Que no es que yo lo sienta así, pero es lo que me dicen los médicos y lo que me repite todo el mundo.
Que mi corazón se desboca en un coqueteo infernal con la muerte, persiguiéndola a deshora cuando más tranquila me encuentro, robándome el aliento y ahogándome en el suspiro agonizante de alguien a quien le falta el aire. Abocándome a un abismo de negrura insondable.
Sí, aun así, sigo viva.
Como un milagro que no quiere que se le olvide. Como alguien que de no querer ser ni sentir, ni es ni siente y se pierde en la niebla del olvido.
Y... Sigo viva.
Aunque no quiera, aunque persiga a la muerte que se esconde de mi y me huye como si yo fuera la peste.
Sigo viva.
Aunque quizás no sea cierto y ya este muerta desde siempre. Puede que solo sea un sueño en la mente de un loco que juega a ser un dios indulgente mientras manipula mi tormento.
Pero no, eso sería rizar demasiado el rizo. La verdad es que sí debo estar viva, pues respiro y tengo frio y hablo y camino. Deberé aceptar el hecho, la realidad abrumadora de que la vida, mi vida, sigue adelante. Levantarme y tomar las riendas de mi destino.
Y... Sí... Sigo viva.
Y ahora que lo pienso, creo que eso de estar viva va a gustarme. Si lo pienso, noto que se dibuja una sonrisa en mi boca y hasta puede que mi suerte cambie y le encuentre sustituto a quien me abandono a mi suerte sin pensar si moriría de soledad o sería el dolor quien me asesinase.
Lo acepto, sigo viva. Mañana cuando el alba venga a buscarme, beberé la vida a bocanadas profundas de aire.
Y... Sigo viva...
Aunque esto lo acepte, será a partir de mañana, pues esta noche, esta noche todavía deseo seguir sintiéndome muerta.
Esta noche la luna tiene un brillo especial. El frio le pone un halo de nebulosa, como queriendo proteger con un velo su hermosura.
Es la compañera de mis noches de insomnio, mi paño de lágrimas. Ella sabe de todos mis dolores, de mis penas, de mis ausencias.
Esta noche más que ninguna, aguardaré la caricia de la luna cuando envuelta en el silencio se acerque a mi. Y soñaré que todo pasará y la vida seguirá, que el tiempo curará las heridas y habrá un nuevo amanecer para mi.
Son tan cortas las noches y tan largos los días.
No quiero que llegue el alba con su cielo gris ni que el sol mortecino del invierno brille sobre mi. Quiero quedarme en las sombras de esta noche fría, dejar que la luna me de consuelo en su abrazo y me acompañe mientras llega el fin.
Sé que te pasa, que te ha pasado alguna vez. Te pasa que el amor estalla en tu pecho. No es el enamoramiento de la juventud, ese que revoluciona las hormonas, no, es ese otro que sientes tan adentro que no te deja respirar, que te gustaría salir a los caminos, contar a todos lo que te ocurre para entregarlo sin miedo a que te tachen de loco o excéntrico. Es un amor intangible que asoma por las lágrimas, por los latidos acelerados del corazón. Amor que no es de nadie y es de todos, apresurado, que quiere salir a la luz a toda prisa, que tiene miedo a quedarse encerrado, a consumirse sin entrega. Es amor que no repara en los daños recibidos, en las veces que se ha estrellado contra la indiferencia, contra el olvido. Amor que alguien sembró en minúscula semilla y que, a lo largo de tu existencia, ha ido creciendo como árbol frondoso plantado en medio de la intimidad de tu ser. Amor que exteriormente no se nota, nadie lo ve, pero que tú lo estás dando en cada mirada, en cada beso, en cada palabra, en cada apretón de manos, en cada sonrisa y hasta en cada llanto. Amor que rebasa los límites de la familia y el hogar. Amor que sólo tiene una salida, posarlo, volcarlo, donarlo sin reservas, sin miramientos, sin nombres ni rostros, que nunca se consume por más que lo desparrames.
Amor para volcar en un blog y que haya o no quien lo recoja, quien lo entienda, sin reciprocidad, sin palabras de agradecimiento, con reproches o sin ellos...
Desde aquí, mi agradecimiento para ti, Militos. Por tus hermosos escritos, por ser, por estar y sobre todo, por haber aceptado mi pedido y haberme dado permiso para compartir tu escrito.
*Ángel Sanz Goena es, según el mismo se define en su perfil de twitter, un poeta y filósofo aragonés Peregrino del sendero del humanismo y la espiritualidad.
Yo añadiría basándome en sus escritos y habiéndole escuchado en sus videos, que Ángel es un hermoso Ser. Una mente preclara y un corazón enorme y amoroso. Aquí os dejo diversos link para aquellos que os sintáis atraídos o interesados en conocerle: