerte física o terrena, elevó sus ojos al Padre y le dijo: “Padre, perdónalos pues no saben lo que hacen”. Pedía clemencia para sus asesinos porque Él mismo ya los había perdonado y había asumido que lo que estaba pasando era lo correcto y lo previsto.
El Camino espiritual se inicia precisamente cuando nos abrimos a la comprensión desde lo más profundo de nuestros corazones. El perdonar es una manera de dejar ir, de no retener, de no acopiar cargas innecesarias en nuestras mochilas que sirvan de lastre en nuestro caminar. Cuando alguien nos infringe un daño u ofensa, tenemos dos opciones, perdonarles y seguir fluyendo o no perdonarles e ir acumulando odios y rencores contra ese Ser que irán creciendo y envenenando nuestros corazones según pase el tiempo.
Debéis saber que al perdonar nos liberamos de ofensa y carga, superamos la prueba, asimilamos la lección recibida y damos paso a nuevas experiencias. El que no perdona, sufre tanto o más que el que cometió la falta, yo diría que aún más, puesto que tiene que soportar el dolor que le infringieron y el dolor que se causa a sí mismo al recordarse una y otra vez lo sucedido. Por lo tanto. Por mucho que nos cueste, debemos aprender a ver el Perdón como algo de suma necesidad para poder avanzar por el Camino de regreso al Hogar.
Por mucho que duela… Por mucho que creamos que nos va a costar, debemos liberarnos de las ataduras emocionales que nos aferran a un pasado injusto o a Seres que quedaron ya atrás, los cuales llegaron para enseñarnos algo, dejaron su impronta en nuestro espíritu y desaparecieron quizás físicamente de nuestro entorno aunque en nuestras mentes sigamos reviviendo todo el dolor que nos causaron. Perdonar es transmutar, es trascender, es dar un paso más, avanzar a paso ligero por el Camino de la perfección y nos libera de generar un karma pesado que posteriormente sería muy, muy difícil de sanar.
Existe una técnica que es ya de sobra conocida por aquellos que nos encontramos en el Camino de la Espiritualidad, me refiero a Ho’Oponopono. Una técnica sencilla y maravillosa de perdonar y perdonarnos que me permito recordaros una vez más:
LO SIENTO - PERDONAME - GRACIAS - TE AMO
Son las dulces palabras que borran la memoria de nuestra programación mental. Los problemas no están allá afuera sino dentro de nosotros, en nuestros pensamientos porque con ellos creamos nuestra realidad.
Podemos simplemente apretar la tecla Suprimir de nuestro Ser energético, solo pronunciando: "Lo siento, Perdóname, gracias y Te amo..."
A través del perdón, podemos sanar nuestras Almas, eliminar el resentimiento, las enfermedades, la ira, el rencor y acceder a ese mismo perdón sólo con que aceptemos que nosotros mismos somos los creadores de todo lo que nos sucede y que por lo tanto, podemos “descrearlo” perdonando y perdonándonos… Simplemente entonando esas dulces palabras:
LO SIENTO - PERDONAME - GRACIAS - TE AMO
Amad@s herman@s desde mi YO SOY me permito deciros que si las lágrimas lavan y purifican el Alma, el Perdón la santifica y la sana.
Y por mi parte, Yo os digo a todo@s vosotr@s, mis amad@s herman@s:
"LO SIENTO... PERDONARME si en algo os he faltado... GRACIAS por lo mucho que me habéis dado... OS AMO... Infinita e Incondicionalmente, OS AMO."
Salvatore Quasimodo (Siracusa, 1901 - Nápoles, 1968) Poeta y ensayista italiano que en sus inicios se afirmó como uno de los exponentes más significativos del hermetismo, para más tarde crear un lenguaje poético muy personal con el que profundizó en la infelicidad humana a través de un clima evocador de viejos mitos. Después de realizar estudios técnicos en Messina, con dieciocho años se trasladó a Roma para inscribirse en ingeniería, pero, atraído por la literatura, abandonó pronto la carrera universitaria. Mientras estudiaba por sí mismo las lenguas latina y griega, ejerció trabajos tan distintos como dependiente, contable o diseñador técnico. En 1929 se trasladó a Florencia, donde su cuñado E. Vittorini lo introdujo en los círculos literarios y le presentó a E. Montale, que enseguida intuyó sus dotes. Allí empezó a colaborar en la revista Solaria y a publicar sus primeras colecciones de poesía. Más tarde se trasladó a Milán, donde inició su actividad editorial como ayudante de Cesare Zavattini, quien también le facilitó su incorporación a la redacción de la revista Tempo. En 1939 fue nombrado, por méritos propios, profesor de literatura italiana del conservatorio Giuseppe Verdi. Entre los numerosos premios que recibió destacan el San Babila en 1950, el Etna-Taormina junto a D. Thomas en 1958 y, sobre todo, el Nobel de Literatura en 1959. Formado en los preceptos de los poetas clásicos, en sus primeros libros -Aguas y tierras (1930), Oboe sumergido (1932), Y llega pronto la tarde (1942)- mostró una gran predilección por las formas concisas y herméticas, poniendo especial énfasis en la búsqueda de la palabra precisa y de los valores musicales. Temáticamente, estas composiciones se caracterizaban por una evocación nostálgica y conmovida de los paisajes de su tierra, Sicilia, entendida como lugar simbólico de una soñada serenidad. En esta época inició su intensa actividad como traductor, que resultó determinante para la formación de su estilo lírico. Además de autores clásicos como Virgilio, Homero, Catulo, Sófocles o Esquilo, tradujo también a W. Shakespeare, P. Neruda, Molière o P. Eluard. La experiencia de la guerra y de la ocupación alemana marcó un giro decisivo en su poesía, ya que, convencido de que los poetas debían asumir un importante papel en la reconstrucción moral del hombre, se alejó paulatinamente del hermetismo y se abrió a una mayor sensibilidad humana y a la búsqueda de valores histórico-sociales. Así lo reflejaron los libros Con il piede straniero sopra il cuore (1946) y Día tras día (1947). La última parte de su obra refleja un sentimiento intimista, consecuencia de cierta decepción ante la historia, y una clara conciencia de su propia soledad. A esta época pertenecen La vida no es sueño (1949), El falso y verdadero verde (1956), La tierra incomparable (1958), libros en los que el estilo se muestra más transparente y esencial pero lleno de sentido trágico y dramático. También Dare e avere (1966), su última obra, que significa una especie de balance de vida y testamento espiritual. Además de su actividad poética desarrolló una importante labor de ensayista que le llevó a confeccionar las antologías Lírica de amor italiana desde su origen a nuestros días (1957) y Poesía italiana de la posguerra (1958). Sus ensayos críticos fueron publicados en el libro El poeta y el político (1960), que incluye el discurso que leyó cuando le entregaron el premio Nobel, mientras que en el volumen Escritos sobre el teatro (1961) se recogieron sus crónicas sobre el mundo del espectáculo aparecidas en la revista Tempo.
-"No es lo mismo" - respondió él... ..."Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar."
-"Ya entendí" - dijo la rosa.
-" No lo entiendas, vívelo" - agregó el Principito.
(Anónimo)
***Desconozco quién fue en autor de este texto. No está en el libro de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry, aunque bien podría pertenecerle.
"El Principito es un libro hermoso, sublime, al que todos deberíamos prestar atención y leer al menos una vez en nuestras vidas. Sus textos tienen significados profundos que hay que leer despacio y meditar más despacio aún. Merece la pena el esfuerzo de leerlo y desentrañar sus sutiles enseñanzas.
Por si alguien de los que se pasean a veces por mis letras siente interés por leer o releer este bello texto escrito por Saint-Exupéry, aquí os dejo un link donde poder leerlo on-line o descargarlo en vuestros pc en formato pdf: