lunes, 12 de octubre de 2015

DANZAN LOS CUERPOS


DANZAN LOS CUERPOS

Danzan los cuerpos la danza
bajo la pálida luz de la diosa.
Se reflejan en las aguas profundas
los temores de antaño,
los dolores venideros.
Danzan que danzan los cuerpos,
horas clandestinas en las que nace,
sutil el arduo deseo.
Danzan tu cuerpo y mi cuerpo,
bañados con luz de luna
en un claro del ramaje espeso.
Danzan la danza que engendra,
este sublime Amor Eterno.

CARMEN
(12 de octubre del 2015)

Copyright ©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

POEMA DE LA NEGRA DUDA


Reflection
Pintura de Gary Benfield


POEMA DE LA NEGRA DUDA

Será que a fuerza
de negarme el amor
este huye cuando
creo al fin encontrarle,
o será que mi tristeza
es tan inmensa,
o mi corazón está tan vacío
que entre las brumas
que envuelven mi alma
pierde el norte
y la fe y el coraje.

Será que a fuerza
de negarme la felicidad,
esta me ignora y vuela
rauda de mi lado,
abandonándome a mi suerte
sin más consuelo que
la soledad que me
viste de negras sombras.

Será que a fuerza
de negarme la paz,
mi alma se ahoga
en la pena más dolorosa
y las lágrimas arrasan
en amargo llanto
el páramo de mis ojos.

Será que a fuerza
de no amar,
de no ser feliz,
de no tener paz,
mi alma atormentada
por lejanos recuerdos
vuelve al instante preciso
en que, una y otra vez,
como malos sueños,
abandoné por un instante
mi vida y mi cuerpo
abrazándome a la muerte
deseada en aquel momento.

Será por todo ello
que a pesar de que vivo, muero
o será que muerta sueño
que la vida continua
y sólo soy un reflejo
del espejo que yo misma
decidí romper un día
y ya no hay modo de
de componerlo.

Y así la vida
en la muerte pierdo,
dónde ya no te tengo,
no te siento,
no te sueño,
porque sé que no existo
ni existiré nunca para ti.


CARMEN
(12 de octubre del 2015)


Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

jueves, 8 de octubre de 2015

ABRAZO DE ALMAS


ABRAZO DE ALMAS

Abrázame en lo profundo
de esta soledad que 
nos aleja y separa,
que tengo frío y temo
perderme en la nada.
Abrázame en la esencia
de ese amor infinito
que nos profesamos,
en lo sagrado de nuestras almas.
Entretejiendo los hilos
tanto tiempo separados
en ese abrazo cósmico,
haciendo una sola,
tu alma y mi alma.
Abrázame en lo eterno
mientras sujeto
mi mirada a tu mirada,
afianzando el lazo sagrado,
el momento tanto tiempo postergado,
de esta reunión de almas.
Abrázame en lo sagrado
mientras mi corazón besa al tuyo
y mi alma acaricia tu alma,
sosteniendo la certeza
de la meta conseguida,
la promesa cumplida,
sellando plenamente
el encuentro divino
en este sagrado
abrazo de almas.


Carmen
(8 de octubre del 2015)


Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo


LA LAMPARA DE LA ESPERANZA, por Rafael Sánchez Ortega


LA LAMPARA DE LA ESPERANZA
por
Rafael Sánchez Ortega 

Desde la soledad de su habitación contemplaba la lámpara que alumbraba en la ventana. En realidad se trataba de una sencilla vela de cera en una funda plastificada de color rojo. Una amiga le había dicho que la pusiera encendida en la ventana durante la noche, que cerrara los ojos y pidiera un deseo. 

Así lo hizo y allí estaba, mirando el parpadeo incesante de la llama y dejando pasar el tiempo esperando el milagro de que su deseo se cumpliese por efecto de esa forma votiva y representada en la lámpara que desde el salón dejaba su luz, como un faro en la noche, a través de la contraventana entreabierta. 

Sin embargo tenía tan pocas esperanzas de que su deseo se cumpliera que su escepticismo le hacía estar mas pendiente de otras cosas que tenía alrededor, como la carta que había recibido en la mañana, la música que sonaba en la cadena musical o el cuaderno de poemas en el que de vez en cuando depositaba algunos versos. 

Pero la lámpara estaba allí, había pasado ya la media noche. En realidad eran las tres de la madrugada. La llama había consumido parte de ella, de la misma forma que El había dejado transcurrir un espacio de su tiempo esperando, en razón de aquella falsa ilusión que una amiga le había formado con esa idea. 

Se preguntó hasta qué punto necesitaba la misma. En realidad tenía todo lo que una persona normal puede desear: Salud, dinero, estabilidad... ¿qué le faltaba? Difícil pregunta, ¿verdad?. Eso fue lo que se dijo a sí mismo hace unas horas cuando encendió la lámpara. Pero sí, quizás como a toda persona humana le faltaba algo o para ser más exactos le faltaba alguien. 

En este caso echaba en falta a esa persona que podía compartir su tiempo y a la que podía dedicarse en cuerpo y alma. Quizás a esa musa imaginaria que tantas veces había soñado y reflejado en sus poemas. Solo que esta vez deseaba que fuera algo real y por eso había encendido la lámpara con esa esperanza de que, aunque fuera en su imaginación, surgiera esa respuesta y pudiera sentir a su lado a la persona deseada. 

¿Pero era eso lo que buscaba? Acababa de pensar en una persona deseada, no en una persona amada. No, se dijo, no es eso. Lo que busco es a la persona que pueda amar y a la vez de la que pueda recibir todo lo que ella tiene para entre los dos poder compartir ese mundo maravilloso y mágico del amor. 

¡Amar, amor...! Benditas palabras, pero ¿dónde estaban, dónde se encontraban? ¿hasta qué confines de la tierra debería arrastrarse para conseguir dar y recibir ese sentimiento? ¿acaso le estaba negado amar a él, la persona que todo el mundo tenía por alguien sensible y lleno de ternura? ¿o es que acaso lo que él creía buscar en el amor, no era más que un simple sueño e ilusión? 

¡Dios mío, no me abandones, no me dejes el silencio...! Recordaba esta súplica que hace años había salido a su cuartilla en un poema y la recordaba como si la acabara de plasmar ahora mismo. Era más joven, estaba lleno de sueños, había amado, o al menos eso había creído él. Se enamoró perdidamente de aquella chica. Le escribió muchos poemas, compartió su tiempo y le confió sus secretos hasta que un día ella desapareció de su vida. Simplemente se fue sin decirle nada. 

La realidad era así de cruda y bien lo sabía. Por eso, desde entonces, se había refugiado en su mundo. Ese mundo pequeño y grande, a la vez, de los sueños. Allí estaba a salvo o al menos eso creía él, aunque a veces le recorriera el cuerpo un pequeño escalofrío al notar todo lo que le faltaba y lo que no podía dar por no exteriorizar a una persona real sus sentimientos. 

Y ahora, en la noche de este día que acababa y cuando las estrellas se iban retirando para dar paso a la madrugada, estaba ante su mesa, con el cuaderno abierto, la pluma en la mano, escribiendo unos versos y mirando de vez en cuando a la lámpara de la esperanza. 

De pronto se fijó en la carta recibida en la mañana. La abrió y volvió a leer el escrito. Ya lo había hecho varias veces durante el día, pero ahora algo le llamó la atención y eran unas líneas que decían así: "...ante la situación creada en casa mis padres me han dicho que debo casarme con este chico, más no sé qué hacer. Tú ¿qué opinas, qué me aconsejas?..." 

¡Cómo no se había dado cuenta!, tenía la respuesta allí delante. Durante todo el día la había tenido ante sus ojos sin darse cuenta. Miró la lámpara y vio con asombro que su luz parpadeante había desaparecido ya que estaba apagada, mientras una fina columna de humo se alzaba en la habitación. 

No, aquella no era una carta y ahora lo comprendía bien. Era una pregunta directa. Ella le estaba preguntando qué debería hacer, si en realidad debería casarse con la persona que no amaba o si por el contrario debía esperarle a él, la persona que siempre había amado. 

Se levantó y corrió al teléfono, pero al llegar a el se detuvo de repente. No, no eran horas de llamar, lo haría por la mañana y le diría que le esperara, que tenían que hablar y decirse tantas cosas, quizás todas las que ambos habían retenido durante mucho tiempo en sus corazones, ya que siempre, desde que se conocieron se habían amado y ese sentimiento era algo que había nacido de una manera espontánea, sin que se dieran cuenta y ahora, cuando a ella se le presentaba una oportunidad, le llamaba en ese escrito para preguntarle qué debía de hacer. 

Se levantó y acercándose a la ventana tomó la lámpara, la famosa lámpara de la esperanza en la que nunca había creído. Cerrando los ojos besó el plástico, aún caliente, como si estuviera depositando ese beso en los labios que tan bien conocía. 


Rafael Sánchez Ortega ©

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La esperanza es algo sutil que siempre nos dicen que jamás hemos de perder. La mayor parte de las veces, las respuestas a nuestros deseos o a nuestras preguntas, la tenemos delante de los ojos, pero perdidos en lo cotidiano, no nos damos cuenta, simplemente somos incapaces de verlo. Por eso es bueno tener esperanza en que la respuesta llegará, al serenar la mente, al no obsesionarnos con la idea de encontrar dicha respuesta, esta nos llega como en la historia que hoy os comparto… No olvidéis mantener encendida la vela de vuestra esperanza en la ventana del alma ni permitáis que se cierren las puertas de vuestros corazones, para que cuando la esperanza llegue, pueda entrar en ellos,


Drisana  


miércoles, 7 de octubre de 2015

REZARÉ (Preghero) - Adriano Celentano


REZARÉ
(Preghero)

Rezaré por ti, que me diste tu amor
Y por ti mi dolor rezaré.
Yo no sé porqué... tu querer fue mi cruz
Y la luz de un altar te brindé.

No sé si llorar consuela... mi sed
Si Dios quiere escucharme Rezo 
por el beso que jamás olvidé 

Mi plegaria hasta el cielo... yo elevo por ti 
Te amaré solo a ti con ansiedad 
De que seas feliz hasta la eternidad 
Yo te juro que te quiero... 
Y mi verdad es que te amo, te amo tanto
Que sin temor hoy le pido al Señor 
oiga mi plegaria de amor 
De amor por ti...de amor.

Te amo, te amo tanto que sin temor
Hoy le pido al Señor.... 
oiga mi plegaria de amor 
De amor por ti 
Es que te amo tanto, te amo tanto
Que sin temor, hoy le pido al señor
Oiga mi plegaria de amor de amor por ti, 
De amor por ti…


Adriano Celentano

MUY JUNTOS - Salvatore Adamo



MUY JUNTOS

Mi amor... debes saber 
Que antes de encontrarte 
Yo, ya te conocía... ya te acariciaba 
A latir empezaba mi amor 
Hacia tu mirar, que, no me vio 
Pero yo, te nombraba en mis noches 
Con gran ilusión 
Y así me despertaba 
A la ternura... a tu ternura... 
Y fuimos por el camino... 
Muy juntos... muy juntos... 
El alba sonriendo amaneció segura 
De que serías en mi soledad... ternura 
Y sé que al fin del tiempo que murió 
Más allá del sufrir y el dolor 
Más allá de la noche y el sol 
Está tu gran amor 
Entonces renací... 
A la ternura.... a tu ternura 
Después otra vez al caminar 
Muy juntos... muy juntos... 
En tus pestañas hay un vuelo de golondrinas 
Que balancean cegadas por tu luz marina 
Maldigo el tiempo aquel que aún yo no te conocía 
Más yo ya te soñé al llegar mi juventud 
El tiempo que viví 
Sin la ternura... sin tu ternura... 
Y aún más allá nuestro sueños irían 
Muy juntos... muy juntos.... 
Muy juntos... muy juntos... 


 Salvatore Adamo

ME QUEDARÉ AQUÍ


ME QUEDARÉ AQUÍ

Me quedaré aquí,
viendo pasar las horas
sin más pensamiento
que la vida que perdí.
Los sueños rotos
como mariposas
de alas quebradas,
que yacen inertes a mis pies.
Me quedaré aquí,
recordando otro tiempo,
otro lugar, otro cielo,
aquello que pudo ser
y nunca fue.
Aquello que ya nunca será.
Me quedaré aquí,
tiritando de frío
en medio de tanta soledad.
Huérfana de amores,
rica de olvidos,
con un corazón dolorido
que sangra y sufre,
sin querer, aún a su pesar.
Me quedaré aquí, sí...
Me quedaré aquí,
esperando sin prisa
por si un día lejano
el amor volviera a pasar
y mirándome a los ojos
se apiadara de mi alma
y tomándome de la mano,
me volviera a besar.


Carmen
(7 de octubre del 2015)


Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



SOLEDADES


SOLEDADES

Siempre estuvo sola, pero nunca imagino que existiera otra soledad más profunda que la que ella tan bien conocía. Él la elevó al cielo solo para dejarla caer al abismo más profundo, no una ni dos veces, tantas que ya perdió la cuenta o tal vez dejo de contarlas creyendo que así el dolor sería más fácil de sobrellevar. Y ella, siempre enamorada, volvía a caer una y otra vez. Regresaba a su lado, mendigando un poco de calor, una pizca de ese amor que él pregonaba sentir por ella a quien le quisiera escuchar.

Siempre estuvo sola en realidad. Pero nunca estuvo más sola que ahora, cuando por fin comprendió que lo mejor para los dos era que se quedara para siempre oculta entre las sombras sin vida de su soledad.

En aquellas desoladas soledades, desnuda de todo, quizás pudiera encontrar su verdad y su paz.

martes, 6 de octubre de 2015

SIN TI


SIN TI

Pasan las horas,
los días y semanas,
se cumplirá un mes en breve 
y a ese se sumaran muchos más.
Cansada de todas las veces
que me echaste de tu lado,
cansada de volver
como un perro fiel a tus pies
para lamer tu mano.
Cansada de esperar
la nueva patada
que me proporcionaría
el gran amor
que según tu me tenías.
Cansada de tus insultos,
de tus destratos,
de tus celos
y tus rabias infundadas.
Cansada de un amor
que sutilmente me dañaba,
me ahogaba,
me asfixiaba.
Cansada de quererte siempre
y de que tu no me dieras cuartel,
hoy... ¡Hoy apuesto por mi!
El tiempo que todo lo cura,
si bien no cerrara mis heridas,
sí mitigara la pena
honda que me tiene atrapada
y podré soltar amarras,
esas amarras que me atan a ti.
Hoy decido, simplemente...
¡... Simplemente vivir!
Aunque tu no estés,
aunque tenga que seguir sin ti.
Prefiero una soledad digna
a una relación que no me aportó 
nada más que dolor y desprecio
y estoy segura de que esto,
también servirá para ti.
Es lo que tu quisiste,
lo que desde un principio buscabas.
Yo sin ti y tu sin mi,
no hacen falta más palabras
y aunque aún me queden
por derramar muchas lágrimas,
atrás ira quedando tu recuerdo
y el amor que guarde por ti.
Polvo serás en mi camino,
camino que sin mirar al pasado,
sin ti, habré de seguir.


Carmen
(6 de octubre del 2015)


Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo




FINAL


Ilustración de
Glen Preece


FINAL

Todo termino...
Lo que nunca debió comenzar
llegó a su final.
Tristeza que aflora
desde las heridas
causadas en el alma.
Fueron dardos tus palabras,
venablos envenenados
cubriendo de flores ensangrentadas
la nivea sombra de mi piel.
Y mi corazón mancillado,
pisoteado y mutilado,
se desdibuja con tanto dolor.
Es el fin...
El final por fin se dio.
La ruptura definitiva
cerrando las puertas de salida,
ahogando  el grito
que nace en el pecho y muere,
flor de un día,
huérfano de amor.
Pudo ser tan sencillo,
tan simple
y sin embargo
tuviste que ensañarte
maltratando mi alma,
queriendo cubrir tu culpa
como si no tuvieras pecado,
acusándome de tu abandono,
tu huída, tu adiós.
Decepcionado...
Decepcionado de quien
siempre te apoyo...
Decepcionado de quien
siempre te fue fiel,
siempre fue sincera,
la parte más sincera
en esta equivocada relación.
Decepcionado...
Jamás te preguntaste
dónde quedaba
mi propia decepción.
La decepción de descubrir
que estaba errada y aún así...
Aún así, una y otra vez,
darle otra oportunidad a tu amor.
Llego el final...
Nada queda de tus promesas,
nada queda de aquel supuesto amor.
Llego el final...
Hubiera sido tan fácil...
Hubiera sido tan sencillo...
Si tan sólo me hubieses dicho adiós.


Carmen
(5 de octubre del 2015)



Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo


jueves, 1 de octubre de 2015

LLEGARÁ UN TIEMPO...




LLEGARÁ UN TIEMPO...

Llegará un tiempo,
en el que tu recuerdo
ya no sea mas que un simple
y lejano recuerdo.
Un instante, un momento
en el devenir de mi vida.
Un sueño que se fue 
convirtiendo en pesadilla,
algo que me llegó 
como un castigo,
un tormento.



Llegará un tiempo,
en el que mi corazón asuma
este dolor que hoy me asfixia.
Esta amargura que rezuman
mis heridas más profundas.
Estas lágrimas que derramo
por quien no mereció mi amor.
Llegará un tiempo sí,
en el que ese dolor que hoy
lacera mi alma pase
y me ayude a cambiar
para mejor.


 

Llegará un tiempo,
otro día, otro momento,
en el que abriré los ojos al Universo
y comprenderé que no es el fin.
Que nada terminó con tu marcha,
que tu abandono solo me enseñó
que la vida fluye y sigue,
como yo misma he de seguir.
Tropece y cai pero
llegará un tiempo
que todo encaje y vuelva a sonreír,
vuelva a ser el Ser que un día fui.



Llegará un tiempo
donde las lágrimas ya no sean
estas lágrimas de dolor
que hoy me ocupan,
donde las lágrimas sean
tan solo provocadas por la risa.
La risa feliz de quien 
tras pararse en el camino entiende,
que los días son hermosos
cuando nos levantamos
con ganas de vivir.


Llegará un tiempo
en el que por fin caiga en la cuenta
de que nadie es imprescindible,
que nada se para y todo sigue,
que las heridas las cura
precisamente el tiempo que transcurre,
que el dolor se mitiga
cuando  logramos ver las señales
que nos muestran que no estamos solos,
que pese a todo,
no soy la única que sufre
ni he de esperar que 
la tormenta pase,
sino que he de enfrentar la vida
y aprender a ser nuevamente feliz sin ti.

Llegará un tiempo...

Y en eso estoy, aprendiendo...
Aprendiendo a bailar bajo la lluvia,
sonriendo nuevamente,
dejándome vivir.


Carmen
(1 de octubre del 2015)



Copyright©


"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...