miércoles, 6 de diciembre de 2017

ÁNGEL DE LA MUERTE


ÁNGEL DE LA MUERTE

Has llegado para secar mis lágrimas
con el suave roce de tus alas.
Para cerrar las heridas de mi alma,
para regalarme el olvido que tanto buscaba.
Y cuando cierres mis ojos
con tus besos de nieve
y selles mis labios para siempre
con tu gélido aliento,
he de entregarte la vida,
esta vida que ya no me sirve de nada.


Carmen

(6 de diciembre del 2017)


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"Omnia mea mecum porto"

lunes, 4 de diciembre de 2017

HOLLOW TALK by Choir of young Believers


HOLLOW TALK 
by Choir of young Believers

CHARLA HUECA

Ecos que empizan como una cruz en ti,
Ruidos temblorosos que vienen demasiado pronto.
Movimientos espaciales que se parecen a ti,
Resonando tu máscara o enemistad.
una conversación vacía y una chica hueca,
traendo esto desde la raíz donde nace el dolor.

Nunca dijo que era bueno, nunca dijo que estaba cerca,
Las sombras se levantan se levanta y tu estás aquí.

Y luego tu terminaste;
tu lo terminaste,
Y todo
Regresa hasta donde comenso.

El silencio se apodera de una sala abarrotada,
La luz esclarece más pronto que un respiro.
La oscuridad se levanta en todo lo que haces,
De pie y va a través de la habitación.
Movimientos espaciales que son mariposas
Las Sombras se dispersan sin fuego.

Nunca ha sido malo, siempre ha sido verdad,
silenciosos susurros de las cosas que ella moverá

Y luego tu terminaste;
tu lo terminaste,
Y todo
Regresa hasta donde comenzo.

Nunca se dijo que era bueno, nunca se dijo que era nuevo,
silenciosos susurros de las cosas que sentimos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

EL PERDÓN


EL PERDÓN

Por las veces que me engañaste 
Por los hijos que no me diste 


Las promesas que no cumpliste 
Y los besos que no sentiste 
El perdón... 

Por haberte callado tanto 
Las mujeres que mantuviste 
Por los abrazos manipulados 
Por los enfados descontrolados 
El perdón... 

Te lo da Dios 
Pero yo no 
Por creerte que eras mi dueño 
Manipulando todos mis sueños 

Enredándome con caricias 
Engatusándome con mentiras 
El perdón... 

Por haberte sentido sucio 
Con el amor que mi amor te daba 
Despreciándome con silencios 
La avaricia tu viva estampa 
El perdón... 

Te lo da Dios 
Pero yo no 
Tú te has burlado de mí 
Pero ha llegado tu fin 

Te lo da Dios 
Pero yo no


Diana Navarro

ME LIBERO DE TI


ME LIBERO DE TI

Me libero de ti,
de tu recuerdo,
de tus ofensas,
de tus engaños,
de todas tus humillaciones
y tus desprecios;

me libero de la culpa,
de los errores,
de mis inseguridades,
de las cartas sin responder,
de mis malas decisiones.

Me libero de los días,
de las noches,
de los besos,
de las peleas,
de tu aroma,
de tu mirada,
de tus abrazos,
de tus palabras;

me libero de ti,
del inmenso amor
que aún te tengo,
de las mentiras que me hicieron creer
que sentías lo mismo por mi,
de las cosas que nos unían
y que murieron en el camino.

Me libero de todo
lo que tenga que ver contigo
y te dejo ir,
desde este momento
tú eres menos que nada para mi.


"Cartas a destiempo"
Edimar HerCor


Fuente:http://www.bonsaisgigantes.net/



"Mira lo que te has perdido"
Diana Navarro


Quizas, donde dice "palomita" debiera decir "polillita", para que se ajustara mejor a la realidad.

sábado, 2 de diciembre de 2017

MUJER DESNUDA Y...


MUJER DESNUDA Y...

Sí, eso soy,
una mujer de alma desnuda
entre las oscuras sombras.
Una mujer llorando a solas
sus noches sin lunas
y sus días sin auroras.

Eso soy,
una mujer desnuda
y siempre sola,
abandonada a su suerte,
una mujer que aprendió
de la vida a caminar sola.

Sí, eso soy...
Una mujer de alma desnuda
y corazón ardiente
que apacigua las sombras
iluminando la muerte que atraviesa
su  pensamiento cada hora.

Eso soy...
Una mujer desnuda
que creyó encontrar en ti,
en tus brazos, 
el abrigo,
cuya falta hoy la asombra.



Carmen

(2 de diciembre del 2017)



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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo







Una mujer desnuda y en lo oscuro.

Poema de Mario Benedetti

Canta Joan Manuel Serrat




EL TIEMPO QUE PASA...


EL TIEMPO  QUE PASA...

El tiempo pasa...
Pasa y asola mi alma
cansada de esperarte,
languidece de dolor
entre las paredes
en penumbra de nuestra casa
y el viejo piano
que te vio deleitarme
con su música
a sucumbido a la soledad
de sus cuerdas flojas
y sus teclas mudas.
Mudas de tus manos,
del roce de tus dedos.
Mudas y lánguidas como yo misma,
como mi cuerpo que te añora,
como el tiempo que pasa
y no se detiene,
mientras el viento 
arrastra las partituras
de nuestra historia
lejos, muy lejos
y se lleva con el mi vida,
mi vida que ya para nada me sirve,
que sin ti, sin tu presencia,
para nada quiero.


CARMEN

(2 de diciembre del 2017)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

*
*
*

*Mi agradecimiento a Maga Gabi, que con el regalo de esta imagen en su grupo "Tintas Nocturnas", ha inspirado estas letras.






Chopin 
- Spring Waltz (Mariage d'Amour) -

LOS BESOS


LOS BESOS

A los dos les faltaron los besos, les sobraron las ganas y entre las faltas y las sobras, se les fue la vida. Les robaron los sueños a las esperanzas y siguieron sus caminos con las almas rotas, escarchadas de hielo, húmedos de llanto los corazones de ambos... Dos,  simple e infinitamente solitarios... Dos, eternamente desolados.


Carmen

(2 de diciembre del 2017)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



"Un beso de esos"
Zenet

LÁGRIMAS


"El lenguaje de las lágrimas"
Foto de Pedro Luis Raota


LÁGRIMAS

Podría contar que estoy hecha de lágrimas. Que en vez de sangre, corren raudales de llanto por mis venas. Llanto amargo que siempre me acompaña, desde mi niñez hasta ahora y que seguirá acompañándome eternamente.

Sí, podría contaros que estoy hecha de lágrimas.

Cada recuerdo mío es un recuerdo que termina en llanto. No guardo palabras amables ni caricias suaves ni besos ni abrazos en los bolsillos de mi pasado. Tan sólo tengo memoria de la eterna soledad que siempre me ha rodeado.

Guardo recuerdo de promesas incumplidas, de amores falsos, de esperanzas fallidas, de inmensos dolores e infinitos llantos. 

Todos mis intentos por ser feliz, han terminado siempre en eso, en llanto. Lágrimas saladas que bañan mi cuerpo desnudo en medio de la más grande de las soledades y me van ahogando.

Soy sólo una niña perdida a la que nadie enseño a nadar y que de tanto ir a contracorriente sola, perdió la esperanza y las ilusiones y mato los sueños que para ella significaban tanto.

Podría contar que estoy hecha de lágrimas... Sí, podría... Pero entonces recuerdo que a nadie le importan mis penas ni me sacará de encima el miedo ni secará jamás mi llanto y entonces me pongo en pie y sigo, como siempre sola, paso a paso caminando.


Carmen

(2 de dieciembre del 2017)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

jueves, 30 de noviembre de 2017

LA MUERTE DE LA POLILLA. The Death of the Moth, Virginia Woolf (1882-1941)


LA MUERTE DE LA POLILLA.
The Death of the Moth, Virginia Woolf (1882-1941)

No es propio llamar polillas a las que vuelan durante el día. No estimulan en nosotros esa placentera sensación de noches veraniegas oscuras y de hiedra en floración que la variedad más común, de alas secundarias amarillas y que duerme a la sombra de la cortina, nunca deja de provocarnos. Son criaturas híbridas, ni alegres como las mariposas ni sombrías como las de su propia especie. No obstante ello, el espécimen presente, con sus estrechas alas color paja, orladas con borlas del mismo color, parecía satisfecha con la vida.

Era una mañana placentera a mediados de septiembre, suave, benigna y sin embargo con un aire más nítido que el de los meses de verano. El arado dejaba ya surcos en el campo frontero a la ventana y allí donde la reja había estado la tierra quedaba plana y brillaba de humedad. Tal vigor llegaba de los campos y de las colinas lejanas, que era difícil la exigencia de mantener los ojos sobre el libro. También las cornejas se dedicaban a una de sus festividades anuales; planeando sobre las copas de los árboles hasta simular que una red vasta, hecha con miles de nudos negros, había sido lanzada al aire; la cual, tras algunos momentos, se hundía lentamente en los árboles, hasta que cada rama parecía tener un nudo negro en la punta.

De pronto la red era lanzada al aire de nuevo, en un círculo mayor ahora, en medio de un clamor y una vociferación extremos, como si el verse lanzado al aire y vuelto con lentitud a las copas de los árboles fuera una experiencia tremendamente excitante.

La misma energía que inspiraba a las cornejas, a los labriegos, a los caballos e incluso, se diría, a las leves colinas desnudas, enviaba a la polilla, en plena agitación, de un lado al otro del cuadrado formado por el panel de la ventana. Era imposible no observarla. Se estaba, de hecho, consciente de un extraño sentimiento de piedad por ella. Esa mañana las posibilidades de gozo parecían tan enormes y tan variadas, que sólo tener en la vida el papel de polilla, y encima de una polilla diurna, sonaba a un destino duro, como patético era su celo de disfrutar en plenitud esas magras oportunidades.

Volaba con energía hasta una esquina de su compartimento y, tras aguardar allí un segundo, hacia la opuesta. ¿Qué le quedaba sino volar hasta la tercera esquina y luego la cuarta? Era lo único que podía hacer a pesar del tamaño de las colinas, la anchura del cielo, el humo lejano de las casas y, de vez en cuando, la voz romántica de un vapor allá en el mar. Lo que podía hacer lo hacía. Observándola, se diría que una fibra, muy delgada pero muy pura, de la enorme energía del mundo había sido introducida en ese cuerpo débil y diminuto. Tan a menudo como ella cruzaba el panel podía yo imaginar que se hacía visible un hilo de la luz vital.

Era apenas o solamente vida.

Sin embargo, por ser una forma tan pequeña y tan sencilla de la energía que se iba introduciendo por la ventana abierta y forzando su curso por tantos corredores estrechos e intrincados de mi cerebro y del de otros seres humanos, algo había en ella de maravilloso y a la vez patético. Es como si alguien hubiera tomado un abalorio de pura vida para dotarlo, del modo más ligero posible, de vello y plumas, poniéndolo a danzar y a zigzaguear para mostrarnos la verdadera naturaleza de la vida.

Así expuesto, era imposible olvidar la maravilla de todo aquello. Se es proclive a olvidarse de la vida, viéndola encorvada y dominada y aderezada y oprimida de modo tal que ha de moverse con la mayor circunspección y dignidad. Uña vez más, la idea de todo lo que esa vida pudiera haber sido de nacer con cualquier otra forma, nos hace ver con una especie de piedad sus sencillas actividades.

Al cabo de un tiempo, al parecer cansada de sus danzas, se posó en el borde de la ventana, al sol. Habiendo terminado el curioso espectáculo, me fui olvidando de ella. Luego, cuando levanté la vista, atrajo mi mirada. Intentaba reanudar su baile, pero parecía tan rígida o tan torpe que sólo pudo aletear hasta la base del panel. Y en el intento de cruzarlo de un vuelo, fracasó. Ocupada en otras cuestiones, por un tiempo observé aquellos intentos fútiles sin pensar, esperando inconscientemente que la polilla reasumiera su vuelo, tal como se aguarda que una máquina, detenida por un momento, arranque de nuevo sin buscarle la razón del fallo.

Al cabo de tal vez siete intentos, resbaló del borde de madera y cayó, con un revoloteo de alas, de espaldas en el antepecho de la ventana. El desamparo de su actitud me alertó. De pronto me vino la idea de que estaba en dificultades, de que ya no podía levantarse, de que sus patas luchaban en vano. Pero cuando acerqué el lápiz pensando en ayudarla a enderezarse, comprendí que ese fracaso y esa torpeza eran el acercamiento de la muerte.

Abandoné el lápiz.

Las patas se agitaron una vez más. Miré como buscando al enemigo contra el cual la polilla luchaba. Miré hacia el exterior. ¿Qué había ocurrido allí? Presumiblemente era mediodía y toda labor había cesado en los campos. Calma y silencio reemplazaban a la animación anterior. Los pájaros se habían alejado, para alimentarse en los arroyos. Los caballos estaban inmóviles. Sin embargo y pese a todo allí fuera estaba el poder, masivo, indiferente, impersonal, sin prestar atención a nada en lo particular.

Por alguna razón opuesto a la pequeña polilla color paja. Era inútil intentar algo. No quedaba sino observar los esfuerzos extraordinarios hechos por aquellas patas diminutas contra un destino cercano que podía, de proponérselo, sumergir una ciudad entera y no sólo una ciudad sino masas de seres humanos. Nada, lo sabía, tenía oportunidad alguna contra la muerte. No obstante, tras una pausa de agotamiento, las patas volvieron a estremecerse. Esta protesta última era soberbia; y tan frenética, que la polilla consiguió al fin enderezarse.

Desde luego, nuestras simpatías estaban todas con la vida. Además, no habiendo nadie que se preocupara o se interesara, este esfuerzo gigantesco por parte de una polilla insignificante y en contra de un poder de tal magnitud, para conservar lo que nadie más valoraba o deseaba, conmovía de un modo extraño. De nuevo, de alguna manera, veíamos vida, un puro abalorio. Levanté el lápiz una vez más, incluso sabiéndolo inútil. Pero según lo hacía, asomaron las señales inequívocas de la muerte. El cuerpo se relajó para en un instante quedar rígido.

La lucha había terminado. Aquella criatura pequeña e insignificante conocía ya la muerte. Al mirar esa polilla muerta, me llenó de asombro este diminuto triunfo marginal de una fuerza tan grande en contra de un antagonista así de menor. Tal y como la existencia había sido extraña unos minutos antes, extraña era en este momento la muerte. La polilla, habiéndose enderezado, yacía ahora en un sosiego de lo más decente y resignado.

Ah sí, parecía decir, la muerte es más fuerte que yo.



Virginia Woolf (1882-1941)

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*La muerte de la polilla (The Death of the Moth) es un ensayo de la escritora inglesa Virginia Woolf (1882-1941), publicado en la antología de 1942: La muerte de la polilla y otros ensayos (The Death of the Moth and Other Essays).

La muerte de la polilla, nos plantea una situación cotidiana que súbitamente se convierte en algo trascendente: ella se encuentra leyendo en un cuarto; de afuera se manifiestan señales de una fuerza, una energía, que no le permite mantener la atención sobre el libro. Es la vida, representada en una simple polilla, quien la interrumpe.

De este modo Virginia Woolf nos transporta en un viaje maravilloso sobre lo grandiosa y patética que es la vida, un viaje que no está libre de peligros; por el contrario: en cada paso, en cada encuentro con la polilla, uno arriesga su propia existencia.

En resumen: podríamos decir que La muerte de la polilla examina de forma fantástica el sentido de la vida y la muerte.



lunes, 27 de noviembre de 2017

ASÍ FUE LO QUE PASÓ


ASÍ FUE LO QUE PASÓ

“Lo tuyo fue la intermitencia y la melancolía, 
lo mío fue aceptarlo todo por que te quería.”

-Ricardo Arjona-



“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, 
y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. 
No nos contaron que ya nacemos enteros, 
que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas 
con la responsabilidad de completar lo que nos falta.”

-Jhon Lennon-



“No me interesa que me quieras “mucho”, 
sino que me quieras bien y cada día mejor. 
El amor no es cuestión de cantidad”.

-Walter Riso-



"Es tan corto el amor y tan largo el olvido..." 

– Pablo Neruda – 





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