Te extraño en las cosas pequeñas,
aquellas cosas tan tuyas y mías
que no conocía nadie más.
Extraño las palabras calladas,
las que me decías tan sólo
con posar tus grises ojos en mi.
Extraño la caricia furtiva
de tu temblorosa mano
cuando se cruzaba,
como sin quererlo,
en el camino de mi mano.
Extraño tanto tu risa clara
que ponía pinceladas de alegría en mí
mientras inundaba de paz mi alma.
¡Cómo te extraño!
Te extraño y envidio a la muerte
que te tiene preso en sus brazos
mientras se ríe de ti y de mi.
No nos venció el tiempo amor,
nos venció la mala suerte,
pero aunque hoy te halles lejos
y seas de la parca amante,
conmigo quedó lo mejor de ti.
Quedó la esencia del amor vivido,
la plegaria muda que me enseñaste
y me da fuerzas para seguir.
Carmen
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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

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