martes, 31 de marzo de 2015

“ODA A LA INMORTALIDAD” - - William Wordsworth


"ODA A LA INMORTALIDAD"


Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.

Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo…

En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufriemiento,
y en la fe que mira a través de la
muerte.

Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme idéas que, a menudo
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.



William Wordsworth


***William Wordsworth (1770- 1850) fue uno de los más importantes poetas románticos ingleses. Junto con Samuel Taylor Coleridge, ayudó al despegue de la época romántica en la literatura inglesa con su publicación conjunta de “Baladas líricas” en 1798. Esta obra influyó indiscutiblemente en el campo literario del siglo XIX.


El carácter innovador de su poesía, ambientada en el sugerente paisaje del Lake District, en el norte de Cumberland, tiene mucho que ver en la elección de los protagonistas, casi siempre personajes humildes. El tema también radica en este ambiente, así pues siempre se sitúa en la vida cotidiana, en el día a día, y por supuesto, el lenguaje, que como corresponde es sencillo y directo.

William Wordsworth escribió este poema titulado “Oda a la inmortalidad”. Es recordado, sobre todo, porque una bellísima Natalie Wood lo recitaba en una clase de literatura, cuando su dolor era más fuerte que su esperanza. Hablo de la maravillosa interpretación que realizó en la película de Elia Kazan “Esplendor en la hierba”. Pocas veces, una película, ha contribuido tanto a la popularidad, en este caso, de un autor clásico.

Natilie Wood y Warren Beatty, nos transportaban a un pueblo estadounidense, en donde las tradiciones y las imposiciones de los padres, sacrificaban los sueños de los jóvenes.
Este es un poema bellísimo y bien estructurado.

Yo era apenas una niña que recien estrenaba su pubertad cuando ví la película "Resplandor en la hierba" y la lectura que hacia Natalie Wood este poema me dejó marcada en la memoria, creo que como a muchos de los que la vimos, esta frase ya famosa: “Aunque nada ni nadie nos devolvera aquellos dias de esplendor en la hierba, los acordaremos y fuerza hallaremos en lo que nos queda.”


ODA A LA INMORTALIDAD



ESCENA FINAL DE LA PELÍCULA "ESPLENDOR

domingo, 29 de marzo de 2015

NADA NOS VA A SEPARAR (Cruz Martínez y Los Super Reyes)




NADA NOS VA A SEPARAR
 (Cruz Martínez y Los Super Reyes)

Somos el fuego y la arena 
somos la roca y el mar 
nos hacemos bien 
y nos hacemos tanto mal 

pero los dos 
amamos por igual 
por tonterías peleamos 
pasan los días sin hablar 
te lastimas sin querer 
y luego te vuelvo a buscar 

el amor 
es aprender a perdonar 
abrázame haaoooraa 
amor ya no hay llorar 
si el sol sale mañana 
y el viento puede cambiar 
nada nos va a separar 

hay un futuro que espera 
largos caminos que andar 

juntos tu y yo 
podemos vencer aquel que esta 
por nuestro amor 
es la única verdad 
abrázame haaaoooraa 

mi amor 
ya no hay que llorar 
si el sol sale mañana 
y el viento puede cambiar 

nada nos va a separar 
no somos tan diferentes 
no existe el placer sin dolor 
así es el amoooor 

abrázame haaaoora 
mi amor ya no hay que llorar 
si el sol sale mañana 
y el viento puede cambiar 

abrázame haaaoora 
mi amor ya no hay que llorar 
si el sol sale mañana 
y el viento se puede cambiar 

nada nos va a separar 
abrázame

jueves, 26 de marzo de 2015

MI QUERIDA PRINCESA (Axel)


MI QUERIDA PRINCESA
(Axel)

No podía dejarte pasar
no podía mirarte y tratar
de pensar un segundo 
en el mundo...

Mi querida princesa
pasa el tiempo
y sigo enamorandome
cada día un poco más

Es que no te das cuenta 
que me das ganas de seguir 
adelante 
lado a lado

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí
conmigo...

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí
conmigo...

Tu figura es como un cristal
eternamente brillando
mucho más que el centro del sol
sabes siempre que hay un loco enamorado
cuidando tus pasos
tus pasos

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí
conmigo...

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí...
Sos mi sol, sos mi estrella
mis días, mis sueños 
mis noches y mucho más...
nada es malo 
mientras nos sigamos amando 
porque sin ti hace frío 

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí
conmigo...

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a dejar 
que te pase de todo aquí
conmigo...

Nunca voy a dejar 
que te pase nada
pero si voy a intentar
que pases tu vida aquí 
conmigo


lunes, 23 de marzo de 2015

SU ULTIMA CENA


SU ULTIMA CENA

A Stephen Gilmore la vida no le había sonreído nunca. Su madre, una joven alocada y drogadicta, que jamás le hubiera sabido decir quién había sido su padre, pronto lo abandonó en los sucios baños de una perdida gasolinera en la Ruta 66.

A penas tenía dos años y lo único que sabía decir era su nombre, Stephen. Lo del apellido, Gilmore, le fue dado por el sheriff del condado que se encargó de recogerle y entregarle a los servicios sociales. El buen hombre debió pensar que le iría mejor si tenía un apellido.

Sus recuerdos de infancia pasaban por la penosa experiencia de varios hogares de acogida y de su adolescencia, quizás su época más penosa y definitiva, guardaba el recuerdo del correccional donde trataron sin solución de enmendarlo y recuperarlo para la sociedad. 

Castigos, encierros, golpes, fueron las únicas caricias que recibió. Dureza para forjar su carácter aún más duro si cabe, más cruel.

Recordaba el día de su dieciocho cumpleaños, el día en el que por fin se abrieron las puertas del reformatorio para él y pudo salir al mundo como un recién parido. Recordaba la alegría nerviosa que le embargaba y la promesa que en aquel momento se hizo de no volver a poner un pie en ningún centro de ese tipo nunca más. Como cabía esperar, nadie le esperaba al otro lado de la gran reja. Todo era incertidumbre y soledad. Con unos pocos dólares en el bolsillo, una mochila ligera de carga y unos zapatos bastante raídos, plantado en medio de la calle sin saber que hacer o a donde ir, por un momento sintió todo el peso del mundo sobre sus hombros y se preguntó qué sería de él.

Echo a andar sin volver la vista atrás mientras metía las manos en los bolsillos de sus vaqueros y sin poder evitar un estremecimiento, comenzó a silbar.

Durante un par de años anduvo dando tumbos por medio país. Su historial no le permitió encontrar un trabajo estable con el que poder pensar en asentarse y tener un futuro mejor. Pensaba que no estaba tan mal, que su vida no era para tirar cohetes de alegría, pero que podría ser peor. 

Un día, conoció a una joven. Coincidieron en la entrada de un bar donde ella había quedado con un grupo de gente, todos compañeros de clase. Era hermosa, con su pelo color de trigo maduro y sus ojos azul cielo, de ese azul limpio y sin nubes que suele tener el cielo en los días de verano. Le sujeto la puerta para que entrara y cuando ella le miro y le sonrió, Stephen pensó que se derretiría allí mismo. Ella le agradeció el gesto y se perdió en la negrura sibilina del bar en busca de sus amistades sin volverse a mirarle.

Desde aquel instante en que la casualidad o el azar o la mala suerte cruzo su camino con el de ella, aquella mujer se convirtió para él en una obsesión. Averiguó su nombre, Mónica... Averiguó donde vivía, donde estudiaba, con quien solía salir... Frecuentaba los mismos sitios a donde ella iba procurando no ser visto,  siempre desde las sombras, actuando entre bambalinas, como el tramoyista de aquel gran teatro en el que había comenzado a convertir su vida.

Comenzó a fantasear con la idea de hacerla suya, de declararle su amor y que este fuera correspondido, de poder escuchar más de cerca su voz y su risa, de oler su exquisito perfume, de besar sus labios robando para si todos sus besos.

Se creó un mundo perfecto donde el cielo era de color de rosa y en sus noches en el cuartucho de motel donde se hospedaba, fue forjando un plan para conseguir que su fantasía se convirtiera en realidad.

Comenzó haciendo pequeños hurtos en la caja del pequeño restaurante donde había logrado trabajo como friegaplatos y camarero eventual y en memoria de aquel día en que la conoció, cada miércoles le enviaba un ramo flores. Más tarde, fue alternando las flores con pequeñas joyas... unos pendientes, una cadenita con una perla diminuta, una pulsera... Al principio, ella parecía encantada cuando recibía aquellos presentes, pero con el tiempo comenzó a aburrirse y los fue rechazando y aquello estuvo mal, muy mal.

El día que rechazo uno de sus presentes por segunda vez, se sintió tan herido que a punto estuvo de abandonar el escondite desde el que vigilaba la entrada de su casa para poder así observar sin ser visto su reacción al recibir su regalo y correr a preguntarle por qué. Pero no lo hizo. Al fin y al cabo ella no le conocía, no sabía que ya le pertenecía y que había decidido que sería para él. Cabizbajo regreso a su puesto de trabajo. Aquel día le tocaba quedarse hasta el cierre, ya de madrugada. Hizo las cosas de manera mecánica, rompió varios platos y aguanto en silencio las amenazas y los insultos del encargado y según iban pasando los minutos, él comenzó a forjar un nuevo plan. Le compraría un anillo esa misma noche, conocía una casa de empeños que no cerraba nunca. Iría a buscarla y huirían juntos, quizas a las Vegas, donde la haría su mujer.

Necesitaba dinero. Decidió que le pediría un préstamo a Joe, el encargado, cuando este estuviera haciendo caja aquella misma noche. Sí, eso haría.

Las últimas horas hasta el cierre fue casi feliz. Hasta se atrevió a tararear una cancioncilla ligera escuchada en solo Dios sabía que antro o burdel y por fin llegó el momento. El último cliente salió por la puerta, el resto de los empleados se fue despidiendo hasta el día siguiente y ya solo quedaban allí el encargado que contaba lo ganado en el día antes de meterlo en la caja fuerte y él.

Se sintió nervioso cuando se plantó frente a Joe y con voz tartamudeante le hizo la petición. Al principio Joe le miró alucinado, como si no entendiera lo que Stephen le decía. ¿Cómo podía aquel insignificante gusano pedirle un préstamo...? Ni más ni menos que dos mil dólares. Sin duda se había vuelto loco de remate, sí eso debía ser. Y sin quitarle aquellos ojos de besugo de encima, comenzó a reírse de él.

Aquella risa burlona enfureció a Stephen, quien arremetiendo contra el encargado le derribo de la silla y este tuvo la mala fortuna de desnucarse al caer. Aquel silencio repentino le pilló por sorpresa, pero no tardo en comprender lo sucedido y entrando en pánico recogió el dinero que el encargado estaba contando y se lo fue guardando en los bolsillos. No era mucho, apenas unos quinientos dólares, pero él sabía donde aquel mamón tenía la caja fuerte donde cada noche guardaba después de contarla la recaudación de la caja y sabía también donde escondía la combinación de la misma. 

Cuando salió del restaurante, llevaba en sus bolsillos unos cinco mil dólares, una pistola que encontró junto al dinero en la caja y había dejado tras él su primer cadaver.

Miró su reloj, las dos de la madrugada, La calle estaba desierta y caía una llovizna fría y ligera. Se apresuró hasta la tienda de empeños donde compró un anillo de compromiso para ella y marchó a buscarla. Cuando llegó a casa de la muchacha, comenzó a llamar al timbre sin pensar en la hora que era ni en nada mas que no fuera cumplir su deseo de llevársela. Después de varios intentos, se encendió la luz y un hombre mayor, que supuso su padre, le abrió la puerta. No se lo pensó,  empujó al hombre y entrando en la casa cerró la puerta tras él.

Le dolía la cabeza y aquel hombre no cesaba de gritarle palabras que oía pero que era incapaz de entender. Cuando no pudo más disparó contra él. Un tiro, dos, a bocajarro. Uno en la cara y el otro en el corazón. El hombre enmudeció, pero entonces comenzaron a resonar en su mente nuevos gritos, esta vez de mujer. Se giró y allí en lo alto de la escalera estaba la madre de ella sin lugar a dudas. Subió a grandes zancadas. La pobre mujer, paralizada por el horror visto y por el miedo ni se movió y solo siguió mirándole con ojos vacuos cuando él poniéndole el cañón entre las cejas, le arrebató la vida. 

La buscó en la casa pero ella no estaba allí. Enajenado se sentó en las escaleras con la cabeza entre las manos y rompió a llorar como un crío. No hubiera podido decir el tiempo que estuvo así, no debió ser mucho, la verdad y cuando quiso darse cuenta, la policía estaba allí.

No opuso resistencia. El juicio no tuvo complicaciones. La sentencia, pena de muerte sin apelaciones.

Y allí estaba ahora, sentado en su última celda. Esperando su última cena. Esa cena que sabía, no sería capaz de tomar.

Y al amanecer quizás... Quizás aquella inyección letal, le trajera a su atormentada alma un poco de paz.


Carmen
(23 de marzo del 2015)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo





viernes, 20 de marzo de 2015

EL AMOR HACE DE DOS CORAZONES, UNO


EL AMOR HACE DE DOS CORAZONES, UNO

Pero es un sentimiento muy fragil y delicado. 
Se ha de tratar con suma delicadeza.


Siempre caben, no los errores... Las decepciones.
La ilusión que genera nos hace crearnos expectativas que no siempre se cumplen.


Pero no por mucho que amemos, debemos dejar que nos pisoteen eternamente.



Deberíamos tener en cuenta que el amor, además de frágil, es algo sublime...



...Por lo que deberiamos respetar a nuestros corazones y no dejar que la mente nos domine.
Los asuntos del corazón, son unica y exclusivamente del corazón, no de nuestras mentes engañosas.


El amor, cuando se hiere, duele muchisimo...


Pero... Siempre hay un pero en toda historia...


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



jueves, 19 de marzo de 2015

TU SILENCIO


TU SILENCIO

Una sola palabra hubiera bastado
para abrirte de nuevo la puerta
donde guardo el corazón.
Una sola palabra que no has pronunciado,
que jamás pronunciaras.
Tu silencio también me habla 
con palabras calladas,
me cuenta la cobardía que guardas
y me muestra la hombría
que se esconde en tu traición.
Pero basta de lamentos,
no sufras ya.
Te libero y me libero,
es nuestra mejor opción.
Libre eres para odiarme,
libre para culparme,
para achacarme los pecados
de los que a ti te culparon,
libre eres para creerte
dueño de toda razón.
Y libre soy para ser libre.
para volar lejos de tu alcance,
para vivir como me dicta el corazón,
en una palabra, para ser YO.


Carmen

(19 de marzo del 2015)


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Soy todo lo que tengo



ESTA SOY


ESTA SOY

La que aquí ves, es la que soy.
La que un día encontraste,
sin trampa ni cartón.
La que quisiste borrar
aplastándola como si fuera
un insignificante mosquito,
moldearla a tu antojo
mientras jugabas a ser un dios.
Soy la que siempre te mostré,
sin mentiras ni traiciones,
sin ocultarte nada
sin tener que sentirme
culpable de ningún error.
Siempre, siempre fui yo.
Aunque tu prefiriste
usarme de sparring,
volcando en mi tu frustración,
aplacando a golpes
de palabras envenenadas
toda tu rabia y tu dolor.
Esta soy yo...
... La que a pesar de todo,
siempre te amo.


Carmen

(18 de marzo del 2018)


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Soy todo lo que tengo





miércoles, 18 de marzo de 2015

REFLEXIONANDO SOBRE LA VIDA Y SUS TRAMPAS


REFLEXIONANDO SOBRE LA VIDA Y SUS TRAMPAS.

La vida es un sendero que cruza terrenos pantanosos donde los humanos de vez en cuando, ciegos, perdemos el norte.

En el sendero, cada cual en su propio sendero, solemos encontrar piedras que nos cortan el paso. Unas veces son piedrecillas que se saldan tan solo con un leve tropiezo y un corto enfado del que apenas salimos con unos rasguños en las rodillas al tropezar y caer de bruces a tierra... Otras veces las piedras son considerables y nos enfrentamos a todo y a todos, incluidos nosotros mismos y las cosas, los actos, las acciones, se salen de madre y armamos un gran revuelo. Tan grande que las consecuencias del tropezón a veces llegan a durar por años.

Pero las peores, son aquellas con las que tropezamos una y otra vez como si tropezar una vez no fuera suficiente y tuviéramos que repetir la experiencia hasta la extenuación... Como el que se golpea por placer la cabeza contra la pared, vamos...

Cuando en nuestra experiencia de vida se nos pone a prueba y no somos capaces de aprender y parecemos complacernos tropezando y tropezando en las mismas piedras, las mismas cuestiones, arrasando con todo lo que se nos cruza en nuestro camino, mordiendo la mano que nos acaricia, pisoteando los corazones de aquellos que nos aman, cegándonos el entendimiento y haciéndonos perder la razón... Entonces es cuando podemos decir que hemos caído de lleno en la trampa tendida por nosotros mismos y la única salida es pararse sobre esas piedras, guardar el equilibrio y meditar las palabras que debemos decir para no herir a nadie, para no mancillar sentimientos, evitando caer nosotros y arrastrar en la caída a aquellos que nos importan o importaron alguna vez.

A veces... Algunas veces... La vida nos pone la zancadilla para que aprendamos a levantarnos con más fuerza y andemos más atentos la próxima vez que creamos ver lo que no es; para que aprendamos a callar y no hablar sin razonar lo que vamos a decir; para que aprendamos a medir el alcance de lo que vamos a expresar; para aprender a contener nuestra ira, nuestra rabia, nuestras frustraciones y no las reflejemos en otros seres que inocentes creían en nuestra integridad y nos amaban y aceptaban como eramos sin pedirnos nada mas. 

A veces, la vida nos pone trampas que debemos aprender a sortear para poder seguir avanzando en el camino y crecer.


Carmen

(18 de marzo del 2015)


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Soy todo lo que tengo






LLUEVE - Tercer Cielo


LLUEVE
Tercer Cielo


"Llueve, ven llueve sobre mi
Llueve, ven llueve sobre mi
Llueve, ven llueve sobre mi
Llueve, ven llueve sobre mi

Quiero estar en las aguas
De tu presencia
Y Refrescarme dentro de ti
He venido sediento
Y tan solo anhelo
Saciarme de ti."

LLUEVE


LLUEVE

Llueve y mi corazón se encoje.
Crecen en mí la angustia 
y se ahondan las ganas
de no ser, no estar.
Desaparecer para el 
mundo y sus miserias.
Abandonada a mi suerte
como esa flor que 
muere a la intemperie
de los días por venir,
expuesta al viento helado
que contra todo pronostico
me llega desde el sur.
Llueve y mis ojos se inundan
de llanto amargo,
de dolor sin fin,
de ausencia de ti y de mí.
Llueve sí,
es gris y húmedo
el mundo de los desahuciados
cuando el corazón agoniza
y el alma se abandona al dolor.
No existe misericordia
ni existe la esperanza
para este pobre corazón
que lo único que hizo
fue amar hasta su fin.


Carmen

(15 de marzo del 2015)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo



martes, 17 de marzo de 2015

AMOR INMORTAL – Chayanne –


AMOR INMORTAL 
– Chayanne –


Tantas caras, tantas voces a través del tiempo,
y de la inmensa obscuridad, vengo saliendo lento,
un pasado que el presente me causa agonía,
tratando de escaparme siempre, y ver que no hay salida,
es algo ilógico,
de pasar y correr, los siglos y los días,
el pacto de poder y sobrenatural, que se llevó mi vida,
y me hace regresar a ti desde la sombra.

Me amarás, te amaré
porque vengo lo sé, desde más allá de los tiempos,
de un lugar, de la eternidad siguiéndote a ti,
queriéndote amar… mi cuerpo no muere
mi alma prosigue, esta condena de llevar,
un secreto a cuestas, que me convierte
se que no es normal, un amor inmortal

He venido tras tus ojos desde alguna parte,
tan solo con la convicción, de poder entregarme,
que me toca combatir con este sentimiento,
que yo no puedo poseerte amor porque te pierdo
vivo en la realidad,
de pasar y correr los siglos y los días,
el pacto de poder y sobrenatural, que se llevó mi vida,
y me hace regresar a ti, desde la sombra.

Me amarás, te amaré
porque vengo lo sé, desde más allá de los tiempos,
de un lugar, de la eternidad siguiéndote a ti,
queriéndote amar… mi cuerpo no muere
mi alma prosigue, esta condena de llevar,
un secreto a cuestas, que me convierte
se que no es normal, un amor inmortal
un amor inmortal

Me amarás, te amaré
porque vengo lo sé, desde más allá de los tiempos,
de un lugar, de la eternidad siguiéndote a ti,
queriéndote amar… mi cuerpo no muere
mi alma prosigue, esta condena de llevar
un secreto a cuestas, que me convierte
se que no es normal, un amor inmortal

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