Cuando ella está apunto de superar el año de luto por su ausencia, él reaparece de nuevo en su vida rompiendo su silencio y vuelve a desaparecer tras acusarla otra vez, hacerla sentir culpable, obligándola de nuevo con su abandono a dar un paso atrás y reabriendo viejas heridas que ella creyó curadas en su pobre y maltrecho corazón.
“Tenemos que ser como la luna”, decía y repetía uno de los ancianos de nuestro pueblo, Kabati, en África. Cuando íbamos al río a por agua, o a los campos a trabajar, o a cazar, o a extraer la savia de las palmeras, nos lo decía una y otra vez sin explicarlo nunca, sin decir otra cosa, sonriente y sabio, sentado a la puerta de su casa. Yo le oía siempre sin entender, y tampoco me preocupaba por saber qué quería decir. Por fin un día me entró curiosidad y le pregunté a mi abuela, “¿Qué quiere decir ese anciano cuando nos dice que tenemos que ser como la luna?”. Ella me explicó. Me dijo que era un dicho para recordarnos que teníamos siempre que ser considerados y delicados con los demás. “La gente se queja cuando hay mucho sol y el calor se hace inaguantable, y también se queja cuando no hay sol y está nublado y llueve y nos mojamos y tenemos frío. Se quejan cuando el sol luce, y se quejan cuando no luce. Pero nadie se queja de la luna. La luna aparece en el cielo, más grande o más pequeña, más pronto o más tarde, pero siempre suave y delicada, y nadie se queja de ella. Al contrario, todos se alegran al verla. Y además varía de aspecto y de hora, mientras que el sol es siempre igual y aburrido. Cuando la luna se esconde y no aparece en toda la noche, nos hace desearla y esperarla con ilusión. Y cuando se muestra redonda y completa en toda su belleza, bailamos toda la noche y nos contamos cuentos unos a otros y nos sentimos felices. Por eso nos dicen que tenemos que ser como la luna. Suaves y delicados con todos. Alegres y entretenidos. Acuérdate siempre.” Ishmael Beah. Del libro: Un largo camino. Memorias de un niño soldado
acariciaré tus labios con la suavidad de una lágrima,
lloveré por sorpresa y a destiempo para que acabes empapado
de mí.
Y tú te volverás poco a poco un ser acuático,
hasta que desees haberte sumergido en el verde de mis ojos,
porque habré entrado en tu cuerpo y formaré parte de ti,
y cada vez que pase por tu corazón escribiré mi nombre de
sangre y agua.
Y entonces comprenderás que yo era la única persona del
mundo
que podía haberse fundido en uno contigo.
Irela Perea*
"Seré Lluvia" de Irela Perea
Recitado por Patty Betancourt Guerra
Melodía: "Invisible"
*Irela Perea (Madrid, 1973) es una de las poetas urbanas
más seguidas y mejor valoradas en Internet. Licenciada en Filología Hispánica,
fue una de las grandes protagonistas de la Revolución Poética en los inicios de
Facebook, que sacó a la poesía de las escuelas y de las estanterías con polvo
para convertirla en un grito de expresión anímica y en un fenómeno de fans sin
precedentes en la historia de la literatura.
Las publicaciones de la autora en las redes sociales
llegan a un millón de lectores, que se identifican con la intensidad emocional
de sus textos, y admiran su esmerado uso del lenguaje y su búsqueda constante
del valor poético.